Un Tesla Model X se parte en dos tras un brutal accidente: Los ocupantes están vivos
Un Tesla Model X ha protagonizado un espectacular accidente en el área de Seattle después de salirse de la carretera y acabar con toda su sección trasera completamente separada del resto de la carrocería. Pese a la violencia del impacto y al estado en el que quedó el SUV eléctrico, las primeras informaciones indican que todos los implicados lograron sobrevivir.
Las imágenes de un Tesla Model X azul con toda la sección posterior separada de la carrocería han causado un enorme impacto en redes sociales. El accidente ocurrió en el área de Seattle y, pese al estado extremo en el que quedó el SUV eléctrico, las primeras informaciones señalan que las personas implicadas se encuentran a salvo.
El Tesla Model X acabó partido tras entrar en una cuneta
Las fotografías fueron publicadas en Reddit por el usuario gxpls3. En ellas se observa el cuerpo principal del Model X detenido junto a la carretera, mientras que el portón, el eje trasero y las dos ruedas aparecen varios metros más atrás, formando una pieza completamente separada del resto del vehículo.
Según el relato compartido por un residente de la zona, el Tesla habría contactado primero con otro automóvil —identificado inicialmente como un Cadillac SUV— antes de abandonar la calzada y terminar en una cuneta.
El tramo tiene una limitación de 35 mph, aproximadamente 56 km/h. Sin embargo, todavía no se conoce la velocidad real a la que circulaban los vehículos ni se ha publicado un informe policial que permita reconstruir con precisión la secuencia del accidente. El propio autor de la publicación reconoció que continuaba buscando información adicional sobre lo sucedido.
Una combinación de impactos y fuerzas de torsión
El aspecto del coche invita a pensar en un único golpe devastador, pero la separación de la parte trasera pudo producirse después de varios impactos consecutivos.
Una rueda, un elemento de la suspensión o parte del eje puede quedar atrapado en el terreno mientras el resto del vehículo continúa desplazándose. Esta situación genera enormes fuerzas de torsión sobre la estructura. También pudieron influir el desnivel de la cuneta, el ángulo de entrada, la orientación del vehículo y la colisión anterior.
Por ahora, atribuir la rotura exclusivamente al peso del Tesla o a la presencia de la batería sería una conclusión precipitada. Sería necesaria una inspección técnica del vehículo para determinar dónde comenzó el fallo estructural y qué fuerzas actuaron sobre el chasis.
La tercera fila de asientos concentra las dudas
La prioridad de cualquier estructura moderna es mantener estable el habitáculo, utilizando las zonas delanteras y traseras para absorber parte de la energía mediante deformaciones controladas.
Tesla explica que sus vehículos combinan una célula de pasajeros rígida con amplias zonas de deformación. La batería, instalada bajo el piso, también contribuye a reducir el centro de gravedad y el riesgo de vuelco.
En este accidente, la zona delantera del habitáculo parece haber conservado suficiente integridad para proteger a sus ocupantes. Sin embargo, las imágenes muestran daños muy próximos al espacio reservado para la tercera fila.
El Model X se comercializó con configuraciones de hasta siete plazas. Si los asientos posteriores hubieran estado ocupados, el resultado podría haber sido muy diferente, especialmente al haberse separado prácticamente toda la estructura situada detrás de la segunda fila.
También conviene recordar que las calificaciones de seguridad proceden de ensayos estandarizados. La NHTSA analiza impactos frontales, laterales y resistencia al vuelco, pero ningún laboratorio puede reproducir todas las combinaciones posibles de velocidad, terreno, ángulo y colisiones secundarias que aparecen en accidentes reales.
El vehículo no se incendió después del accidente
Otro detalle llamativo es la ausencia de fuego tras un impacto de semejante magnitud. Esto no permite afirmar que la batería quedase completamente intacta, especialmente porque se desconoce el año de fabricación y la versión exacta de este Model X.
Tesla advierte en sus guías para servicios de emergencia que una batería de alta tensión deformada, agrietada o perforada debe considerarse potencialmente energizada. También puede existir riesgo de calentamiento o reignición incluso después de que el accidente haya terminado.
El siniestro se produce pocos meses después del final de la producción del Model S y el Model X en la fábrica de Fremont, confirmado en mayo de 2026. El SUV eléctrico, lanzado originalmente en 2015, cerró así una trayectoria de más de una década dentro del segmento prémium.
La seguridad, una de las obsesiones de los coches Tesla
A mi juicio, estas fotografías no deberían utilizarse para proclamar que el Model X es indestructible, pero tampoco para afirmar automáticamente que su estructura es insegura.
Que las personas implicadas hayan sobrevivido es, sin duda, la mejor noticia. No obstante, una carrocería rota tan cerca de una posible tercera fila de asientos merece un análisis técnico serio.
Hasta conocer la velocidad, la secuencia completa de impactos y el estado previo del vehículo, cualquier conclusión rotunda responde más al ruido habitual de las redes sociales que a un estudio riguroso de ingeniería.
