Mandan un Kia e-Niro con 6.000 kilómetros al desguace y los deja boquiabiertos: está calcinado, pero "anda perfectamente"
Un Kia e-Niro de 2024 con apenas 6.000 kilómetros ha acabado en el desguace después de ser quemado de forma intencionada, pero el caso ha sorprendido a todos por un detalle inesperado: pese a los daños visibles y a tener parte de la carrocería calcinada, la batería de alta tensión no se ha visto afectada y el coche todavía “anda perfectamente”.
Un Kia e-Niro prácticamente nuevo, con apenas 6.000 kilómetros, ha acabado en el desguace después de sufrir un incendio provocado. La escena impacta a primera vista: parte de la carrocería aparece completamente quemada, el interior trasero está afectado por las llamas y el vehículo parece sentenciado. Sin embargo, lo que realmente ha sorprendido a quienes lo han revisado es que el coche sigue funcionando.
El caso ha reabierto uno de los debates más repetidos en torno al coche eléctrico: ¿arden más que los modelos de gasolina o diésel? Este Kia, calcinado por fuera pero con la batería intacta, sirve como ejemplo perfecto para separar el miedo de la realidad.
Un Kia e-Niro casi nuevo, quemado de forma intencionada
Según se explica en el vídeo, este Kia e-Niro de 2024 llegó al desguace tras ser víctima de un acto vandálico. El daño no fue accidental: alguien habría roto una ventanilla y prendido fuego desde el interior, provocando que las llamas se extendieran por buena parte de la zona trasera del coche.
La imagen es llamativa. El vehículo aparece sucio, con el cristal roto, la parte posterior ennegrecida y el habitáculo afectado por el incendio. A simple vista, cualquiera pensaría que el coche está completamente perdido. Pero al revisarlo llega la sorpresa: pese al aspecto exterior, el sistema eléctrico principal no habría sufrido daños graves.
De hecho, en la grabación se destaca que el coche “anda perfectamente”, una frase que resume lo inesperado del caso. Para un vehículo que apenas había recorrido 6.000 kilómetros, terminar en el desguace por un incendio provocado resulta especialmente llamativo.
La batería no se vio afectada por el incendio
Lo más relevante de este caso no es solo que el coche pueda moverse, sino que la batería de alta tensión parece haber quedado intacta. En un eléctrico, este componente es el más caro y delicado del conjunto, además de ser el elemento que más dudas genera entre muchos conductores cuando se habla de incendios.
El fuego, según se aprecia en el vídeo, afectó sobre todo a la parte superior y trasera del vehículo, pero no llegó a comprometer el pack de baterías situado en los bajos. Esto explicaría que el circuito de alta tensión no se viera afectado y que el coche pudiera seguir funcionando pese a los daños visibles.
Este detalle es importante porque muchos usuarios asocian cualquier incendio en un coche eléctrico con una batería ardiendo, cuando no siempre es así. En este caso, todo apunta a que el incendio fue exterior al sistema de propulsión eléctrica y no desencadenó una fuga térmica en la batería.
¿Arden más los coches eléctricos?
El miedo a los incendios en vehículos eléctricos sigue muy presente, en parte porque cuando uno arde suele generar titulares muy llamativos. Además, los incendios de baterías de iones de litio pueden ser complejos de apagar y, en algunos casos, existe riesgo de reignición. Reuters ya recogió este problema al hablar de varios incidentes en Corea del Sur, donde las autoridades pidieron más transparencia sobre los fabricantes de baterías tras un incendio en un aparcamiento subterráneo.
Sin embargo, los datos disponibles no respaldan la idea de que los eléctricos ardan con más frecuencia que los coches de combustión. Energy Saving Trust recoge que la probabilidad de incendio en un vehículo eléctrico es del 0,0012%, frente al 0,1% en modelos de gasolina o diésel. Además, una evaluación publicada en Open Research Europe señala que los datos recopilados apuntan a que los eléctricos podrían tener entre 8 y 10 veces menos probabilidades de incendiarse que los vehículos de combustión.
Esto no significa que los eléctricos sean invulnerables. Un golpe fuerte, una batería dañada, una reparación mal hecha o una carga defectuosa pueden generar riesgos. Pero la idea de que “los eléctricos arden más” no encaja con las cifras que se manejan actualmente.
Un caso que desmonta muchos prejuicios
Lo ocurrido con este Kia e-Niro es especialmente gráfico porque muestra justo lo contrario de lo que muchos temen. El coche fue quemado de forma intencionada, sufrió daños evidentes y aun así la batería no acabó envuelta en llamas. Es decir, hubo incendio, pero no el escenario catastrófico que muchos imaginan al hablar de un eléctrico.
También deja otra lectura interesante: la ubicación de la batería en los bajos del coche, protegida dentro de una estructura específica, puede marcar la diferencia en determinados incidentes. Si el fuego se concentra en el habitáculo o en la parte superior y no alcanza el pack, el sistema de alta tensión puede permanecer aislado.
Un ejemplo más de que los coches eléctricos son más seguros de lo que piensa la gente
Este tipo de vídeos son útiles porque bajan el debate a la realidad. Durante años se ha instalado la idea de que un coche eléctrico es casi una bomba con ruedas, cuando los datos y casos como este demuestran que el asunto es bastante más complejo.
A mi juicio, el problema no es que se hable de incendios en eléctricos; hay que hacerlo, porque existen y requieren protocolos específicos. El problema es convertir cada caso en una prueba contra toda la tecnología. Un coche de combustión también puede arder, y de hecho lo hace con más frecuencia, pero ya lo tenemos asumido como algo “normal”.
Este Kia e-Niro calcinado, con solo 6.000 kilómetros y todavía capaz de moverse, deja una imagen poderosa: no todos los incendios en eléctricos son incendios de batería. Y entender esa diferencia es clave para tener un debate más justo, más técnico y menos condicionado por el miedo.
