Este aeropuerto europeo ya tiene autobuses eléctricos autónomos de nivel 4 sin conductor

El aeropuerto de Zúrich ha comenzado a operar dos autobuses eléctricos autónomos de nivel 4 que ya pueden desplazarse sin conductor ni supervisor de seguridad a bordo, aunque permanecen controlados de forma remota. Tras una primera fase sin pasajeros, el objetivo es utilizarlos para transportar trabajadores dentro del recinto aeroportuario.
Autobus del aeropuerto de Zurich totalmente autónomo

El aeropuerto de Zúrich acaba de dar un importante paso hacia la automatización de sus operaciones terrestres. La instalación suiza ha puesto en funcionamiento dos autobuses eléctricos completamente autónomos capaces de circular sin conductor de seguridad ni supervisor a bordo, convirtiendo sus instalaciones en un banco de pruebas real para la conducción autónoma de nivel 4.

Los vehículos han sido desarrollados junto a la compañía china WeRide y forman parte de una estrategia más amplia para modernizar, electrificar y reducir las emisiones asociadas a las operaciones aeroportuarias. Aunque inicialmente circularán sin pasajeros, el objetivo es comenzar a transportar trabajadores una vez completada esta última fase de validación.

  1. Dos autobuses eléctricos autónomos de nivel 4 empiezan a circular por el aeropuerto de Zúrich
  2. Una ruta controlada y alejada de pistas y calles de rodaje
  3. La conducción autónoma puede ayudar ante la falta de trabajadores
  4. Primeros pasos del potencial de la conducción autónoma

Dos autobuses eléctricos autónomos de nivel 4 empiezan a circular por el aeropuerto de Zúrich

Llegar hasta este punto no ha sido inmediato. El proyecto comenzó en marzo de 2025 y desde entonces los vehículos han pasado por diferentes etapas de pruebas antes de recibir autorización para funcionar con un elevado grado de automatización.

La principal novedad de esta nueva fase es precisamente la desaparición del supervisor de seguridad situado físicamente dentro del vehículo. Los autobuses pueden desplazarse por sí mismos dentro de su área operativa definida, alcanzando el nivel 4 de automatización.

Esto no significa que funcionen completamente aislados. Existe supervisión remota y, cuando resulte necesario, un operador humano puede intervenir mediante teleoperación. Es una fórmula especialmente interesante para entornos controlados como un aeropuerto, donde las rutas, velocidades y zonas de circulación pueden delimitarse con mucha mayor precisión que en una carretera convencional.

Autobus autónomo de aeropuerto (Interior)
Autobus autónomo de aeropuerto (Interior)

Durante las primeras cuatro semanas, aproximadamente, los autobuses continuarán circulando sin pasajeros. Si esta fase transcurre según lo previsto, posteriormente podrán comenzar a transportar empleados.

“Safety was and remains our top priority at all times”, señaló Raphaël Glaesener, Senior Innovation Manager de Zurich Airport Ltd., explicando que esta es precisamente la razón por la que los primeros recorridos de nivel 4 volverán a realizarse sin ocupantes.

Una ruta controlada y alejada de pistas y calles de rodaje

Una de las claves del proyecto está en el entorno elegido para desplegar los vehículos. Los autobuses seguirán inicialmente una ruta perfectamente definida dentro del recinto aeroportuario que no atraviesa las pistas ni las calles de rodaje utilizadas por los aviones.

En esta primera aplicación actuarán como lanzaderas para trabajadores. También participan empleados de las compañías Swissport y Krummen Kerzers, mientras que cada empresa dispone de su propio personal encargado de las operaciones y supervisión remota.

Esta aproximación permite introducir la tecnología de forma progresiva y limitar los riesgos antes de estudiar posibles ampliaciones del servicio.

La conducción autónoma puede ayudar ante la falta de trabajadores

Más allá del componente tecnológico, el aeropuerto de Zúrich considera que la automatización puede convertirse en una herramienta para afrontar otro problema: la creciente escasez de trabajadores cualificados.

Coralie Klaus Boecker, responsable del ZRH Innovation Hub de Flughafen Zürich AG, considera que la automatización gradual de vehículos puede realizar una aportación importante en el sector aeroportuario. De ahí que la compañía haya querido preparar con antelación la infraestructura y los procedimientos necesarios.

Los aeropuertos son, de hecho, un escenario particularmente atractivo para este tipo de tecnología. Buena parte de sus vehículos realizan recorridos repetitivos, trabajan dentro de instalaciones delimitadas y siguen procedimientos muy definidos.

Si a esto añadimos una propulsión completamente eléctrica, el planteamiento permite abordar simultáneamente dos objetivos: reducir la dependencia de determinados trabajos repetitivos y disminuir las emisiones generadas por los vehículos de servicio.

Primeros pasos del potencial de la conducción autónoma

La conducción autónoma probablemente tenga mucho más sentido a corto plazo en lugares como un aeropuerto que intentando conquistar directamente las calles de una gran ciudad. Aquí el fabricante puede controlar muchas más variables y trabajar sobre rutas concretas, algo fundamental cuando se pretende eliminar al conductor de seguridad.

Lo realmente interesante del proyecto de Zúrich no es que existan dos autobuses capaces de conducirse solos. Eso ya lo hemos visto en numerosas demostraciones. El salto relevante es que estén avanzando hacia una utilización cotidiana, sin supervisor dentro del vehículo y con trabajadores reales como futuros pasajeros.

Además, combinar automatización y electrificación puede tener bastante sentido económicamente para un aeropuerto. Si estas pruebas demuestran que los vehículos son fiables, es fácil imaginar esta tecnología extendiéndose a lanzaderas de empleados, transporte interno, logística o movimientos de mercancías. Será precisamente en estos entornos controlados donde probablemente veremos antes una adopción significativa del nivel 4.

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