Geely: El primer fabricante chino en tener la homologación europea para su sistema de conducción autónoma
Geely acaba de dar un paso de enorme valor estratégico en Europa. El grupo chino ha conseguido que su sistema avanzado de asistencia a la conducción reciba la homologación UN R171, una certificación clave para que esta tecnología pueda comercializarse y utilizarse legalmente en varios mercados europeos. El movimiento no solo refuerza la presencia internacional de la compañía. Además, confirma que los fabricantes chinos quieren competir fuera de casa no solo con precio, sino también con software y conducción inteligente.
La importancia del anuncio va mucho más allá de un simple trámite administrativo. Con esta aprobación, Geely se convierte en el primer fabricante chino en obtener este visto bueno para una tecnología de asistencia avanzada. Al mismo tiempo, abre la puerta a que sus marcas lleven estas funciones a Europa a partir de junio de 2026. El primer estreno previsto será bajo el paraguas de Lotus. Esta es una marca británica integrada igualmente en el ecosistema industrial de Geely.
Geely logra una homologación clave para llevar su conducción asistida a Europa
Geely ha confirmado la obtención de la certificación UN R171 para su sistema G-ASD. Esta es una solución de ayuda avanzada a la conducción desarrollada junto a Afari Technology, filial vinculada a Lifan Group. Esta homologación es especialmente relevante porque funciona como una especie de salvoconducto regulatorio dentro del entorno europeo. De hecho, permite comercializar vehículos equipados con esta tecnología sin necesidad de repetir el proceso país por país dentro del marco UNECE.
Reuters subraya además que se trata de la primera aprobación de este tipo para una tecnología china de asistencia a la conducción dentro de la normativa europea. Esto supone un hito que eleva el perfil tecnológico de Geely en pleno momento de expansión global de los fabricantes asiáticos.
Qué es G-ASD y por qué importa
El nombre G-ASD responde a “Geely Afari Smart Driving”. No estamos hablando de conducción autónoma plena. Sin embargo, es un paquete avanzado de asistencia diseñado para mejorar la seguridad y reducir la carga del conductor en determinadas situaciones. En esta primera fase europea, la regulación solo permite funciones de asistencia en autopista. Es un terreno mucho más controlado y sencillo de supervisar que la circulación urbana.
Ese matiz es importante. Mientras en China varias marcas ya presumen de sistemas de navegación asistida en ciudad, el marco regulatorio europeo sigue siendo más conservador. Por lo tanto, la prioridad aquí continúa siendo la seguridad funcional, la supervisión del conductor y la validación exhaustiva de cada escenario de uso antes de abrir la mano a tecnologías más ambiciosas.
Lotus será la primera marca en estrenar esta tecnología en junio de 2026
La primera aplicación comercial de esta homologación llegará a través de Lotus. La propia compañía ha comunicado que el Lotus Eletre desplegará la función Highway Navigation Pilot para clientes seleccionados en Europa a partir de junio de 2026. Como resultado, la marca se convierte en la punta de lanza de esta ofensiva tecnológica.
El movimiento tiene lógica dentro de la estructura del grupo. Lotus aporta una imagen más aspiracional y tecnológica. Es ideal para introducir este tipo de asistentes en un mercado todavía exigente y prudente con la conducción inteligente. Más adelante, Geely ya ha dejado caer que su intención es extender este sistema a otras enseñas internacionales del grupo. Entre ellas están Geely Auto, Zeekr y Lynk & Co.
Europa abre la puerta, pero con límites muy claros
Aunque la certificación supone un gran avance, no significa que Europa haya abrazado sin reservas todas las funciones que hoy ya se ofrecen en China. Las autoridades europeas mantienen un enfoque mucho más restrictivo y, por ahora, el terreno permitido se concentra en la asistencia en carretera. Ese filtro regulatorio explica por qué el despliegue será gradual y muy vinculado a escenarios concretos de uso.
Aun así, la tendencia de fondo juega a favor de este tipo de tecnologías. Un análisis reciente de McKinsey apunta a que los vehículos con ADAS de nivel 2 podrían representar el 52 % de las ventas en 2030. Mientras tanto, los modelos con capacidades de nivel 3 podrían alcanzar el 16 % en 2035, frente a menos del 1 % en 2025. Es decir, el coche definido por software y con más asistencia al conductor ya no es una promesa lejana. En cambio, es una transición en marcha.
Los fabricantes chinos quieren exportar algo más que coches eléctricos
Durante los últimos años, los grupos chinos han demostrado que pueden competir en electrificación, baterías y relación precio-producto. El siguiente paso es exportar también su capa de inteligencia: software, asistentes avanzados, conectividad y funciones de automatización. En ese contexto, el avance de Geely tiene valor simbólico. Esto sucede porque muestra que China quiere entrar en Europa no solo como proveedor de coches eléctricos, sino también como actor serio en el terreno del ADAS.
Otras marcas como XPeng o Nio ya han llevado a mercados exteriores funciones básicas de ayuda a la conducción. A la vez, varios proveedores chinos trabajan en estructuras locales de I+D, operación y servicio para sostener ese desembarco. La diferencia es que ahora Geely ha logrado un aval regulatorio de más peso. Por consiguiente, eso puede acelerar la conversación sobre quién liderará la siguiente fase del automóvil conectado en Europa.
Los obstáculos siguen ahí: datos, regulación y geopolítica
El camino, en cualquier caso, está lejos de ser sencillo. Exportar tecnología de conducción inteligente no consiste solo en vender un coche y entregarlo. Estos sistemas requieren actualizaciones, soporte continuo, validación constante y, en muchos casos, una gestión delicada de los datos recogidos por el vehículo. Ahí aparecen cuestiones sensibles como el almacenamiento, la transmisión transfronteriza de información y el cumplimiento normativo en cada mercado.
A eso se suma el contexto geopolítico. Reuters recuerda que Estados Unidos anunció en enero de 2025 un plan para restringir progresivamente la entrada de vehículos conectados y componentes de origen chino a partir de 2027. Aunque Europa mantiene una posición distinta y más regulatoria que política, es evidente que el debate sobre seguridad, soberanía tecnológica y control del dato irá ganando peso en los próximos años.
Los chinos también quieren liderar la tecnología de conducción autónoma en Europa
La noticia de Geely es importante porque refleja con bastante claridad hacia dónde se está moviendo el sector. Hasta hace poco, muchos fabricantes europeos y estadounidenses miraban a China como una potencia en baterías y en producción a gran escala. Ahora el pulso también se está trasladando al software del coche, a la experiencia digital y a la conducción asistida.
Mi impresión es que Europa hará bien en no cerrar la puerta a estas tecnologías. Sin embargo, también debe mantener un filtro exigente. Abrir el mercado sin renunciar a la seguridad, a la transparencia del dato y a la responsabilidad legal parece el equilibrio correcto. Geely ha logrado un avance serio. No obstante, lo realmente interesante empezará cuando estas funciones lleguen a clientes reales, se midan en uso cotidiano y tengan que demostrar que pueden cumplir en la carretera europea tanto como prometen sobre el papel.