No pudo ser: Elon Musk explica que es lo que falló en el intento de lanzamiento del vuelo 13 de Starship

SpaceX tuvo que cancelar en el último segundo el vuelo 13 de Starship después de detectar un fallo de encendido en varios motores Raptor del propulsor Super Heavy, retrasando una misión especialmente importante para el futuro del cohete y para el despliegue de los nuevos satélites Starlink V3.

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SpaceX se quedó a las puertas de hacer despegar de nuevo a Starship. El vuelo 13, llamado a ser una de las pruebas más importantes del programa, fue cancelado en el último instante después de que varios motores del propulsor Super Heavy no arrancasen como estaba previsto.

La compañía evitó así un lanzamiento con riesgo elevado y optó por revisar el sistema antes de volver a intentarlo. La decisión llega en un momento especialmente delicado: por primera vez, Starship está siendo observada no solo por ingenieros y aficionados al espacio, sino también por inversores que siguen cada movimiento de SpaceX en bolsa.

SpaceX frena el vuelo 13 de Starship por un fallo en los motores Raptor

El intento de lanzamiento del vuelo 13 de Starship terminó con un aborto automático justo antes del despegue en Starbase, la base de SpaceX en Boca Chica, Texas. La ventana de lanzamiento se había abierto el jueves 16 de julio a las 17:45 hora local de Texas, y todo parecía avanzar con normalidad hasta la secuencia final de ignición.

Según las informaciones publicadas tras el intento, cuatro de los 33 motores Raptor del enorme propulsor Super Heavy no llegaron a encenderse correctamente. El sistema de seguridad actuó de forma inmediata y detuvo la operación antes de que el cohete abandonase la plataforma.

Lejos de ser un fallo menor, el incidente demuestra la enorme complejidad técnica de Starship. El cohete debe coordinar decenas de motores en apenas unos segundos, gestionar millones de kilos de propelente criogénico y mantener márgenes de seguridad muy estrictos. En este caso, el sistema hizo exactamente lo que debía: evitar un lanzamiento sin garantías.

Elon Musk apunta a un nuevo intento la próxima semana

Elon Musk confirmó horas después que el problema estuvo relacionado con motores que no arrancaron durante la secuencia de ignición. Para reducir riesgos, SpaceX retirará y sustituirá dos Raptor antes de volver a llevar el vehículo a la plataforma.

La previsión más probable, siempre pendiente de las revisiones técnicas y de las autorizaciones correspondientes, sitúa el nuevo intento a comienzos de la próxima semana. Eso colocaría el lanzamiento, como pronto, en torno al 21 o 22 de julio.

Tras el aborto, los equipos comenzaron el drenaje de los tanques de metano líquido y oxígeno líquido. El Super Heavy Booster 20 fue retirado para inspecciones, una maniobra habitual cuando SpaceX necesita acceder con más detalle a elementos internos del vehículo.

 

Un vuelo clave para Starlink V3 y el futuro de Starship

El vuelo 13 no era una prueba más. SpaceX quería utilizar esta misión para desplegar 20 satélites Starlink V3, lo que habría supuesto el primer despliegue operativo de carga útil realizado por Starship.

Además, seis de esos satélites incorporaban cámaras externas para observar el escudo térmico de la nave durante el vuelo. La idea era convertir parte de la misión en una inspección visual desde el exterior, un enfoque muy valioso para entender cómo responde Starship durante la reentrada atmosférica.

Otro objetivo importante era completar un reencendido de motor Raptor en el espacio. Este paso resulta esencial para futuras misiones orbitales más complejas, especialmente si SpaceX quiere convertir Starship en una plataforma plenamente operativa para Starlink, misiones lunares y, a largo plazo, vuelos interplanetarios.

Un aborto que puede ser una buena noticia

Aunque pueda sonar contradictorio, este aborto no debería interpretarse solo como un fracaso. En un cohete tan experimental como Starship, detener el lanzamiento antes de despegar es preferible a perder el vehículo en vuelo por un problema detectado demasiado tarde.

La clave estará en la rapidez con la que SpaceX identifique, sustituya y valide los motores afectados. Si el nuevo intento llega la próxima semana y la misión cumple sus objetivos, este episodio quedará como una simple pausa técnica. Si aparecen más problemas, la presión aumentará.

Starship sigue siendo una apuesta descomunal: lanzar satélites Starlink de nueva generación, apoyar el programa lunar Artemis y abrir la puerta a una arquitectura espacial mucho más ambiciosa. Pero también es un recordatorio de que la reutilización total y los vuelos de gran capacidad no se consiguen con discursos, sino resolviendo fallos reales, uno tras otro, en la plataforma de lanzamiento.

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