Italia quiere que Europa no solo se centre en coches eléctricos pequeños y baratos

Dacia Hipster

La propuesta de Italia es que Europa incluya también otras tecnologías a la nueva idea de Europa

A finales de año, la Comisión Europea planea presentar una propuesta para crear una nueva categoría de vehículos urbanos compactos, denominada “E‑Car”, según ha confirmado el comisario europeo de Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné. Esta nueva categoría estaría situada entre los cuadriciclos pesados (L7e) y los turismos ligeros (M1), funcionando como una reinterpretación europea de los kei cars japoneses.

Según Séjourné, la finalidad es facilitar la producción en Europa de coches eléctricos asequibles para uso urbano, con precios estimados entre 15.000 y 20.000 euros. El comisario considera que este segmento, hoy prácticamente inexistente en el mercado europeo, podría reactivar la demanda de vehículos eléctricos en el continente. De hecho, esta nueva clasificación permitiría relajar algunos requisitos técnicos o constructivos con respecto a los automóviles convencionales (en aspectos como seguridad activa, peso, potencia o tamaño), para contener costes de fabricación.

No obstante, la propuesta no está libre de controversia. El ministro italiano de Empresa, Adolfo Urso, ha reclamado que estos vehículos “no sean solo eléctricos”, defendiendo que también tengan versiones con otros combustibles para hacer la categoría accesible a más personas. Pero esa sugerencia choca con la intención subyacente de la UE: que los E‑Cars sean realmente un instrumento para impulsar los vehículos eléctricos de batería (BEV) en Europa, sin retroceder hacia tecnologías tradicionales.

Si la iniciativa prospera con los principios planteados por Séjourné, muchos modelos del segmento A (los coches urbanos más pequeños) podrían quedar absorbidos por esta nueva categoría. Por otro lado, varios fabricantes europeos como Renault y Stellantis ya han manifestado interés y presión para que la UE adopte reglas más flexibles que favorezcan la fabricación de coches pequeños económicos frente a los modelos importados de bajo coste.

Un ejemplo que se alinea con este planteamiento es el prototipo Dacia Hipster, un coche eléctrico ultracompacto (menor de 3 metros y menos de 800 kg) diseñado con un enfoque minimalista para reducir costes. Este concepto solo tiene sentido si existe un marco regulatorio que permita fabricar autos de bajo coste con requisitos de seguridad menos exigentes.

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