Geely supera a BYD con una batería LFP que carga a 1.093 kW sin pasar de 64 ºC

Geely acaba de dar un golpe sobre la mesa en la carrera por la carga ultrarrápida: su batería LFP Aegis Gold Brick ha superado los 1.000 kW de potencia en pruebas oficiales en China, logrando tiempos de carga inferiores a los de BYD y manteniendo la temperatura de las celdas bajo control, un punto clave para la seguridad y la vida útil de la batería.

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La carrera por conseguir que un coche eléctrico cargue casi tan rápido como se reposta un vehículo de gasolina acaba de dar un nuevo salto en China. Geely ha logrado superar la barrera psicológica del megavatio con su batería Aegis Gold Brick, una tecnología LFP que no solo presume de velocidad, sino también de control térmico.

El dato importante no es únicamente que alcance una potencia de carga de 1.093 kW. Lo realmente llamativo es que, durante las pruebas de validación, la temperatura máxima registrada en las celdas se quedó en 64 ºC, justo por debajo del umbral de 65 ºC marcado como referencia en la normativa china.

Geely presume de carga ultrarrápida con una batería LFP de 900 voltios

Las pruebas realizadas en China han situado a Geely en una posición muy destacada dentro de la nueva batalla tecnológica de los coches eléctricos. El Centro de Investigación y Tecnología Automotriz de China ha certificado que las baterías Aegis Gold Brick, basadas en química LFP y celdas de tipo short blade, han alcanzado un pico de carga de 1.093 kW.

Esta cifra ha sido posible gracias a una arquitectura eléctrica de 900 voltios, pensada para trabajar con intensidades muy elevadas sin disparar las pérdidas térmicas. En la práctica, esto se traduce en tiempos de carga que hasta hace muy poco parecían propios de un laboratorio: del 10 al 70% en 4 minutos y 22 segundos, y del 10 al 97% en 8 minutos y 42 segundos.

Con estos registros, Geely mejora los tiempos anunciados por BYD con su sistema Flash Charging 2.0, que promete pasar del 10 al 70% en 5 minutos y del 10 al 97% en 9 minutos. La diferencia puede parecer pequeña sobre el papel, pero en una competición donde cada segundo cuenta, el golpe de efecto es evidente.

La clave no está solo en cargar más rápido, sino en controlar la temperatura

La carga a más de 1.000 kW plantea un problema físico evidente: cuanto mayor es la corriente, mayor es la generación de calor. Por eso Geely ha querido poner el foco no solo en la potencia, sino en la estabilidad térmica de su batería.

La marca asegura que ha desarrollado un sistema de refrigeración líquida con el doble de superficie de intercambio de calor. Durante los ensayos, la temperatura máxima de las celdas fue de 64 ºC, un dato especialmente relevante porque permite a Geely atacar uno de los puntos más sensibles de la carga ultrarrápida: la degradación de la batería a largo plazo.

De hecho, la compañía ha aprovechado la ocasión para lanzar un mensaje muy claro en redes sociales chinas: cargar rápido no basta si no se garantiza la seguridad. Es una declaración que muchos han interpretado como una respuesta indirecta a la polémica surgida alrededor de BYD.

BYD defiende su tecnología pese a la polémica por las temperaturas

BYD, por su parte, juega en otra liga en términos de potencia máxima, ya que su Flash Charging 2.0 admite hasta 1.500 kW. Sin embargo, varios test independientes han abierto el debate sobre las temperaturas alcanzadas durante estas sesiones de carga extrema.

Uno de los casos más comentados fue el del bloguero James Yu, conocido como Caishendao, que probó un Fang Cheng Bao Tai 3. En su ensayo, el vehículo pasó del 9 al 97% en 9 minutos y 9 segundos, pero un sensor instalado bajo el pack de baterías llegó a registrar 76,42 ºC, mientras que la diagnosis del coche marcó un pico de 71 ºC.

Ante las críticas, Sun Huajun, director de tecnología de baterías de BYD, defendió que no se puede afirmar de forma automática que la carga rápida dañe las baterías. Según el directivo, los límites térmicos de las baterías LFP han evolucionado con los nuevos materiales y no deberían analizarse con criterios antiguos.

El megavatio impresiona, pero la batalla real será la confianza, durabilidad y servicio

La cifra de 1.093 kW es espectacular, pero el verdadero avance de Geely está en haber convertido la temperatura en el centro del mensaje. El usuario no solo quiere cargar en cinco minutos; quiere hacerlo sin pensar que está acortando la vida útil de una batería que cuesta miles de euros.

Ahí Geely ha sido inteligente. Frente a una BYD que lidera por potencia e infraestructura, Geely intenta posicionarse como la opción más equilibrada entre velocidad, seguridad y durabilidad. Además, la promesa de hasta 4.500 ciclos completos, equivalentes a más de 1 millón de kilómetros, refuerza ese discurso.

El gran problema es que, por ahora, esta tecnología parece tener un enfoque muy chino. Geely está desplegando su propia red de cargadores ultrarrápidos en su mercado local, mientras que BYD ya ha iniciado movimientos mucho más ambiciosos para llevar su carga de megavatio a Europa. Y ese detalle puede ser decisivo: una batería capaz de cargar en menos de nueve minutos solo cambia el mercado si los conductores tienen dónde aprovecharla.

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