CATL espera tener al menos 20.000 coches eléctricos con baterías de sodio este 2026
CATL quiere convertir las baterías de sodio en una alternativa real dentro del coche eléctrico. La compañía china prevé equipar este año entre 10.000 y 20.000 vehículos con esta tecnología, una apuesta que gana fuerza por la volatilidad del litio, su buen rendimiento en climas fríos y el potencial para reducir la dependencia de materias primas críticas.
CATL pisa el acelerador con una tecnología que puede cambiar el equilibrio de poder en el coche eléctrico: las baterías de ion-sodio. La compañía china quiere llevarlas este mismo año a entre 10.000 y 20.000 vehículos eléctricos, en plena escalada de precios del litio y con la industria buscando alternativas más estables.
El movimiento no llega solo al automóvil. CATL acaba de presentar también TENER Sodium, un sistema de almacenamiento estacionario basado en sodio que empezará a entregarse en China en septiembre de 2026 y que dará el salto internacional en junio de 2027.
CATL prepara la llegada masiva de sus baterías de sodio al coche eléctrico
La estrategia de CATL ya no pasa únicamente por seguir perfeccionando las baterías de litio. El fabricante ha decidido avanzar por una doble vía, combinando litio y sodio para reducir riesgos, abaratar costes y blindarse frente a los sobresaltos del mercado de materias primas.
Ni Jun, director de fabricación de CATL, explicó durante el Foro Económico Mundial celebrado en Dalian que la compañía espera que entre 10.000 y 20.000 coches eléctricos equipen sus baterías de ion-sodio a lo largo de este año. No se trata de una simple prueba de laboratorio, sino del inicio de una fase comercial que puede marcar un antes y un después para esta química.
Durante la última década, CATL ha destinado cerca de 10.000 millones de yuanes a esta tecnología, unos 1.500 millones de dólares, equivalentes aproximadamente a 1.320 millones de euros al cambio actual. Además, ha reforzado su equipo de I+D con más de 300 especialistas. Según la propia compañía, estos avances han permitido elevar la densidad energética en torno a un 50%, un punto clave para que el sodio deje de verse como una solución limitada al almacenamiento estacionario.
El frío extremo, una de sus grandes ventajas
Uno de los argumentos más potentes de CATL es el comportamiento de estas baterías en condiciones climáticas duras. La empresa asegura que sus celdas pueden funcionar con normalidad en entornos de entre -20 ºC y -30 ºC, una ventaja evidente para mercados como Canadá, el norte de Estados Unidos, Japón o zonas europeas con inviernos severos.
Esta capacidad ya ha sido puesta a prueba en Yakeshi, en Mongolia Interior, donde vehículos de Changan equipados con tecnología de CATL circularon sobre hielo y afrontaron pendientes pronunciadas. Para un coche eléctrico, mantener el rendimiento cuando cae la temperatura sigue siendo uno de los grandes retos, especialmente por la pérdida de autonomía y eficiencia de muchas baterías actuales.
Changan podría ser una de las primeras marcas en beneficiarse
Changan aparece como uno de los primeros fabricantes llamados a incorporar esta tecnología en modelos de producción. Las informaciones publicadas en China apuntan a que la venta de vehículos con baterías de sodio de CATL arrancaría a mediados de 2026, justo cuando la empresa prepara también la producción a gran escala en el cuarto trimestre.
El objetivo no es sustituir de golpe a las baterías de litio, especialmente en coches de gran autonomía o de gama alta. La oportunidad está, al menos de momento, en vehículos urbanos, modelos asequibles, flotas y aplicaciones donde el coste, la seguridad y la resistencia al frío pesan más que lograr la máxima densidad energética.
El precio del litio empuja a la industria hacia nuevas alternativas
El renovado interés por el sodio tiene una explicación clara: el litio se ha convertido en una materia prima demasiado volátil. En China, los precios han vivido fuertes subidas y correcciones en los últimos meses, con un mercado muy sensible a la demanda de almacenamiento energético, la producción minera y los ajustes regulatorios. Reuters ha señalado que el litio repuntó con fuerza en 2026 tras el parón de una mina vinculada a CATL, aunque varios analistas advierten de posibles correcciones posteriores.
Aquí es donde el sodio gana sentido industrial. Es un recurso mucho más abundante y repartido por el planeta, lo que reduce la dependencia de cadenas de suministro concretas. Para CATL, esta tecnología funciona como una herramienta de gestión del riesgo: no elimina al litio, pero sí ofrece una vía de escape cuando los precios se disparan.
Además, el almacenamiento estacionario puede ser el primer gran campo de batalla. CATL ya ha firmado un acuerdo importante para suministrar 60 GWh de baterías de sodio a HyperStrong, lo que confirma que esta química empieza a encontrar clientes de gran volumen más allá del coche eléctrico.

