Porsche patenta un motor híbrido capaz de funcionar como eléctrico, EREV y combustión ¿Qué locura es esta?
Porsche sigue buscando fórmulas para mantener vivo el motor de combustión sin quedarse al margen de la electrificación. Su última patente apunta a un complejo sistema de propulsión capaz de funcionar como eléctrico, híbrido y vehículo de autonomía extendida, una solución que podría encajar en futuros deportivos de alto rendimiento donde la eficiencia y las sensaciones mecánicas sigan siendo igual de importantes.
Porsche no quiere que el futuro del automóvil deportivo pase únicamente por una batería de gran tamaño y motores eléctricos. La marca alemana sigue moviendo ficha para alargar la vida de la combustión, especialmente en modelos tan simbólicos como el 911, pero sin renunciar a la electrificación.
La última pista llega en forma de patente: un sistema de propulsión capaz de funcionar como eléctrico, híbrido o vehículo de autonomía extendida. Una solución compleja, cara y muy Porsche, pensada para mantener vivo el carácter mecánico de sus deportivos en un escenario cada vez más condicionado por las normativas de emisiones.
Porsche estudia un motor “tres en uno” para no despedirse de la combustión
Porsche lleva años dejando claro que el 911 no seguirá el mismo camino que otros modelos de la marca. Mientras el Taycan representa la apuesta eléctrica más directa y el Macan ya ha dado el salto a una nueva generación cero emisiones, el deportivo más icónico de Stuttgart seguirá ligado al motor térmico todo el tiempo que sea posible.
La clave está en encontrar fórmulas que permitan reducir emisiones sin borrar de un plumazo la personalidad del coche. Y ahí entra en juego una nueva patente de Porsche, descrita como un sistema de propulsión capaz de alternar entre tres formas de uso: conducción eléctrica, funcionamiento híbrido y modo de autonomía extendida, también conocido como EREV.
Un eléctrico, un híbrido y un EREV en el mismo coche
La idea va más allá de un híbrido convencional. En un EREV, el motor de combustión puede actuar como generador para recargar la batería y alimentar el sistema eléctrico, en lugar de mover siempre directamente las ruedas. Ese planteamiento permite circular en modo eléctrico durante buena parte del tiempo y usar el motor térmico como apoyo cuando la batería baja de carga.
La patente de Porsche añade una capa extra de complejidad: el motor de combustión también podría participar en la propulsión directa cuando el conductor demande más prestaciones. Es decir, el coche podría moverse solo con electricidad, utilizar el motor térmico para generar energía o combinar todos los elementos disponibles para ofrecer el máximo rendimiento.
Dos bancadas con funciones diferentes
Uno de los puntos más llamativos del sistema es la forma en la que Porsche plantea la desactivación de cilindros. No se trataría simplemente de apagar parte del motor en situaciones de baja carga, como ocurre en algunos bloques modernos. La patente habla de bancadas de cilindros con una configuración diferente: una enfocada a la eficiencia y otra orientada a las prestaciones.
La parte más eficiente podría trabajar con soluciones destinadas a reducir la fricción interna, como menos segmentos de pistón, recubrimientos especiales o incluso componentes pensados para minimizar pérdidas mecánicas. La bancada más prestacional, en cambio, estaría diseñada para entregar potencia cuando el coche lo necesite.
En los esquemas se ha utilizado como referencia una arquitectura V8, similar en concepto al motor biturbo de 4,0 litros que Porsche emplea en modelos como el Panamera Turbo E-Hybrid, aunque eso no significa que vaya a llegar necesariamente a producción con esa configuración. Porsche ya combina ese V8 con un motor eléctrico integrado en la transmisión en el Panamera electrificado actual.
Una solución brillante, pero no sencilla
Sobre el papel, el sistema tiene mucho sentido para una marca como Porsche. Permitiría conservar un motor de combustión, aprovechar las ventajas de la conducción eléctrica y ofrecer una mayor flexibilidad ante normativas cada vez más exigentes.
El problema está en el coste, el peso y la complejidad. Un sistema así necesitaría batería, motor o motores eléctricos, electrónica de potencia, una transmisión muy elaborada y un bloque térmico diseñado con una precisión extrema. No parece una receta para un modelo asequible, sino para coches de alto margen donde el cliente paga por tecnología, exclusividad y prestaciones.
Porsche busca satisfacer a todos en una sola motorización
Esta patente demuestra algo muy interesante: Porsche no quiere limitarse a seguir la corriente. Mientras muchas marcas simplifican su futuro en dos caminos, eléctrico o híbrido enchufable, Porsche está intentando abrir una tercera vía para sus deportivos más emocionales.
Ahora bien, no conviene dar por hecho que veremos este sistema en un concesionario. Las marcas patentan muchas ideas que nunca llegan a la calle. Aun así, el concepto encaja perfectamente con la filosofía de Porsche: buscar una solución técnicamente difícil para mantener aquello que sus clientes valoran, el tacto mecánico, el sonido y la conexión con el motor.
Si algún fabricante puede justificar una tecnología así por precio y posicionamiento, probablemente sea Porsche. Y si el 911 tiene que sobrevivir a la electrificación sin convertirse en un eléctrico puro, este tipo de ingeniería puede ser una de las pocas vías posibles.
