Un mecánico al pasar la ITV a un Tesla: "no esperábamos tanta calidad"

Un mecánico ha mostrado los bajos de un Tesla durante una revisión tipo ITV y su conclusión ha sido clara: aunque el coche apenas deja ver sus componentes por estar muy protegido y carenado, la robustez de las suspensiones y la calidad del conjunto le han sorprendido para bien.

Bajos de un coche Tesla en una revisión de la ITV

Pasar la ITV a un coche eléctrico puede resultar menos vistoso que hacerlo con un vehículo de combustión. No hay línea de escape, cárter, depósito de combustible ni buena parte de los elementos mecánicos tradicionales que suelen quedar a la vista cuando el coche se observa desde el foso.

Eso es precisamente lo que ocurre con este Tesla, protagonista de un vídeo en el que un mecánico analiza sus bajos durante una revisión. Aunque gran parte del vehículo está carenada y apenas permite ver algunos componentes, la impresión general fue muy positiva. De hecho, el propio mecánico reconoce que no esperaba encontrarse con un nivel de calidad tan alto.

Un Tesla visto desde abajo en una revisión tipo ITV

El vídeo arranca con un tono bastante desenfadado. El mecánico bromea diciendo que también le pasan la ITV “a la lavadora y a la secadora”, una forma coloquial de referirse a los coches eléctricos por su ausencia de motor térmico y por lo limpio que queda todo el conjunto inferior.

Una vez el Tesla está sobre el foso, lo primero que llama la atención es que los bajos están prácticamente tapados. El suelo es casi completamente plano, algo lógico en un eléctrico de este tipo, ya que buena parte de esa zona está ocupada por la batería.

Esta arquitectura permite proteger mejor el paquete de baterías y, al mismo tiempo, mejorar la aerodinámica. En un coche eléctrico, reducir las turbulencias bajo el vehículo ayuda a mejorar la eficiencia, un aspecto clave para arañar kilómetros de autonomía.

Bajos muy protegidos y pocos elementos a la vista

El mecánico reconoce que analizar el coche no es sencillo porque “prácticamente no se ve nada”. A diferencia de un vehículo de combustión, aquí no hay un motor delantero tradicional ni una línea de escape que recorra la parte inferior del coche.

En su lugar, el Tesla muestra una base muy limpia, con grandes protecciones y muy pocos componentes expuestos. Esto tiene una ventaja evidente: hay menos piezas vulnerables a golpes, suciedad o corrosión en la zona baja del vehículo.

Aun así, lo poco que se puede observar deja una buena sensación. El técnico destaca la calidad de los materiales y la robustez del conjunto, especialmente en las zonas de suspensión y apoyo.

Suspensiones robustas y buena impresión general

Uno de los puntos que más sorprende al mecánico es el aspecto del tren trasero. Según explica, el conjunto se ve fuerte, contundente y bien dimensionado. Se fija especialmente en el brazo de suspensión, la bieleta, los sistemas de apoyo y los silentblocks.

También en la parte delantera aprecia una construcción sólida. Menciona las manguetas, las rótulas, los brazos de suspensión y el amortiguador, todos ellos en buen estado y con una apariencia robusta.

La bieleta de la barra estabilizadora es otro de los elementos que recibe una valoración positiva. El mecánico la describe como maciza y contundente, algo que refuerza esa impresión de solidez general que transmite el coche desde abajo.

“No esperábamos tanta calidad en este coche”

La frase más llamativa llega cuando el mecánico admite que el Tesla le ha sorprendido para bien. “No esperábamos tanta calidad en este coche”, asegura tras revisar los elementos visibles desde el foso.

Es importante matizar que no se trata de un desmontaje completo ni de una prueba de laboratorio. Es una inspección visual, pero realizada por alguien acostumbrado a ver coches por debajo y a detectar rápidamente piezas débiles, desgastes o soluciones de construcción mejorables.

El coche analizado no llega a los 100.000 kilómetros, según comenta el propio mecánico, y se encuentra en un estado impecable. No se aprecian signos preocupantes en las partes visibles, lo que contribuye a esa buena valoración general.

El motor eléctrico, casi imposible de ver

Otro detalle curioso es que el motor eléctrico apenas se deja ver. El mecánico intenta mostrarlo, pero reconoce que está tan integrado y protegido que resulta muy difícil analizarlo visualmente.

Esto también refleja cómo ha cambiado la construcción de los coches eléctricos. Muchos componentes quedan encapsulados, protegidos y ocultos, tanto por seguridad como por eficiencia. Para una revisión rápida, esto hace que haya menos que observar, pero también menos elementos expuestos al desgaste externo.

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