Carlos Tavares por fin habla sobre su salida de Stellantis
El antiguo CEO de Stellantis, Carlos Tavares, ha decido hablar sobre su abrupta salida de la compañía y los motivos que hay detrás de esa decisión
Tras su sorprendente salida de Stellantis a finales de 2024, Carlos Tavares —una de las voces más influyentes en la industria automotriz— pasó un tiempo alejado de los focos. En ese período, se ha dedicado a proyectos personales: producir vino, restaurar clásicos, competir en certámenes automovilísticos, gestionar cinco hoteles, e incluso planea invertir en la aerolínea Azores y en el circuito de Estoril, donde Ayrton Senna obtuvo su primera victoria en Fórmula 1 en 1985.
Ahora emerge con nueva fuerza: el 23 de octubre publicará su libro Un piloto en la tempestad, y ha concedido una extensa entrevista a Le Point en la que aborda sin rodeos su etapa en Stellantis, su abrupta despedida, su cuantiosa indemnización y su visión crítica sobre la estrategia europea en movilidad.
Crónica de una salida acelerada
Según Tavares, el momento decisivo llegó en una noche de diciembre en Estoril, cuando John Elkann, presidente de Stellantis, le comunicó que había perdido la confianza en él. En sus palabras:
“Estaba para ejecutar un plan validado y me dijeron: ‘hay que esperar y volver a la casilla de salida’.”
Sostiene que su plan estratégico —centrado en liderar el coche eléctrico aprovechando la ralentización del mercado— estaba listo para implementarse, aunque parte del consejo prefería aplazar decisiones. Tavares plantea que se produjo un choque de visiones estratégicas: inmovilismo frente a aceleración.
La negociación para su salida se cerró en 48 horas y se anunció al final de ese mismo fin de semana. “Asumo toda la responsabilidad; era el jefe, para bien o para mal”, declara. Aunque admite que cometió errores, afirma que confiaba en haber acertado al menos un 80 %.
Desde otro ángulo, los medios recogen que la renuncia formal del 1 de diciembre de 2024 fue presentada como un mutuo acuerdo, resultado de desacuerdos estratégicos entre él y el consejo.
Una tensión adicional la revela el CFO de Stellantis: diferencias en prioridades operativas y en la relación con concesionarios, proveedores y sindicatos habrían profundizado la ruptura.
La controversia de la indemnización
En la entrevista, Tavares no rehúye la polémica sobre su compensación: unos 35 millones de euros. Defiende que es “el cumplimiento de un contrato” y compara la retribución de directivos con la de deportistas de élite: si un futbolista puede ganar 100 millones, “¿por qué no puede un jefe recibir 20?”
No obstante, esa cifra desató reacciones críticas entre accionistas de Stellantis. En la asamblea general de abril de 2025, la aprobación de esa remuneración obtuvo sólo un 67 % de respaldo. Además, según Financial Times, la remuneración para 2024 ascendió a 23 millones, con 12 millones adicionales por su salida y logros a largo plazo.
La movilidad europea bajo fuego
Una parte sustancial de la entrevista se centra en la energía eléctrica, las políticas de transición y el papel de la Unión Europea:
- Tavares critica el enfoque impuesto por Bruselas tras el Dieselgate como excesivamente dogmático y sin diálogo con la industria. Propone una transición escalonada, con límites de CO₂ antes de prohibiciones generales, para dar tiempo a la adaptación técnica y al mercado.
- A su juicio, la estrategia desplegada rápidamente favoreció a fabricantes chinos más preparados tecnológicamente, y puede haber costado hasta 50 000 millones de euros en esfuerzos de “repesca” europea. “Un desperdicio”, dice.
- Considera los aranceles a China como una “tirita en una pierna de madera”: si la producción local no puede sostenerse sin depender de componentes chinos, esos gravámenes no lograrán revertir la tendencia.
- Advierte también del riesgo de pérdida de talento: profesionales capaces que no pueden “marcar diferencias” podrían abandonar el sector, lo que facilitaría una “consolidación brutal y feroz”.
- Y apunta que Europa sufre de falta de dirección geoestratégica: la sobrerregulación se convierte en arma entre Bruselas y los Estados. Para Tavares, esa deriva fomenta crisis de soberanía y la salida de países del proyecto europeo.
Crítica social y política: Francia y el riesgo del estancamiento
Tavares no reserva sus dardos solo para la industria. En su análisis:
- Ve a Francia en riesgo de estancarse o entrar en conflicto social si no afronta reformas profundas. Considera que el país debía haber explotado su ventaja nuclear en lugar de adoptar políticas de precios europeos rígidas.
- Acusa a la burocracia por “asfixiar” a las empresas y niega que se pueda hablar de reindustrialización con unas reglas de juego tan pesadas.
- Plantea dos posibles caminos: la pobreza como consecuencia del abandono de la creación de riqueza o la confrontación civil entre quienes promueven el progreso y quienes se oponen.