Ponen un radar con IA en un remolque y cambian las reglas del juego: cazados 8.500 conductores usando el móvil

Cataluña ha probado en la A-2 y la AP-7 un nuevo sistema de cámaras con inteligencia artificial capaz de descubrir si un conductor utiliza el móvil incluso cuando lo esconde sobre las piernas, con unos primeros resultados que han sorprendido al propio Servei Català de Trànsit.
Conductor usando un smartphone
Conductor usando un smartphone

Las distracciones continúan siendo uno de los grandes problemas de seguridad vial. La propia DGT advierte de que están detrás de más del 30% de los siniestros mortales y, dentro de ellas, el teléfono móvil se mantiene como uno de los comportamientos más perseguidos. Ahora Cataluña quiere apoyarse en inteligencia artificial para detectar conductas que hasta ahora podían pasar desapercibidas.

  1. Cataluña prueba cámaras con inteligencia artificial para vigilar el interior de los coches
  2. La IA analiza las imágenes, pero todavía necesita supervisión humana
  3. Uno de cada 20 conductores usaba el móvil en un tramo de la A-2
  4. El siguiente paso será llevar esta tecnología a las carreteras
  5. Una distracción puede ser fatal

Cataluña prueba cámaras con inteligencia artificial para vigilar el interior de los coches

El Servei Català de Trànsit (SCT) ha probado durante junio y julio un nuevo sistema de vigilancia en la A-2 y la AP-7. A diferencia de un radar convencional, su objetivo principal no es controlar la velocidad, sino descubrir si el conductor está utilizando el teléfono móvil o si los ocupantes delanteros circulan sin el cinturón correctamente colocado.

La tecnología se instala sobre un remolque móvil equipado con dos cámaras de alta definición. Una de sus principales ventajas es la visión cenital del habitáculo, que permite observar desde arriba zonas que normalmente quedan ocultas para las cámaras situadas junto a la carretera.

Esto permite detectar algo especialmente difícil hasta ahora: conductores que colocan el teléfono sobre las piernas para consultarlo mientras circulan.

La IA analiza las imágenes, pero todavía necesita supervisión humana

Las fotografías son procesadas mediante algoritmos capaces de localizar indicios compatibles con una infracción. El sistema puede identificar un teléfono en las manos o sobre el regazo, además de comprobar si el cinturón está desabrochado o mal colocado.

Sin embargo, hay un detalle importante: esta prueba no ha servido para multar a ningún conductor. Las imágenes consideradas sospechosas han sido revisadas posteriormente por personal humano, ya que uno de los objetivos del proyecto es precisamente seguir entrenando y mejorando el algoritmo antes de utilizarlo de forma operativa.

Y los resultados muestran por qué todavía queda trabajo. Sobre una muestra aproximada de 310.000 vehículos, la inteligencia artificial detectó más de 8.500 conductores utilizando el móvil, mientras que una revisión humana elevó la cifra hasta aproximadamente 13.000 casos. El SCT sitúa así la capacidad de detección actual del algoritmo alrededor del 64%.

Uno de cada 20 conductores usaba el móvil en un tramo de la A-2

Más allá del funcionamiento de la tecnología, las cifras obtenidas durante el ensayo resultan especialmente llamativas. En el conjunto de la prueba se estima que alrededor del 4,3% de los conductores observados utilizaba el teléfono mientras conducía.

La situación fue todavía más preocupante en la A-2, a la altura de Cornellà de Llobregat, donde la proporción llegó al 5%. Dicho de otra forma, aproximadamente uno de cada 20 conductores estaba utilizando el móvil. En la AP-7, en el entorno del antiguo peaje de La Roca del Vallès, el porcentaje registrado fue del 3,6%.

Además, aproximadamente la mitad de los infractores llevaba el teléfono sobre las piernas, una práctica especialmente peligrosa porque obliga a bajar todavía más la mirada y apartarla de la carretera.

La prueba también localizó alrededor de 4.500 casos de ocupantes sin cinturón o utilizándolo incorrectamente, con porcentajes de entre el 1,3% y el 1,8% de las personas observadas. Estas infracciones fueron más frecuentes en la AP-7 y durante los fines de semana.

El siguiente paso será llevar esta tecnología a las carreteras

Los datos también permiten dibujar ciertos patrones. El uso del móvil fue más habitual durante los días laborables, especialmente entre miércoles y viernes, y tuvo una mayor incidencia durante las horas centrales del día.

El resultado de la prueba ha llevado al SCT a plantearse la incorporación de esta tecnología dentro de su próximo Plan de Seguridad Vial. Antes, el algoritmo deberá seguir entrenándose para reducir errores y aumentar su capacidad de detección.

Una distracción puede ser fatal

Este sistema me parece bastante más interesante que instalar simplemente otro radar de velocidad. El teléfono móvil se ha convertido en un problema complicado de controlar porque muchos conductores ya conocen dónde están las cámaras y han aprendido a ocultarlo sobre las piernas.

Precisamente ahí está el valor de colocar cámaras en una posición elevada: elimina buena parte de esos puntos ciegos. Eso sí, antes de utilizar inteligencia artificial para imponer sanciones considero imprescindible que exista una precisión muy elevada y, al menos inicialmente, una comprobación humana. Un 64% de capacidad de detección demuestra que la tecnología funciona, pero también que todavía está lejos de ser infalible.

Si consigue mejorar esos números, no sería extraño que este tipo de cámaras termine extendiéndose a muchas más carreteras españolas durante los próximos años.

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