El antiguo CEO de Volkswagen, Herbert Diess habla sobre los aranceles a los coches chinos
Diess cree que los aranceles europeos a coches eléctricos chinos no es la solución y no servirá de nada
Herbert Diess, una de las figuras más influyentes en la industria automotriz mundial y ex presidente de Volkswagen entre 2018 y 2022, se ha manifestado en contra de elevar los aranceles a los coches eléctricos provenientes de China. Durante su mandato, Diess impulsó a Volkswagen hacia grandes inversiones en la producción de vehículos eléctricos, a pesar de las resistencias internas. Ahora, su postura sobre la política arancelaria refleja su visión sobre la colaboración global en la industria.
Es cierto que Herbert Diess no logró el objetivo marcado, de crear una gama 100% eléctrica (gama ID) que fuera referente en la era eléctrica. El primer batacazo fue con el Volkswagen ID.3, el cual fue postulado para ser el nuevo VW Golf pero que el tiempo ha demostrado que se quedó a medio camino.
En una conferencia organizada por Bloomberg, Diess advirtió que la imposición de nuevos aranceles a los coches eléctricos chinos podría tener efectos adversos en Europa, tales como el aumento de la inflación y el retraso en la transformación energética del transporte. Diess subrayó que China ha logrado avances significativos en la economía de escala en sectores como las energías renovables y los coches eléctricos, reduciendo costos cruciales para la transición energética global. Por ello, imponer barreras podría perjudicar a todos.
Diess comparó la situación actual con la producción de semiconductores en Occidente. A pesar de los esfuerzos de Europa y Estados Unidos por producir estos chips localmente para reducir riesgos estratégicos, el costo de producción es significativamente mayor en comparación con Taiwán. Esto ilustra los posibles inconvenientes de un enfoque proteccionista.
Riesgo de aumentar los aranceles
La propuesta de aumentar los aranceles a los coches eléctricos chinos podría encarecer estos vehículos para los consumidores europeos, desacelerando la creciente demanda y afectando los objetivos ambientales de la UE. Además, podría generar tensiones comerciales entre Europa y China, un socio comercial crucial, y potencialmente desencadenar una guerra comercial que afectaría múltiples industrias.
Otro riesgo es el impacto en la innovación y la competitividad. Los coches eléctricos chinos han avanzado en diseño, calidad y costo, y restringir su acceso podría ralentizar la transformación del sector transporte en Europa.
La decisión sobre los aranceles se espera después de las elecciones europeas, y se anticipa una solución intermedia que aumente los aranceles, pero no tanto como lo proponen las posturas más duras. La intención de los políticos europeos de proteger la industria automotriz local debe sopesarse cuidadosamente frente a los riesgos de encarecer los coches eléctricos y afectar la transición energética.
En conclusión, aunque la protección de la industria automotriz europea es comprensible, los aranceles a los coches eléctricos chinos presentan riesgos significativos. La colaboración y la apertura comercial pueden ser más beneficiosas para fomentar la innovación y avanzar hacia una movilidad sostenible.