La DGT avisa: incluso dentro del límite legal aumenta el riesgo de accidente
La DGT ha puesto en marcha una nueva campaña especial de vigilancia de alcohol y drogas al volante en un momento clave del verano, cuando aumentan los desplazamientos por carretera. El objetivo es reducir una de las conductas más peligrosas al volante: el consumo de alcohol, presente en el 28% de los siniestros mortales registrados en 2024.
El alcohol sigue siendo una de las grandes amenazas en las carreteras españolas. No es una percepción ni una campaña más: los últimos datos de Tráfico vuelven a señalarlo como el segundo factor concurrente más frecuente en los siniestros mortales.
La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha una nueva campaña especial de vigilancia de alcohol y drogas al volante, activa hasta el domingo 19 de julio, con más controles en carretera y también en vías urbanas gracias a la colaboración de policías autonómicas y locales.
La DGT vuelve a poner el foco en el alcohol al volante
El objetivo de esta campaña es claro: sacar de la circulación a conductores que han consumido alcohol o drogas antes de que provoquen un siniestro. Según la DGT, el alcohol estuvo presente en el 28% de los siniestros mortales registrados en 2024 dentro de su ámbito de actuación, con 273 fallecidos contabilizados en este tipo de accidentes.
La cifra preocupa todavía más cuando se observa la evolución. En 2024 aumentó un 9% el número de fallecidos en siniestros en los que al menos un conductor dio positivo en alcohol respecto al año anterior. Si se compara con 2019, el incremento asciende al 24%, con 292 víctimas mortales frente a las 235 de aquel ejercicio, excluyendo Cataluña y País Vasco en esa serie concreta.
Los controles preventivos funcionan, pero el problema persiste
Uno de los datos más relevantes de la campaña es que el 88,8% de los positivos se detecta en controles preventivos. Es decir, antes de que haya un accidente. Esto demuestra que estos dispositivos no solo tienen una función sancionadora, sino que actúan como una barrera real para evitar tragedias.
La campaña llega, además, en un momento especialmente sensible del año. El verano multiplica los desplazamientos, las salidas nocturnas, los viajes de fin de semana y las comidas o celebraciones en las que muchas personas siguen subestimando los efectos de “solo una copa”.
ASPAYM vuelve a acompañar a la DGT en los controles
Como ocurre desde 2007, la Federación Nacional ASPAYM participa junto a la DGT para reforzar el mensaje de concienciación. Bajo el lema “No corras, no bebas… no cambies las ruedas”, personas con lesión medular víctimas de siniestros de tráfico acompañan a los agentes en algunos controles.
Su presencia tiene un impacto que ningún cartel puede igualar. No se trata solo de hablar de multas o pérdida de puntos, sino de mostrar que una decisión tomada en segundos puede cambiar una vida entera.
El alcohol afecta antes de lo que muchos creen
El alcohol reduce la capacidad de reacción, altera la percepción de la velocidad, empeora la coordinación y puede provocar el conocido “efecto túnel”, que limita la visión periférica. Y lo más importante: el riesgo aparece incluso con tasas que muchos conductores consideran “bajas”.
Con 0,5 g/l en sangre, el riesgo de sufrir una colisión se duplica. Con 0,8 g/l se multiplica por cinco y con 1,5 g/l puede ser hasta veinte veces mayor. Por eso Tráfico insiste en una idea cada vez más repetida por los expertos: la única tasa segura al volante es 0,0%.
La línea entre la multa y el delito es muy fina
Conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas puede terminar en una sanción administrativa, pero también en un delito contra la seguridad vial. La DGT recuerda que superar determinados límites, negarse a realizar las pruebas o conducir bajo la influencia de sustancias puede implicar penas de prisión, multas, trabajos en beneficio de la comunidad y retirada del permiso de conducir.
Además del castigo legal, existe una consecuencia mucho más dura: cargar de por vida con haber causado daños irreparables a otra persona por una decisión evitable.
El problema no es la norma, es la falsa confianza
España ha avanzado mucho en seguridad vial, pero el alcohol sigue instalado en una zona peligrosa de autoengaño. Muchos conductores no se ven a sí mismos como un riesgo porque no se sienten borrachos, porque “controlan” o porque el trayecto es corto. Precisamente ahí está el problema.
Las campañas de la DGT pueden parecer repetitivas, pero los datos demuestran que siguen siendo necesarias. La tecnología del coche, los asistentes de conducción y los controles ayudan, sí, pero nada sustituye a una decisión básica: si has bebido o consumido drogas, no conduzcas. La movilidad del futuro será eléctrica, conectada y más segura, pero seguirá dependiendo de algo tan antiguo como la responsabilidad de quien se sienta al volante.

