BYD rompe los esquemas: trabaja en un híbrido enchufable con 400 kilómetros de autonomía eléctrica

Batería Blade de BYD

BYD no parece dispuesta a levantar el pie en la carrera tecnológica de los híbridos enchufables. Mientras buena parte de la industria europea todavía intenta encontrar el equilibrio entre eléctricos puros, motores térmicos e híbridos, el fabricante chino estaría preparando una nueva evolución de su sistema DM-i. Si se confirman las cifras, cambiarían por completo la percepción de los PHEV.

Las últimas informaciones procedentes de China apuntan a una futura generación, conocida de forma no oficial como DM-i 6.0. Esta sería capaz de ofrecer hasta 400 kilómetros de autonomía eléctrica en ciclo CLTC, una arquitectura de 900 voltios y una recarga ultrarrápida que permitiría recuperar una gran cantidad de energía en apenas unos minutos. Por ahora, BYD no lo ha confirmado oficialmente. Sin embargo, el movimiento encaja con la estrategia que ya está siguiendo la marca: convertir sus híbridos enchufables en coches cada vez más eléctricos.

BYD prepara un híbrido enchufable que podría recorrer 400 kilómetros en modo eléctrico

BYD ha entendido algo que muchos fabricantes tradicionales han tardado demasiado en asumir. No todos los conductores están preparados para dar el salto definitivo al coche eléctrico, pero sí quieren circular a diario sin gastar gasolina.

Ahí es donde los híbridos enchufables han encontrado su hueco. Y en el caso de BYD, la tecnología DM-i se ha convertido en una de sus principales armas comerciales. Esto ocurre especialmente porque prioriza el uso del motor eléctrico y deja el motor de gasolina como apoyo en los momentos en los que resulta más eficiente.

La gran novedad es que la marca china estaría trabajando en una evolución mucho más ambiciosa. Según las informaciones publicadas en China, este nuevo sistema podría elevar la autonomía eléctrica hasta el entorno de los 400 kilómetros bajo el ciclo CLTC. Es una cifra más propia de un coche eléctrico de acceso que de un híbrido enchufable convencional.

El objetivo: que el motor de gasolina pase a un segundo plano

La idea de BYD parece clara: hacer que el conductor utilice el coche como un eléctrico durante la mayor parte del tiempo. Pero buscan lograrlo sin la ansiedad de autonomía asociada a algunos eléctricos puros.

En Europa, modelos como el BYD Seal 6 DM-i ya sirven como ejemplo de esa estrategia. La propia marca anuncia para este modelo hasta 1.505 kilómetros de autonomía combinada y hasta 140 kilómetros de autonomía eléctrica en ciudad. Sin embargo, estas cifras ya colocan a este tipo de vehículos en una posición muy interesante para quienes hacen muchos trayectos diarios y viajes largos de forma ocasional.

Pero si BYD logra acercarse a esos 400 kilómetros eléctricos, el planteamiento cambia por completo. Un PHEV con esa capacidad permitiría cubrir durante varios días o incluso semanas los desplazamientos habituales sin arrancar el motor térmico. Claro está, sería así siempre que el usuario pueda recargar en casa o en el trabajo.

Una batería de mayor capacidad y posible tecnología semisólida

Uno de los puntos clave estaría en la batería. Las filtraciones hablan de una evolución de la conocida Blade Battery, posiblemente con tecnología semisólida de segunda generación. Esto permitiría aumentar de forma notable la densidad energética sin disparar el volumen del paquete.

Las cifras que se manejan sitúan la batería entre 35 y 40 kWh, un tamaño muy superior al habitual en un híbrido enchufable actual. Para ponerlo en contexto, algunos PHEV europeos todavía se mueven en capacidades bastante más modestas. Mientras tanto BYD ya ofrece sistemas DM-i con baterías específicas para esta tecnología híbrida.

Ese aumento de capacidad sería imprescindible para alcanzar una autonomía eléctrica tan elevada. También abriría otro debate: un híbrido enchufable con una batería de 40 kWh se acerca peligrosamente al terreno de los eléctricos pequeños. No obstante mantiene la ventaja de contar con un depósito de gasolina para viajes largos.

Arquitectura de 900 voltios y recarga en solo unos minutos

Otro de los datos más llamativos es la posible adopción de una arquitectura eléctrica de 900 voltios. Esta solución permitiría trabajar con potencias de carga mucho más elevadas y reducir de forma drástica los tiempos de espera.

Las informaciones hablan de la posibilidad de recuperar hasta 400 kilómetros de autonomía en unos cinco minutos, aunque conviene tomar esta cifra con cautela. Este tipo de datos suele estar ligado a condiciones ideales: cargadores de muy alta potencia, temperatura óptima de la batería y curvas de carga muy favorables.

Aun así, incluso si la cifra real en uso cotidiano fuese inferior, el salto sería enorme para un híbrido enchufable. Hasta ahora, muchos PHEV se han visto limitados por cargas lentas, pensadas casi exclusivamente para enchufar el coche durante la noche. BYD podría romper esa barrera y convertir la recarga rápida en un argumento real también para los híbridos.

Un motor térmico más eficiente y más potencia eléctrica

La nueva generación DM-i también podría incorporar un motor de gasolina más eficiente. Las filtraciones hablan de una eficiencia térmica situada entre el 48 % y el 49,5 %, una cifra muy elevada para un motor de combustión destinado a un vehículo de producción.

Como referencia, BYD presentó en 2024 su quinta generación DM con una eficiencia térmica del 46,06 %. Ofrece un consumo homologado muy bajo con la batería descargada y hasta 2.100 kilómetros de autonomía combinada en determinados modelos del mercado chino.

El motor eléctrico también ganaría protagonismo. Las informaciones hablan de una potencia superior a 218 kW, equivalentes a unos 292 CV. Esto es suficiente para mover el coche con soltura en modo cero emisiones y reducir todavía más la dependencia del motor de gasolina.

BYD ya está estirando la autonomía de sus PHEV en China

Aunque el sistema DM-i 6.0 todavía no ha sido anunciado de forma oficial, BYD ya ha dado pasos recientes en esta dirección. La compañía anunció en China versiones actualizadas de varios híbridos enchufables con autonomías eléctricas superiores a 210 kilómetros y autonomías combinadas de hasta 2.110 kilómetros, según Reuters.

Ese movimiento demuestra que la marca no está tratando al híbrido enchufable como una tecnología de transición menor, sino como una pieza central de su estrategia. En mercados como Europa, donde la infraestructura de carga sigue siendo irregular y muchos compradores aún dudan ante el eléctrico puro, este enfoque puede tener mucho recorrido.

¿Cuándo podría llegar esta tecnología a Europa?

Por ahora no hay fecha oficial. Las informaciones apuntan a que esta nueva generación podría debutar primero en China y, posteriormente, llegar a otros mercados. Si BYD mantiene su ritmo habitual de desarrollo, no sería extraño ver los primeros modelos con esta tecnología antes de que termine la década.

Una llegada a Europa en 2027 o 2028 sería plausible, aunque dependerá de varios factores: homologación WLTP, costes de producción, adaptación a normativas europeas, disponibilidad de carga rápida compatible y estrategia comercial de la marca.

También hay que recordar que las cifras CLTC suelen ser más optimistas que las europeas WLTP. Por tanto, esos hipotéticos 400 kilómetros eléctricos en China podrían traducirse en una cifra inferior en Europa. Aun así, incluso una autonomía real claramente por debajo seguiría siendo un golpe muy serio sobre la mesa.

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