Un robotaxi atropella a un niño frente a un colegio: la conducción autónoma, bajo sospecha
Un robotaxi de Waymo abre de nuevo el debate de la seguridad de los coches autónomos
Un incidente ocurrido el 23 de enero a primera hora de la mañana ha vuelto a situar a la conducción autónoma en el centro de la polémica. Un robotaxi de Waymo atropelló levemente a un niño junto a una escuela primaria de Santa Mónica. Esto ocurrió en uno de los momentos más delicados del tráfico diario: la entrada al colegio.
Según la información facilitada por la propia empresa, el menor irrumpió repentinamente en la calzada tras salir corriendo desde detrás de un SUV estacionado en doble fila. El vehículo circulaba en modo totalmente autónomo, sin conductor de seguridad. Fue entonces cuando se produjo el impacto.
Waymo explica que el sistema detectó al niño y ejecutó una frenada de emergencia, logrando reducir la velocidad hasta aproximadamente 10 km/h antes del contacto. Aun así, no pudo evitar el atropello. Afortunadamente, el menor pudo incorporarse por su propio pie y desplazarse hasta la acera, sin que trascendieran lesiones de gravedad.
La compañía también señaló que el robotaxi activó automáticamente una llamada al 911 y permaneció detenido en el lugar hasta la llegada de los servicios de emergencia. Así, cumplió los protocolos establecidos para este tipo de situaciones.
Si quieres conocer más detalles de la conducción autónoma, te invito a que leas nuestro artículo sobre los niveles de conducción autónoma que existen. De esta forma entenderás muchas cosas que hoy desconoces.
Las zonas escolares, el gran examen para la conducción autónoma
Aunque el desenlace no fue grave, el suceso ha sido suficiente para activar de nuevo a los reguladores. La NHTSA (Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras) ha abierto una investigación oficial para evaluar si el comportamiento del robotaxi fue el adecuado. Consideran la proximidad de un centro escolar, la alta presencia de niños y la complejidad del entorno.
Desde Waymo insisten en que su tecnología aporta mejoras objetivas en seguridad vial, apoyándose en datos internos que muestran una menor tasa de accidentes con víctimas frente a la conducción humana. Sin embargo, este tipo de escenarios deja claro que el margen de error en zonas escolares es prácticamente inexistente.
Un contexto complicado para Waymo y los reguladores
Este atropello se suma a otros episodios recientes que mantienen a la empresa bajo la lupa. La NTSB continúa analizando desde hace meses el comportamiento de los robotaxis de Waymo en torno a autobuses escolares en Austin. Esto ocurre después de detectar varios adelantamientos indebidos durante la recogida de alumnos.
Además, en noviembre, un adolescente sufrió lesiones en el pie en Arizona tras quedar atrapado bajo un robotaxi cuando descendía del vehículo. Este es otro incidente que alimentó las dudas sobre la respuesta del sistema en situaciones imprevisibles.
Todo ello llega en un momento clave para Waymo, que sigue siendo el referente mundial del sector, con millones de trayectos realizados y una expansión progresiva a nuevas ciudades y servicios. Entre estos servicios se incluye el transporte autónomo al aeropuerto de San Francisco. A pesar de haber desplegado una actualización de software a finales de 2025, los desafíos siguen siendo evidentes.
Los escenarios más complejos no están en la autopista
Mientras que la conducción autónoma ha demostrado un rendimiento sólido en autopistas y recorridos estructurados, los mayores retos aparecen en calles estrechas, zonas urbanas densas y entornos escolares. En estos lugares, el comportamiento humano —especialmente el infantil— resulta extremadamente difícil de anticipar incluso para los sistemas más avanzados.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa una cuestión clave: ¿está realmente lista la conducción autónoma para convivir con el caos controlado de la ciudad real?
Los robotaxis deben de existir
Desde mi punto de vista, este tipo de incidentes no deberían interpretarse únicamente como un fallo puntual, sino como una señal de advertencia. La conducción autónoma puede ser estadísticamente más segura en términos globales, pero la percepción social se construye en los detalles. No hay detalle más sensible que un niño atropellado frente a su colegio.
Quizá el siguiente gran salto tecnológico no deba centrarse solo en reducir accidentes en general, sino en hiperproteger determinados entornos, como zonas escolares, con comportamientos aún más conservadores que los de un conductor humano medio. Porque si los robotaxis quieren ganarse la confianza total de la sociedad, tendrán que demostrar que son capaces de reaccionar mejor que nosotros. Especialmente cuando menos margen hay para equivocarse.
Obviamente con la conducción autónoma y los robotaxis de cualquier fabricante, ya sea Waymo, Tesla o cualquier otro, van a existir accidentes e incidentes. Esto ocurre porque hay factores externos incontrolables y nada predecibles. Además, la física está ahí. En este caso que hoy te he comentado, si físicamente no hay tiempo para frenar para evitar el atropello del niño, ya sea un robotaxi o un coche conducido por una persona, el atropello va a tener lugar.
Sin embargo, creo que los robotaxis ya son más seguros que los conductores humanos. Son capaces de reaccionar mucho más pronto y eso es una gran ventaja. En muchos casos evitarán accidentes y en otros lo minimizarán al máximo.
Aunque entiendo y veo lógico que se abra una investigación para saber lo que ha pasado exactamente, esto no debe de frenar el desarrollo y despliegue de la conducción autónoma y de los robotaxis.
En paralelo a la carrera del coche eléctrico, estamos viviendo también una carrera para ser el "rey" de los robotaxis, y es apasionante. Es cierto que noticias de este tipo frenan un poco y afectan especialmente a la compañía desarrolladora. Esta vez le ha tocado a Waymo, la empresa de Alphabet (Google) especializada en conducción autónoma y robotaxis.