Geely quiere llevar el coche conectado mucho más allá de la carretera: satélites, IA y robotaxis para una nueva era de movilidad

Geely - coche conectado

El coche del futuro ya no se entiende solo como una máquina con ruedas, batería y motor. Para fabricantes como Geely, el vehículo se está convirtiendo en una extensión de un ecosistema mucho más amplio. En este ecosistema entran en juego la inteligencia artificial, la conectividad permanente, las actualizaciones remotas, la conducción automatizada e incluso los satélites.

La compañía china está construyendo una estrategia que va bastante más allá del automóvil tradicional. A través de Geespace, su división aeroespacial, Geely trabaja en una constelación de satélites de órbita baja pensada para mejorar la comunicación, el posicionamiento de alta precisión y los servicios conectados de sus futuros vehículos inteligentes. Esta es una apuesta que, hace solo unos años, habría sonado a ciencia ficción. Sin embargo, empieza a tener aplicaciones reales en la industria del motor.

Geely ya no piensa solo en coches: quiere controlar todo el ecosistema de movilidad

La industria del automóvil está cambiando de forma acelerada. Primero fue la electrificación, después el software, más tarde las ayudas avanzadas a la conducción. Ahora empieza una nueva fase: la integración del vehículo dentro de una red tecnológica propia.

En ese contexto, Geely está moviendo ficha con una visión muy ambiciosa. La marca con sede en Hangzhou no quiere depender únicamente de infraestructuras externas para que sus coches estén conectados o puedan ofrecer funciones avanzadas de navegación. Por eso, su objetivo es desarrollar una plataforma global en la que el coche, la nube, la inteligencia artificial y los satélites trabajen de forma coordinada.

La pieza más llamativa de este plan es GEESATCOM, la constelación de satélites de órbita baja desarrollada por Geespace. Según la propia Geely, en septiembre de 2025 la red ya alcanzaba los 52 satélites tras un nuevo lanzamiento de 11 unidades. El objetivo es llegar a 64 satélites para ofrecer cobertura IoT casi global.

Satélites para mejorar la conectividad de los coches

La idea de lanzar satélites para coches puede parecer exagerada, pero tiene una explicación muy clara. Un vehículo cada vez depende más de datos en tiempo real: ubicación exacta, mapas actualizados, comunicación con la nube, servicios remotos, asistencia en carretera, navegación inteligente y, en el futuro, funciones más avanzadas de conducción automatizada.

Geespace explica que GEESATCOM está orientada a servicios de comunicación, posicionamiento y conectividad para vehículos inteligentes. Estos servicios incluyen mensajería, transmisión de voz, imágenes y compartición de ubicación del vehículo.

La gran ventaja de una red de este tipo es que puede cubrir zonas donde las redes terrestres no llegan bien: áreas rurales, carreteras secundarias, regiones montañosas, rutas interurbanas o incluso escenarios de emergencia. Para un coche autónomo o altamente asistido, perder conectividad en determinados momentos puede ser un problema. Por ello, Geely quiere reducir ese riesgo con una infraestructura propia.

El coche como una plataforma inteligente, no como un simple producto

La estrategia de Geely encaja con una tendencia cada vez más visible en la automoción: el coche definido por software. En lugar de vender un vehículo cerrado, los fabricantes buscan crear una base tecnológica capaz de mejorar con el tiempo mediante actualizaciones OTA, nuevas funciones digitales y sistemas de inteligencia artificial que aprendan del uso real.

Aquí entra en juego Full-Domain AI 2.0, la arquitectura de inteligencia artificial presentada por Geely para coordinar diferentes áreas del vehículo desde una estructura común. La compañía la describe como una evolución de su sistema Full-Domain AI, con integración del habitáculo inteligente, el chasis, la conducción asistida y los servicios conectados.

En la práctica, esto significa que la IA no se limita a una pantalla o a un asistente de voz. Por el contrario, puede intervenir en la gestión energética, en la planificación de rutas, en la interacción con el conductor, en los sistemas de seguridad, en la conducción asistida y en la relación entre el coche y la nube.

Robotaxis: la otra gran pieza del plan de Geely

La conectividad espacial y la inteligencia artificial tienen otro destino evidente: los robotaxis. Geely ya trabaja en soluciones de movilidad autónoma a través de su ecosistema tecnológico y de empresas vinculadas al grupo.

Geespace asegura que su tecnología de comunicación satelital y posicionamiento de alta precisión puede dar soporte a escenarios de movilidad autónoma. Esto incluye carreteras urbanas complejas, autopistas interurbanas, zonas remotas y desplazamientos transfronterizos.

Además, la empresa Caocao, respaldada por Geely, ha anunciado planes para desplegar hasta 100.000 robotaxis autónomos de aquí a 2030. El EVA Cab es el vehículo diseñado específicamente para este tipo de servicio.

Este tipo de vehículos no se conciben como coches particulares adaptados, sino como plataformas creadas desde cero para operar sin conductor en servicios de transporte compartido. Por lo tanto, necesitan sensores, potencia de cálculo, software de conducción autónoma, supervisión remota, conectividad estable y una arquitectura capaz de tomar decisiones con rapidez.

Europa podría ser una pieza importante, pero la regulación marcará el ritmo

Una cosa es desarrollar la tecnología y otra muy distinta es llevarla a las carreteras europeas. La conducción autónoma y los robotaxis se enfrentan a normativas exigentes. Esto es especialmente relevante en materia de seguridad, responsabilidad legal, protección de datos e interacción con el tráfico real.

Aun así, Geely ya ha dado pasos relevantes en Europa. Reuters informó en marzo de 2026 de que el sistema de conducción asistida G-ASD de Geely había recibido certificación bajo la regulación europea de ayudas avanzadas a la conducción. Por consiguiente, esto abre la puerta a su implantación en determinados mercados de la UE.

Esto no significa que vayamos a ver robotaxis de Geely circulando de forma masiva por Europa de manera inmediata. Sin embargo, sí demuestra que el fabricante chino está trabajando para adaptar su tecnología a los estándares europeos. Y eso es clave si quiere competir de tú a tú con marcas tradicionales, Tesla, BYD, Xpeng o fabricantes europeos que también aceleran en software y conducción asistida.

La fábrica también forma parte de la revolución tecnológica

La visión de Geely no se limita al coche terminado. La compañía también está aplicando automatización avanzada en sus procesos de producción, con fábricas altamente robotizadas y sistemas inteligentes capaces de aumentar la precisión, reducir errores y mejorar la eficiencia industrial.

Este punto es importante porque la batalla del coche eléctrico y conectado no se gana solo con una buena batería o una pantalla llamativa. También depende de la capacidad de producir a gran escala, controlar costes y actualizar plataformas tecnológicas con rapidez. China ha entendido muy bien esta ecuación, y Geely es uno de los fabricantes que mejor representa ese salto industrial.

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