Renault elige España para sus eléctricos más ambiciosos: Palencia fabricará dos SUV clave desde 2028
Renault refuerza su apuesta por España con la adjudicación de cinco nuevos modelos a sus fábricas de Palencia y Valladolid, un movimiento que garantiza carga de trabajo para los próximos años y sitúa a la planta palentina en el centro de su ofensiva eléctrica, con dos SUV de nueva generación previstos a partir de 2028
Renault ha despejado una de las grandes incógnitas que rodeaban a su futuro industrial en España. Tras meses de negociación y dudas, el grupo ha confirmado la llegada de cinco nuevos modelos a sus fábricas de Castilla y León, con Palencia y Valladolid como piezas centrales de su próxima etapa electrificada.
La decisión no solo garantiza carga de trabajo para los próximos años, sino que también coloca a España dentro del mapa estratégico de los eléctricos de Renault. Palencia asumirá el papel más tecnológico con dos SUV 100% eléctricos sobre la nueva plataforma RGEV Medium 2.0, mientras que Valladolid mantendrá una orientación más ligada a la hibridación.
Renault convierte a Palencia en una fábrica clave para sus eléctricos
El nuevo plan industrial de Renault para España contempla tres modelos para Palencia y dos para Valladolid. De los tres vehículos adjudicados a la planta palentina, dos serán SUV eléctricos de nueva generación y estarán llamados a ser modelos de referencia dentro del plan Future Ready de la marca. Su llegada al mercado está prevista, de forma aproximada, para finales de 2028.
Estos dos eléctricos utilizarán la plataforma RGEV Medium 2.0, una arquitectura pensada para la próxima generación de vehículos cero emisiones del grupo. Según la información vinculada al convenio, esta base técnica permitirá autonomías de hasta 750 kilómetros WLTP en versiones eléctricas y hasta 1.400 kilómetros WLTP en configuraciones de rango extendido. Un posible Renault eléctrico con extensor de autonomía
Uno de los puntos más llamativos es que uno de estos SUV podría recurrir a tecnología Range Extender, también conocida como REEV. A diferencia de un híbrido enchufable convencional, en este sistema las ruedas son movidas siempre por el motor eléctrico. El pequeño motor de combustión no impulsa directamente el coche, sino que actúa como generador para alimentar la batería cuando esta se agota.
Para Renault sería un movimiento relevante, ya que la marca no ha comercializado hasta ahora modelos con esta configuración. Además, llega en un momento en el que algunos fabricantes están recuperando el interés por los extensores de autonomía como solución intermedia para quienes quieren un coche eléctrico, pero todavía mantienen dudas sobre la infraestructura de recarga.
Valladolid fabricará híbridos y ensamblará baterías LFP
La planta de Valladolid tendrá un papel diferente, pero igualmente importante. Allí se producirán dos nuevos modelos híbridos, mientras que también se ensamblarán las baterías LFP destinadas a los eléctricos que saldrán de Palencia. La química LFP, basada en litio-ferrofosfato, se ha convertido en una alternativa cada vez más utilizada por su equilibrio entre coste, durabilidad y seguridad.
Renault ya cuenta en Valladolid con instalaciones preparadas para fabricar baterías destinadas a híbridos, híbridos enchufables y sistemas de 48 voltios. La ventaja es que la planta fue diseñada para adaptar el mix de producción sin tener que modificar por completo el proceso industrial, lo que permitirá ajustar la cadencia si la demanda aumenta.
Dos años complicados antes del gran salto eléctrico
La adjudicación supone una excelente noticia para el futuro de Renault en España, pero no elimina los retos inmediatos. Palencia tendrá que transformarse profundamente para recibir una plataforma eléctrica que cambia por completo la arquitectura del vehículo respecto a los modelos de combustión e híbridos que se fabrican actualmente.
Ese proceso llegará acompañado de un periodo de transición. La fábrica ha pasado a un solo turno de producción y la propia compañía admite que los próximos dos años serán exigentes. A cambio, el horizonte industrial es mucho más sólido: Palencia fabricará algunos de los modelos más avanzados y de gama más alta del Grupo Renault.
El convenio colectivo, pieza clave del acuerdo
La llegada de estos cinco modelos ha estado estrechamente ligada al nuevo convenio colectivo 2026-2028, firmado por Renault con UGT y CCOO y aplicable a más de 6.000 trabajadores en España. El acuerdo permitió desbloquear el plan industrial y asegurar nuevas inversiones en las plantas españolas.
También han jugado un papel importante las ayudas públicas. Renault solicitó fondos del PERTE antes de tener cerrada la adjudicación de modelos y finalmente renunció a las ayudas previstas para Valladolid, manteniendo las vinculadas a Palencia. La lectura es clara: la electrificación exigía tomar decisiones antes de tener todas las garantías sobre la mesa.
