Miles de ayudas del Plan Moves III en riesgo pese a ampliar el presupuesto en 381 millones

El Plan Moves III vuelve a mostrar sus problemas de gestión: pese a la ampliación extraordinaria del presupuesto, varias comunidades autónomas no tendrán fondos suficientes para pagar todas las ayudas solicitadas en 2025, dejando a miles de compradores de coches electrificados y puntos de recarga pendientes de una subvención que podrían no llegar a cobrar.

Plan Moves 3 con problemas para pagar los expedientes pendientes

El Plan Moves III vuelve a dejar una imagen agridulce en su recta final. Aunque las ayudas han servido durante años para impulsar la compra de coches electrificados y la instalación de puntos de recarga, miles de solicitantes podrían quedarse finalmente sin cobrar pese a cumplir los requisitos del programa.

El problema se concentra especialmente en la convocatoria de 2025. Al menos cinco comunidades autónomas —Madrid, Andalucía, Castilla y León, Navarra y Extremadura— no dispondrían de presupuesto suficiente para cubrir todos los expedientes que permanecen pendientes, incluso después de la importante ampliación de fondos aprobada a finales del pasado año.

El dinero extra del Plan Moves III tampoco ha sido suficiente

El Plan Moves III correspondiente a 2025 arrancó con un presupuesto de 400 millones de euros. Posteriormente, el Gobierno aprobó una ampliación extraordinaria de otros 381,76 millones con el objetivo de responder al fuerte volumen de solicitudes registrado durante el ejercicio.

Sin embargo, prácticamente duplicar la dotación inicial no ha garantizado que todos los compradores reciban la subvención.

El principal problema está en cómo se distribuyeron las ayudas. La gestión quedó nuevamente en manos de las comunidades autónomas, con presupuestos asignados territorialmente. Esto provocó situaciones muy diferentes entre unas regiones y otras: mientras algunas todavía tienen margen económico, otras acumulan expedientes por encima del dinero disponible.

Madrid acumula uno de los mayores desfases

Madrid vuelve a ser uno de los casos más llamativos. La comunidad tendría solicitudes pendientes que superarían en más de 36 millones de euros el presupuesto disponible entre ayudas para vehículos y subvenciones destinadas a infraestructura de recarga.

La administración madrileña ha realizado diferentes ajustes gracias a expedientes caducados, desistimientos, ayudas reducidas o solicitudes finalmente rechazadas. Aun así, las cantidades recuperadas no parecen suficientes para atender a todos los beneficiarios en espera.

No resulta especialmente sorprendente teniendo en cuenta el peso de Madrid dentro del mercado español de vehículos electrificados. Durante 2025 los fondos disponibles para automóviles eléctricos y cargadores se agotaron rápidamente, evidenciando que la demanda real había superado las previsiones iniciales.

Un problema difícil de corregir con el programa ya cerrado

Hay además un obstáculo añadido: el Plan Moves III 2025 finalizó oficialmente el 31 de diciembre.

Eso complica enormemente la posibilidad de añadir ahora nuevas partidas presupuestarias para cubrir expedientes correspondientes a una convocatoria ya terminada. Las ampliaciones realizadas durante diciembre permitieron aliviar parcialmente la situación en territorios como Madrid o Castilla y León, pero en determinados casos las nuevas asignaciones siguieron quedándose cortas.

Algunas autonomías están intentando aprovechar hasta el último euro disponible trasladando presupuesto entre las dos principales líneas del programa. Si sobra dinero destinado a cargadores, por ejemplo, puede utilizarse para atender más compras de vehículos, siempre que el procedimiento administrativo lo permita.

Galicia, Comunidad Valenciana o Baleares se encuentran entre las regiones que confían en poder resolver todas o prácticamente todas sus solicitudes mediante este tipo de ajustes.

El mayor atasco corresponde a las ayudas de 2025

La situación del programa anterior es diferente. Para los expedientes correspondientes al Moves III 2021-2024, financiados con fondos europeos, el 30 de junio de 2026 marcaba una fecha importante dentro del calendario de resolución y ejecución.

El verdadero problema está en la prolongación aprobada para 2025. Su aplicación retroactiva, la apertura tardía de determinadas convocatorias autonómicas y el fuerte incremento de solicitudes terminaron generando una situación especialmente difícil de gestionar.

Y ahí está probablemente la mayor debilidad que ha acompañado al Moves durante años: para el comprador no basta con saber que existe una subvención de varios miles de euros. También necesita conocer con cierta seguridad cuándo va a cobrarla y, sobre todo, si realmente existe presupuesto para pagarla.

Las ayudas deben ser fiables, no solo atractivas

El Plan Moves III ha sido importante para acelerar la electrificación del parque español, pero su sistema de gestión ha sido demasiado complicado para el ciudadano. Una ayuda que llega uno o dos años después, o que puede desaparecer porque se agota el presupuesto de una comunidad, pierde buena parte de su capacidad para convencer a alguien de comprar un coche eléctrico.

Centralizar la gestión de las nuevas ayudas puede ayudar a corregir parte de estos problemas. El futuro de los incentivos no debería medirse únicamente por cuántos millones anuncia el Gobierno, sino por la facilidad con la que ese dinero llega realmente a quienes cumplen las condiciones.

Si miles de compradores que solicitaron correctamente el Moves III terminan quedándose sin subvención, el impacto irá más allá del dinero perdido. También dañará la confianza en futuras campañas de apoyo al coche eléctrico. Y recuperar esa confianza puede resultar bastante más complicado que aprobar otra ampliación presupuestaria.

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