La nueva función que Europa quiere hacer obligatoria en los coches eléctricos
Europa quiere que los coches eléctricos desempeñen un papel mucho más importante que simplemente sustituir a los vehículos de combustión. Bruselas prepara una nueva normativa que podría obligar a los futuros eléctricos a incorporar carga bidireccional, permitiendo utilizar sus baterías para almacenar energía y devolver electricidad a la red cuando sea necesario.
Europa quiere que los coches eléctricos dejen de ser simples vehículos para convertirse también en enormes baterías capaces de ayudar a estabilizar la red eléctrica. La Comisión Europea prepara una propuesta que podría hacer que la carga inteligente y bidireccional termine siendo un requisito para los nuevos eléctricos vendidos en la UE.
La medida forma parte del nuevo Plan de Acción para la Electrificación, con el que Bruselas quiere elevar el peso de la electricidad hasta el 46% del consumo final de energía en 2040. Actualmente ronda el 23%, mientras que para 2030 se ha establecido una referencia del 32%. Según los cálculos comunitarios, alcanzar el objetivo de 2040 permitiría reducir la factura europea de importación de combustibles fósiles en unos 260.000 millones de euros anuales.
- Europa quiere convertir millones de coches eléctricos en baterías para la red
- La UE prepara requisitos para los nuevos coches eléctricos
- Los contadores inteligentes serán otra pieza fundamental
- Los camiones eléctricos también entran en los planes de Bruselas
- Una función interesante que puede dar mucho juego
Europa quiere convertir millones de coches eléctricos en baterías para la red
Una de las grandes protagonistas del plan es la tecnología Vehicle-to-Grid o V2G. A diferencia de la carga convencional, donde la electricidad solamente viaja desde la red hasta la batería, un coche compatible con V2G puede realizar el proceso contrario y devolver energía cuando el sistema eléctrico la necesita.
La idea es aprovechar los millones de vehículos que pasan buena parte del día estacionados. Durante las horas con mucha producción solar o eólica podrían almacenar electricidad y posteriormente devolver parte de ella durante los momentos de mayor demanda o cuando disminuya la generación renovable.
Esto permitiría disponer de una gigantesca capacidad de almacenamiento distribuido sin depender exclusivamente de grandes baterías estacionarias. La propia Comisión considera que la carga bidireccional puede aumentar la flexibilidad y resiliencia de la red eléctrica.
La UE prepara requisitos para los nuevos coches eléctricos
Bruselas pretende utilizar la normativa de homologación europea para establecer requisitos relacionados con la carga inteligente y bidireccional. La Comisión se ha comprometido a presentar antes de finalizar 2027 una propuesta destinada a introducir capacidades V2G en los nuevos vehículos eléctricos. También se trabaja en protocolos de comunicación estandarizados que permitan que coches, cargadores y redes eléctricas puedan entenderse entre sí.
Sin embargo, existe una cuestión importante: no basta con que el software del vehículo sea compatible.
Transport & Environment reclama que la legislación incluya también el hardware necesario para realizar la conversión bidireccional dentro del propio automóvil. De lo contrario, el usuario podría verse obligado a comprar equipamiento externo considerablemente más caro.
Según T&E, un cargador unidireccional básico puede rondar los 500 euros, mientras que un equipo bidireccional externo cuesta actualmente al menos 4.000 euros, e incluso bastante más dependiendo de la instalación.
Los contadores inteligentes serán otra pieza fundamental
La transformación también afectará a las redes y a la forma de pagar por utilizar la electricidad. Bruselas quiere potenciar tarifas que incentiven el consumo cuando exista abundancia de electricidad y reduzcan la demanda durante las horas más congestionadas.
Para conseguirlo será imprescindible acelerar la instalación de contadores inteligentes. La propuesta establece que los países que presenten un despliegue inferior al 30% deberán alcanzar al menos un 50% de cobertura antes de finalizar 2031 y un 75% antes de terminar 2034.
Esto será especialmente complicado para mercados como Alemania, donde el despliegue sigue considerablemente retrasado respecto a otros países europeos. La Comisión también quiere que los operadores puedan recurrir a alternativas a la construcción tradicional de nuevas líneas, utilizando almacenamiento, digitalización, gestión flexible de la demanda o tecnologías V2G.
Los camiones eléctricos también entran en los planes de Bruselas
La electrificación del transporte pesado será otro de los grandes frentes. La revisión del Reglamento sobre Infraestructuras para los Combustibles Alternativos (AFIR) deberá ayudar a acelerar el despliegue de infraestructura para camiones eléctricos.
El objetivo planteado es disponer para 2040 de suficientes conexiones a la red, tanto en instalaciones públicas como en bases logísticas, para permitir que aproximadamente el 40% de la flota europea de camiones pueda estar electrificada. Además, la Comisión contempla mecanismos destinados a facilitar la inversión privada en grandes estaciones de carga.
El plan se extiende incluso más allá de las carreteras. Bruselas quiere reforzar el suministro eléctrico a barcos desde los puertos, facilitar la electrificación de ferris e impulsar proyectos piloto para probar aviones eléctricos en condiciones reales, tomando como referencia iniciativas desarrolladas en Noruega.
Una función interesante que puede dar mucho juego
Convertir el coche eléctrico en una batería conectada a la red puede ser una de las ideas más interesantes que ha planteado Europa en los últimos años, pero solamente funcionará si el usuario también obtiene un beneficio claro.
No tendría demasiado sentido obligar a comprar vehículos compatibles con V2G para terminar trasladando al propietario el coste de un cargador de varios miles de euros. La capacidad bidireccional debería venir integrada de fábrica y, sobre todo, existir tarifas suficientemente atractivas para compensar el uso de la batería.
Bien planteado, el coche podría pasar varias horas cargando cuando sobra electricidad barata y devolver una pequeña parte cuando resulta más valiosa. Mal planteado, V2G podría convertirse simplemente en otra obligación regulatoria cuyo coste termine pagando el consumidor.
La tecnología parece preparada para dar el salto. Ahora Europa tendrá que demostrar que también es capaz de crear un mercado sencillo y económicamente atractivo alrededor de ella.
