Tesla no puede probar el FSD en Suecia, ¿por qué?

Pruebas del Tesla FSD en Europa, en este caso en París

La Oficina de Tráfico de Estocolmo niega el permiso necesario para que Tesla pruebe el Full Self-Driving en sus calles

Tesla ha tropezado con un nuevo obstáculo en su intento de ampliar las pruebas de su sistema de conducción autónoma Full Self-Driving (FSD) en Europa. Esta vez ha sido en Suecia, donde la Oficina de Tráfico de Estocolmo ha rechazado la solicitud de la compañía para probar su software FSD (Supervised) en las calles de la ciudad. Lo más llamativo de esta negativa es que no se basa en preocupaciones de seguridad ni en dudas sobre la tecnología, sino en la falta de recursos administrativos para gestionar una prueba de tal envergadura.

Según documentos internos difundidos por la cuenta @FSDEurope en la red social X, las autoridades locales alegan que actualmente están inmersas en numerosos proyectos de innovación, lo que les impide asumir nuevas iniciativas como esta. La ciudad está revisando su enfoque hacia la automatización del tráfico y se encuentra sobrecargada con ensayos en curso, por lo que consideran que no es viable, por ahora, autorizar un test de este calibre, que además se pretende desplegar en toda la ciudad.

El comunicado del organismo municipal subraya que Estocolmo está interesada en formar parte del desarrollo de soluciones de automatización, pero que este proyecto concreto representa ciertos riesgos para la infraestructura urbana y para terceros. A ello se suma el hecho de que se trataría del primer test de estas características en Suecia, lo que implica una carga adicional en términos de supervisión.

Tesla pretendía llevar a cabo una prueba piloto de su tecnología FSD con la modalidad “supervisada”, que exige que el conductor se mantenga atento en todo momento. Aunque ya ha hecho demostraciones del sistema a funcionarios suecos, estas se realizaron fuera del país, concretamente en Alemania, donde sí fue posible organizar una exhibición limitada del sistema.

Este rechazo por parte de Estocolmo no es un caso aislado, sino que refleja la actitud general de cautela que mantienen muchos países europeos respecto a las tecnologías avanzadas de asistencia a la conducción. Mientras mercados como el chino ya permiten el uso del FSD bajo otro nombre comercial, y Australia no presenta barreras regulatorias al respecto, en Europa las ciudades y gobiernos nacionales siguen esperando la creación de marcos legales más robustos antes de autorizar pruebas públicas a gran escala.

A esto se suma otro frente abierto para Tesla en Suecia: un prolongado conflicto con los sindicatos locales que comenzó en el último trimestre de 2023. Las protestas, que han ido escalando con apoyos desde otros sectores y países vecinos, han impactado notablemente en la operativa de la marca. Entre las consecuencias están los retrasos en la entrega de matrículas para los nuevos vehículos, la ralentización en la apertura de estaciones Supercharger y dificultades para mantener el servicio técnico.

A pesar de estas trabas, Tesla sigue cosechando buenos resultados comerciales en la región. El Model Y, por ejemplo, fue el coche eléctrico más vendido en Suecia durante el mes de mayo. Sin embargo, la expansión del FSD en Europa parece que aún tendrá que esperar. Los desafíos no sólo son técnicos, sino también políticos, regulatorios y logísticos, y ponen de manifiesto el complejo equilibrio que deben mantener las ciudades europeas entre el impulso por innovar y la necesidad de proteger su infraestructura y su ciudadanía.

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