Tesla recibe la autorización de probar el FSD en Suecia
Tesla logra autorización para probar su sistema FSD en autopistas suecas, un hito en Europa
Tesla ha obtenido el visto bueno de la Administración de Transporte de Suecia (Trafikverket) para comenzar pruebas públicas de su software Full Self-Driving (FSD) en autopistas y vías rápidas estatales del país, un paso decisivo hacia su expansión europea.
El permiso concede a Tesla operar tres vehículos de prueba bajo su propiedad, lo que marca la primera autorización oficial de FSD en carreteras suecas.
De la prueba conjunta al permiso oficial
Este logro llega después de meses de colaboración entre Tesla y Trafikverket. A finales de septiembre se ejecutó un Site Assessment Test (SAT) conjunto para evaluar el funcionamiento de la versión FSD v14 sobre la red estatal sueca. Las pruebas resultaron satisfactorias y ahora los reguladores han aprobado la fase práctica en vías reales.
Hasta ahora, ningún país europeo había autorizado oficialmente ensayos públicos de sistemas de conducción autónoma con el nivel de implicación de Tesla, lo que convierte a Suecia en uno de los primeros en hacerlo.
Limitaciones y próximos pasos
Por el momento, la autorización está limitada a autopistas y vías rápidas estatales, donde las condiciones de tráfico suelen ser más predecibles para sistemas avanzados de asistencia. Las pruebas urbanas (por ejemplo en ciudades como Södertälje) requieren permisos municipales independientes y podrían autorizarse más adelante si los ensayos en autopistas tienen éxito.
Tesla operará con los tres vehículos autorizados, todos gestionados por la propia compañía. La intención es recopilar datos locales clave que podrían acelerar el despliegue del FSD (versión supervisada) en Europa.
El FSD (Supervised) ya está disponible en otros países como Estados Unidos, Canadá, México, China, Australia y Nueva Zelanda, aunque con distintos grados de autorización y funcionalidad según cada mercado.
Implicaciones para Europa
Este avance no solo representa una victoria regulatoria para Tesla, sino que también podría indicar una apertura gradual de los reguladores europeos hacia tecnologías avanzadas de asistencia al conductor. Si los ensayos suecos resultan exitosos y seguros, podrían servir de modelo para que otros países contemplen permisos similares en autopistas y, eventualmente, en entornos urbanos.
Sin embargo, quedan desafíos considerables: demostrar la seguridad, adaptarse al entorno legal de cada país, y obtener la confianza tanto de autoridades como del público para permitir pruebas más extensas.