Un autobús autónomo eléctrico choca con un tranvía en su primer día con pasajeros en Gotemburgo
Un estreno llamado a demostrar el potencial del transporte público autónomo en Europa acabó con un golpe de realidad en Gotemburgo. El nuevo autobús eléctrico sin conductor Karsan e-ATAK apenas llevaba una hora transportando pasajeros cuando se vio implicado en una colisión con un tranvía en el distrito de Gårda.
El incidente no dejó heridos, pero sí muchas preguntas sobre la convivencia entre vehículos autónomos, tranvías y tráfico urbano convencional. La prueba, que forma parte de un proyecto piloto de transporte público autónomo, queda ahora pendiente de una investigación técnica para aclarar qué ocurrió realmente.
El autobús autónomo de Gotemburgo choca con un tranvía en su primer día con pasajeros
El suceso tuvo lugar el lunes 25 de mayo en Kapellplatsen, una zona de Gotemburgo donde el autobús autónomo compartía entorno urbano con otros vehículos y con la red de tranvías. Según Västtrafik, operador de transporte público de la región, el Karsan e-ATAK frenó y fue alcanzado por detrás por un tranvía.
A bordo del autobús viajaban pasajeros y también un conductor de seguridad, una figura habitual en este tipo de pruebas para poder intervenir en caso necesario. Pese al impacto, Västtrafik confirmó que no hubo daños personales ni entre los ocupantes del autobús ni entre los del tranvía. La vía quedó cortada en ambos sentidos durante unas dos horas antes de que se restableciera la circulación.
Karsan defiende que el sistema autónomo funcionó correctamente
La versión inicial del fabricante turco Karsan apunta a que el accidente no estaría relacionado con un fallo del sistema de conducción autónoma. La compañía sostiene que el vehículo detectó el entorno y actuó dentro de los protocolos de seguridad previstos.
Según Karsan, el autobús circulaba de acuerdo con sus parámetros operativos y el tranvía que venía por detrás no habría mantenido la distancia suficiente para evitar la colisión. En cualquier caso, la investigación sigue abierta y tanto el operador como el fabricante han anunciado un análisis completo del incidente.
Tecnología de Adastec y sensores LiDAR, radar y cámaras
Aunque el vehículo es un Karsan e-ATAK, el sistema autónomo no ha sido desarrollado directamente por la marca, sino por Adastec. Esta tecnología combina sensores LiDAR, radares y cámaras para interpretar el entorno, localizar el vehículo y tomar decisiones en tiempo real.
Este tipo de soluciones son clave para avanzar hacia un transporte público más automatizado, pero el incidente de Gotemburgo demuestra que la dificultad no está solo en que el vehículo “vea” bien la carretera, sino en integrarse con seguridad en ciudades llenas de situaciones imprevisibles.
Un accidente con eco en otros proyectos europeos
El caso llega en un momento sensible para Karsan. Un modelo idéntico está siendo probado en Alemania dentro del proyecto Albus, cerca de Hannover. Las pruebas previstas para esta semana han sido canceladas, aunque no se ha confirmado oficialmente si la decisión está vinculada directamente con el accidente de Suecia.
Al mismo tiempo, el Karsan e-ATAK autónomo ya opera desde 2022 en Stavanger, Noruega, donde las autoridades han autorizado recientemente su uso regular en la red de transporte público, incluso sin conductor de seguridad a bordo.
Una tecnología con mucho potencial
Este accidente no debería utilizarse para desacreditar de forma automática la conducción autónoma, pero sí sirve como recordatorio de que la tecnología todavía necesita demostrar su fiabilidad en escenarios reales. Un autobús puede actuar correctamente y, aun así, verse envuelto en un incidente por cómo se comporta el resto del tráfico.
La gran prueba para estos sistemas no será circular en condiciones controladas, sino convivir con tranvías, peatones, ciclistas, coches mal aparcados y conductores humanos. Ahí es donde se juega el futuro del transporte autónomo.