Mercedes-Benz endurece los recortes en Alemania: paga aplazada y jornada más larga
Mercedes-Benz vuelve a situarse en el centro del debate laboral en Alemania tras aplazar una paga extraordinaria a buena parte de su plantilla y plantear una posible ampliación de la jornada sin una subida salarial equivalente, una medida con la que busca reducir costes en plena presión sobre la industria automovilística europea.
Mercedes-Benz afronta una nueva fase de ajustes en Alemania. La marca premium ha decidido aplazar un pago extraordinario pactado con parte de su plantilla y abre la puerta a una medida todavía más delicada: trabajar más horas sin una subida salarial equivalente.
El movimiento llega en un momento especialmente tenso para la automoción europea, presionada por la competencia china, los costes industriales, los aranceles y una transición eléctrica que exige inversiones millonarias mientras los márgenes se estrechan.
Mercedes-Benz endurece su plan de ahorro en Alemania
Mercedes-Benz ha trasladado a sus empleados en Alemania que no abonará en julio el llamado componente de transformación, una paga especial recogida en convenio que equivale al 18,4% del salario mensual individual. Según las informaciones publicadas, la medida afecta a unos 90.000 trabajadores de los aproximadamente 108.000 que la compañía tiene en el país.
La fecha prevista para recibir ese dinero pasa ahora a 2027, con abril como referencia si no se producen nuevos cambios. Aunque el convenio permite retrasar este tipo de pagos cuando la empresa atraviesa dificultades, el gesto no ha sentado bien entre los representantes de los trabajadores, que lo interpretan como una decisión unilateral.
La dirección de Mercedes defiende que necesita rebajar sus costes en Alemania para seguir siendo competitiva. La compañía viene de un ejercicio complicado: en 2025, el EBIT ajustado de Mercedes-Benz Cars cayó hasta 4.800 millones de euros, frente a los 8.700 millones de euros registrados en 2024, en un contexto de menores volúmenes, presión en China, aranceles y efectos negativos de divisas.
Trabajar más horas por el mismo sueldo, la propuesta que enciende el conflicto
El aplazamiento de la paga podría no ser la única medida. La compañía también quiere abrir conversaciones para revisar la jornada laboral en Alemania. Actualmente, buena parte de la plantilla trabaja 35 horas semanales bajo convenio, pero Mercedes plantea aumentar ese tiempo de trabajo sin una compensación salarial proporcional.
El objetivo de la dirección es claro: reducir el coste por hora en áreas como producción, desarrollo, ventas y administración. En una comunicación interna, altos directivos de la compañía, entre ellos Ola Källenius, defendieron que los costes deben bajar en todos los departamentos para sostener la competitividad del grupo.
El problema es que esta medida toca una fibra muy sensible dentro de la industria alemana. La jornada de 35 horas es uno de los grandes símbolos de la negociación colectiva del país, especialmente en sectores industriales como el automóvil. Pasar a más horas sin mejorar el sueldo supondría, en la práctica, una rebaja del salario por hora.
El comité de empresa planta cara a Mercedes
La respuesta del comité de empresa ha sido contundente. Sus representantes recuerdan que los problemas actuales de Mercedes no han sido provocados por la plantilla, sino por factores como la evolución del mercado chino, las tensiones geopolíticas, los costes energéticos y la presión global sobre los fabricantes europeos.
Además, insisten en que no existen negociaciones abiertas para modificar la jornada laboral. Cualquier cambio de este calado necesitaría una apertura formal del convenio y la participación de IG Metall y la patronal, por lo que Mercedes no puede aplicarlo de forma automática.
Mercedes se juega algo más que costes
La situación de Mercedes-Benz refleja muy bien el dilema de la automoción europea. Las marcas necesitan ahorrar, acelerar la electrificación y competir con fabricantes que producen con estructuras mucho más ligeras. Pero cargar el ajuste sobre los trabajadores puede salir caro.
Mercedes no es una marca cualquiera. Su valor se apoya en la ingeniería, la calidad percibida y una cultura industrial construida durante décadas. Si la respuesta a la presión global se limita a pedir más horas por el mismo sueldo, el mensaje que recibe la plantilla es peligroso: la transformación se paga desde abajo.
La compañía necesita ser más eficiente, sí. Pero también necesita convencer a sus trabajadores de que forman parte del futuro, no de que son el problema. En plena transición eléctrica, perder cohesión interna puede ser tan dañino como perder margen en una cuenta de resultados.
