China frena los robotaxis tras el fallo de Baidu: el golpe que puede retrasar la conducción autónoma
China ha pisado el freno en la carrera de los robotaxis. Tras años de pruebas, despliegues piloto y grandes promesas sobre la movilidad sin conductor, las autoridades del país han decidido suspender la concesión de nuevos permisos para vehículos autónomos. Esto ha sucedido después de un fallo sufrido por la flota Apollo Go de Baidu en Wuhan.
El incidente llega en un momento clave para la industria. Mientras China quiere liderar la conducción autónoma frente a rivales como Tesla, casos como el de Wuhan demuestran que la tecnología todavía tiene que superar una barrera tan importante como la técnica. Se trata de la confianza de los usuarios.
China congela nuevos permisos para robotaxis tras el fallo de Baidu
La conducción autónoma parecía avanzar sin freno en China, pero el último episodio protagonizado por Baidu ha obligado a las autoridades a actuar. Varios robotaxis Apollo Go se detuvieron de forma inesperada en Wuhan. Así, dejaron pasajeros bloqueados y generaron problemas de tráfico en una de las ciudades más industrializadas del país.
La respuesta ha sido contundente: China ha paralizado temporalmente la emisión de nuevas licencias para vehículos autónomos. Esto significa que las empresas del sector no podrán ampliar sus flotas. Además, no podrán lanzar nuevos proyectos piloto ni entrar en más ciudades mientras dure esta pausa regulatoria.
No se trata de una prohibición definitiva, pero sí de una advertencia clara. Pekín quiere revisar con más detalle cómo se están desplegando estos servicios. Además, desea saber qué mecanismos existen para evitar que un fallo técnico termine afectando al tráfico urbano o a la seguridad de los pasajeros.
Wuhan, el aviso que cambia el tono del debate
Apollo Go era uno de los grandes escaparates de la conducción autónoma china. Baidu había logrado convertir sus robotaxis en una referencia dentro del país, especialmente en ciudades piloto como Wuhan. Sin embargo, el fallo ha expuesto una de las mayores debilidades de este modelo. Cuando una flota conectada se detiene de forma coordinada, el problema deja de ser individual y pasa a ser urbano.
Ese es el punto que más preocupa a los reguladores. Un robotaxi puede funcionar bien en miles de trayectos. No obstante, la confianza pública se resiente cuando varios vehículos se quedan parados al mismo tiempo y los pasajeros no tienen capacidad real de reacción.
De hecho, China ya había pedido a las autoridades locales reforzar las auditorías de seguridad y la supervisión de las pruebas de vehículos inteligentes conectados. Esto ocurrió tras el incidente de Wuhan.
Geely sigue adelante con el EVA Cab
La pausa regulatoria no significa que China haya renunciado a liderar la conducción autónoma. De hecho, los fabricantes siguen presentando propuestas cada vez más ambiciosas. Una de las más recientes es el EVA Cab, un robotaxi desarrollado dentro del ecosistema de Geely junto a AFARI Technology y CaoCao Mobility.
Este vehículo ha sido diseñado específicamente para servicios de transporte autónomo y apunta a una autonomía de nivel 4. Esto le permitiría circular sin intervención humana dentro de zonas y condiciones previamente definidas. Geely prevé lanzar una versión comercial adaptada para CaoCao Mobility en 2027.
El apartado técnico es uno de sus grandes reclamos. El EVA Cab incorporará un sistema LiDAR digital de 2.160 líneas, capaz de generar 25,92 millones de puntos por segundo. Este sistema tiene un alcance de detección de hasta 600 metros.
Sobre el papel, es una propuesta muy avanzada. Pero el nuevo escenario regulatorio podría complicar sus planes. Si China endurece las condiciones para operar robotaxis, Geely tendrá que demostrar no solo que su vehículo es tecnológicamente potente. También deberá demostrar que puede funcionar de manera estable y segura en tráfico real.

Los robotaxis necesitan menos titulares y más fiabilidad
La conducción autónoma sigue siendo una de las tecnologías más prometedoras del automóvil, pero también una de las que más expectativas ha generado antes de tiempo. Durante años se ha hablado de robotaxis como si fueran una realidad inmediata. Sin embargo, circular por una gran ciudad sigue siendo un reto enorme incluso para los sistemas más avanzados.
El caso de Baidu no significa que el robotaxi esté condenado al fracaso. Significa que la industria necesita avanzar con más prudencia. Los sensores, la inteligencia artificial y la potencia de cálculo son importantes. Pero no bastan si el servicio no es capaz de responder bien cuando algo falla.
China quiere ganar esta carrera, y proyectos como el EVA Cab demuestran que tiene músculo tecnológico para hacerlo. Pero el verdadero liderazgo no llegará por presentar antes un vehículo sin volante o con más LiDAR que nadie. Llegará cuando los pasajeros puedan subirse a un robotaxi sin preguntarse qué ocurrirá si el sistema se bloquea en mitad de la ciudad.