Tesla pone fecha a Terafab: el proyecto con el que quiere fabricar sus propios chips de IA ya está en marcha

Imagen de una planta de fabricación de chips de IA en un entorno futurista y tecnológico al atardecer, relacionada con innovación en tecnología.
Imagen de una planta de fabricación de chips de IA en un entorno futurista y tecnológico al atardecer, relacionada con innovación en tecnología.

Elon Musk ha vuelto a lanzar uno de esos mensajes cortos que, en Tesla, suelen anticipar movimientos de gran calado. El empresario confirmó en X que el Terafab Project arranca en siete días. Esta frase escueta, sin embargo, apunta a un paso estratégico para el futuro de la compañía. El objetivo es reducir su dependencia externa en la producción de chips de inteligencia artificial.

La idea no llega de la nada. Tesla lleva años defendiendo una estrategia de integración vertical cada vez más agresiva: baterías, refino de litio, potencia de cálculo para IA y, ahora, semiconductores. Además, si la autonomía, los robotaxis y Optimus van a convertirse en el centro de su negocio, el cuello de botella ya no está solo en las celdas o en las fábricas de coches. Ahora está en el silicio que debe mover todo ese ecosistema.

Tesla quiere ir más allá del coche eléctrico

Durante los últimos años, Tesla ha dejado claro que ya no se considera únicamente un fabricante de automóviles. Su hoja de ruta pasa por la conducción autónoma, los servicios robotaxi, los robots humanoides y una infraestructura de computación cada vez mayor. Dentro de ese plan, disponer de chips propios no es un detalle técnico, sino una pieza central del negocio.

Musk ya había advertido en la junta anual de accionistas del año pasado que, incluso en el mejor escenario posible con proveedores externos, la capacidad de suministro no bastaría para cubrir la demanda futura de Tesla. Por eso deslizó que la empresa probablemente tendría que construir una “gigantesca” fábrica de chips. Este proyecto es una especie de evolución del concepto Gigafactory llevada al terreno de los semiconductores.

Qué es Terafab y por qué puede cambiar el futuro de Tesla

Terafab es, en esencia, el intento de Tesla de controlar una de las partes más complejas y críticas de toda su cadena de valor: la fabricación de chips de IA para autonomía y robótica. Por ahora, la compañía no ha detallado ubicación, inversión final ni calendario industrial completo. Sin embargo, Reuters sí recoge que el proyecto se lanzará de forma inminente y que Tesla no ha ofrecido todavía más información oficial.

Eso es importante porque fabricar semiconductores avanzados no se parece en nada a levantar una planta de ensamblaje de coches. Hablamos de una de las actividades industriales más exigentes del planeta, tanto por complejidad tecnológica como por coste, tiempos de validación, rendimiento de producción y dependencia de maquinaria extremadamente especializada. Precisamente por eso, que Tesla quiera entrar de lleno en ese terreno revela hasta qué punto considera insuficiente el modelo actual de suministro.

De Samsung y TSMC a una posible fábrica propia

A día de hoy, Tesla se apoya en varios socios industriales. Samsung fabrica los chips AI4 actuales, mientras que TSMC participa en la siguiente generación. Musk también ha llegado a mencionar la posibilidad de apoyarse en Intel de forma transitoria mientras Tesla desarrolla su propia capacidad fabril.

Ese reparto de proveedores demuestra que Tesla ya trabaja con una lógica más cercana a la de una gran empresa tecnológica que a la de un fabricante tradicional de coches. El objetivo no parece ser sustituir de inmediato a todos sus socios, sino garantizar volumen, flexibilidad y seguridad de suministro en un momento en el que la demanda de chips para IA no deja de crecer. Por tanto, esa es la verdadera lectura detrás de Terafab.

Los chips AI5 y AI6 explican la urgencia del proyecto

Tesla ya ha puesto nombre a la siguiente fase de su hardware. En su actualización trimestral del cuarto trimestre de 2025, la compañía señaló que el desarrollo de sus chips AI5 y AI6 siguió avanzando, con producción prevista para 2027 y 2028, respectivamente. Asimismo, en ese mismo documento aseguró que AI5 apunta a una mejora de rendimiento de hasta 50 veces frente a AI4, gracias a un salto en potencia bruta, memoria y procesamiento específico para inferencia.

Ese dato ayuda a entender por qué Tesla no quiere quedarse a expensas del ritmo de terceros. Si sus próximos vehículos, los Cybercab, los sistemas FSD y también Optimus necesitan una nueva generación de chips mucho más potente, el volumen requerido puede dispararse en muy poco tiempo. Musk lo resumió hace meses de forma bastante clara: con el suministro externo, incluso el escenario más optimista se quedaría corto.

Imagen que aparece Elon Musk con un nuevo chip de Tesla
Elon Musk sujetando el nuevo chip de Tesla

El acuerdo con Samsung refuerza la apuesta de Tesla

La compañía ya dio otro paso importante en 2025 al cerrar con Samsung un acuerdo de 16.500 millones de dólares para la producción del chip AI6. Al tipo de cambio de referencia del BCE del 13 de marzo de 2026, esa cifra equivale aproximadamente a 14.380 millones de euros. Además, Reuters explicó que la fabricación se haría en la planta de Samsung en Taylor, Texas, y Musk llegó a afirmar que el volumen real del contrato podría ser incluso mayor.

Lejos de contradecir el proyecto Terafab, ese acuerdo encaja con él. Tesla parece estar construyendo varias capas de seguridad industrial al mismo tiempo: producción con Samsung y apoyo de TSMC para otras generaciones de chip. En paralelo, la compañía desarrolla una capacidad propia que le permita escalar sin depender por completo de nadie.

Lo que todavía no sabemos sobre la gran fábrica de chips de Tesla

A pesar del ruido generado por el anuncio de Musk, hay muchas incógnitas sin resolver. Tesla no ha confirmado dónde se ubicará Terafab, si será una instalación completamente nueva o una ampliación ligada a alguna infraestructura ya existente, ni tampoco cuál será su capacidad real de producción cuando entre en funcionamiento.

Tampoco está claro si Tesla pretende fabricar internamente todas las fases del proceso o si el modelo final será híbrido, con parte del diseño bajo control propio y varias etapas industriales apoyadas en socios especializados. En el sector del chip, esa diferencia es clave, porque una cosa es diseñar semiconductores y otra muy distinta operar a gran escala una foundry puntera. En definitiva, esa parte, por ahora, sigue en el terreno de la especulación.

Control absoluto en todas las partes críticas

Mi impresión es que Terafab no debe leerse como una simple extravagancia más de Elon Musk, sino como una señal bastante clara de hacia dónde cree Tesla que va su negocio real. El coche sigue siendo la base de ingresos, sí, pero la compañía hace tiempo que intenta convencernos de que su futuro depende mucho más de la computación, la autonomía y la robótica que del automóvil entendido de forma clásica.

También creo que aquí hay una mezcla de visión y necesidad. Visión, porque fabricar chips propios encaja con la obsesión histórica de Tesla por controlar cada parte crítica del producto. Y necesidad, porque en plena carrera por la IA, depender de terceros puede convertirse en un freno enorme. Otra cosa es que ejecutar algo así salga bien: montar una gran fábrica de semiconductores es muchísimo más difícil que anunciarla en una red social. Ahí es donde empieza la parte realmente complicada para Tesla.

No tengo ninguna duda de que tener el control de la fabricación de una parte tan crítica como los chips puede hacer a Tesla tener una ventaja competitiva respecto al resto, ya sea en el sector de automoción o en el sector de la IA y/o robótica. Finalmente, en Somos Eléctricos seguiremos de cerca los avances sobre Terafab.

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