El CEO de Ford manda un mensaje claro: Sin ayudas habrá despidos
Jim Farley ve necesarias las ayudas a la compra de coches eléctricos para salvar al sector de la automoción
Jim Farley, CEO de Ford, ha vuelto a manifestar su preocupación por las políticas de Donald Trump en relación con la industria del vehículo eléctrico en Norteamérica. Tras haber criticado los nuevos aranceles que el expresidente ha impuesto a China, Canadá y México, Farley ahora alerta sobre las graves consecuencias que podría acarrear la eliminación de las ayudas a la compra de coches eléctricos en Estados Unidos.
Entre las medidas que Trump ha prometido aplicar en caso de regresar a la Casa Blanca, se encuentra la supresión de los créditos fiscales implementados por la administración de Joe Biden. Actualmente, estos incentivos permiten descuentos de hasta 7.500 dólares (aproximadamente 7.000 euros) en el precio final de ciertos vehículos eléctricos, un beneficio similar al Plan Moves en España. Sin este apoyo financiero, el CEO de Ford estima que la compañía podría verse obligada a despedir a unos 13.000 empleados, en su mayoría trabajadores de fábricas dedicadas a la producción de estos modelos.
Farley también ha recordado que la industria automotriz ha destinado inversiones multimillonarias en el desarrollo de vehículos eléctricos debido a regulaciones impuestas en administraciones anteriores. Un cambio de rumbo tan drástico en la política gubernamental supondría no solo un golpe financiero significativo para los fabricantes, sino que también pondría en riesgo la estabilidad del empleo en el sector.
Además del impacto en el mercado laboral, la eliminación de estos incentivos podría traducirse en un aumento del precio de los coches eléctricos para los consumidores, especialmente considerando los nuevos aranceles del 25% sobre importaciones procedentes de Canadá y México, así como el 10% adicional para los vehículos provenientes de China. Trump ya ha dejado entrever que estas medidas arancelarias podrían extenderse a otros mercados, incluyendo la Unión Europea, lo que incrementaría aún más la incertidumbre para fabricantes y clientes en territorio europeo.
Para Ford, la amenaza es particularmente preocupante en sus fábricas de Michigan, Kentucky y Tennessee, donde en los últimos años se han destinado importantes recursos para la producción de coches eléctricos. La incertidumbre sobre el futuro de estas inversiones se intensifica con las primeras acciones de Trump, quien ya ha reducido el presupuesto destinado a la instalación de estaciones de recarga rápida en espacios públicos, una infraestructura clave para la transición hacia la movilidad eléctrica.
El expresidente ha dejado claro en numerosas ocasiones que su intención es frenar el avance del vehículo eléctrico en favor de los motores de combustión. Si cumple con sus promesas, la industria podría enfrentar un giro radical que comprometería tanto la viabilidad de la electrificación como la competitividad de Estados Unidos en un mercado donde otros países continúan apostando por la sostenibilidad.