XPeng negocia con Volkswagen una fábrica en Europa para fabricar más coches eléctricos

Xpeng negocia con Volkswagen (Fábrica Europa)

XPeng quiere dar un paso más en Europa. El fabricante chino de coches eléctricos está negociando con Volkswagen la posibilidad de encontrar una fábrica en el continente, una operación que le permitiría aumentar su producción local justo cuando sus exportaciones empiezan a crecer con fuerza.

La compañía ya ensambla algunos modelos para el mercado europeo en la planta de Magna Steyr en Austria, pero esa capacidad empieza a quedarse corta. En abril, XPeng exportó 6.006 vehículos, un récord para la marca y un 62% más que en el mismo mes del año anterior.

XPeng busca una fábrica europea para crecer más rápido

Elvis Cheng, director general de XPeng para el noreste de Europa, ha confirmado que la compañía mantiene conversaciones con Volkswagen para localizar una posible planta de producción en Europa. La prioridad sería aprovechar unas instalaciones ya existentes, aunque la marca tampoco descarta construir una fábrica nueva si no encuentra una opción adecuada.

Actualmente, XPeng utiliza la planta de Magna Steyr en Austria para fabricar los G6 y G9 destinados al mercado europeo. Esta estrategia le permite reducir el impacto de los aranceles impuestos por la Unión Europea a los coches eléctricos producidos en China, que pueden encarecer notablemente cada unidad importada.

El problema es que el ritmo de crecimiento empieza a exigir más capacidad. Solo en los cuatro primeros meses de 2026, XPeng envió 17.563 vehículos al extranjero, un 55% más que en el mismo periodo del año anterior. La compañía quiere aprovechar ese impulso y Europa se ha convertido en una pieza clave de su expansión internacional.

Volkswagen tiene capacidad sobrante

La posible alianza industrial llega en un momento delicado para Volkswagen. El grupo alemán está inmerso en una fuerte reestructuración para ajustar su capacidad productiva en Europa, donde algunas plantas trabajan por debajo de su potencial.

Oliver Blume, CEO del Grupo Volkswagen, ya ha reconocido que la compañía estudia fórmulas para permitir que socios chinos utilicen parte de esa capacidad industrial. En ese contexto, XPeng aparece como un candidato lógico, ya que ambas compañías mantienen una relación estratégica desde 2023, cuando Volkswagen invirtió 700 millones de dólares, unos 650 millones de euros, para hacerse con cerca del 5% del fabricante chino.

Desde entonces, la colaboración se ha ampliado al desarrollo conjunto de vehículos eléctricos y tecnologías de conducción inteligente. Por eso, una fábrica compartida o una venta de instalaciones en Europa no sería un movimiento aislado, sino una evolución natural de una alianza cada vez más estrecha.

Los fabricantes chinos quieren producir dentro de Europa

XPeng no es la única marca china que mira hacia las fábricas europeas. BYD también está explorando acuerdos con Stellantis y otros fabricantes para hacerse con plantas infrautilizadas, mientras construye sus propias instalaciones en Hungría y Turquía.

Leapmotor, por su parte, ha reforzado su relación con Stellantis para fabricar eléctricos en España, con Madrid y Zaragoza como puntos clave. Todo apunta a que los fabricantes chinos han asumido que, para competir en Europa a largo plazo, no basta con exportar coches desde China.

La razón principal está en los aranceles. Fabricar dentro de la Unión Europea permite esquivar buena parte de esas barreras, reducir costes logísticos, acortar plazos de entrega y mejorar la percepción de marca ante el comprador europeo.

XPeng quiere jugar en serio

La posible compra de una fábrica europea por parte de XPeng demuestra que la marca no quiere limitarse a vender unos cuantos coches importados. Su objetivo es mucho más ambicioso: integrarse en la industria europea y competir de tú a tú con los fabricantes tradicionales.

La jugada tiene sentido. Si XPeng consigue producir en Europa, ganará margen comercial, velocidad de entrega y credibilidad. Para Volkswagen, en cambio, el movimiento es más delicado: puede ayudarle a llenar fábricas infrautilizadas, pero también refuerza a un competidor que llega con mucha tecnología y una estrategia muy agresiva.

Lo que parece claro es que los aranceles no están frenando a los fabricantes chinos. Más bien están acelerando su llegada industrial a Europa. Y eso puede cambiar por completo el equilibrio del mercado eléctrico en los próximos años.

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