XPeng fabrica su primer robotaxi en serie: 3.000 TOPS, sin LiDAR y conducción autónoma L4
XPeng acaba de dar un paso clave en su estrategia de conducción autónoma. El fabricante chino ha sacado de su línea de producción en Guangzhou la primera unidad fabricada en serie de su robotaxi. Se trata de un vehículo desarrollado internamente y pensado para operar con conducción autónoma de nivel L4.
La noticia es relevante no solo porque XPeng entra de lleno en la carrera del taxi autónomo. También lo es porque lo hace con una apuesta técnica muy concreta: prescindir del LiDAR. Decide confiar en visión artificial y utilizar una plataforma compartida con uno de sus SUV eléctricos más avanzados.
XPeng ya fabrica su primer robotaxi en serie en China
El nuevo robotaxi de XPeng se ha presentado como el primer modelo de este tipo producido en masa en China por un fabricante que controla internamente todo el desarrollo. Esto incluye chips, software de conducción autónoma, plataforma del vehículo y proceso industrial.
El vehículo está diseñado para conducción autónoma L4, es decir, para poder circular sin intervención humana dentro de zonas y condiciones concretas. No hablamos todavía de un coche autónomo universal capaz de circular en cualquier lugar del mundo sin limitaciones. Aun así, es un paso importante hacia servicios comerciales de movilidad sin conductor.
XPeng quiere iniciar las primeras operaciones piloto durante la segunda mitad de 2026. Además, si el calendario se cumple, alcanzar servicios completamente autónomos, sin conductor de seguridad a bordo, a comienzos de 2027.
Cuatro chips propios y 3.000 TOPS de potencia de cálculo
Uno de los grandes argumentos técnicos de este robotaxi está en su cerebro electrónico. XPeng equipa el vehículo con cuatro chips Turing AI desarrollados por la propia marca, capaces de ofrecer una potencia combinada de 3.000 TOPS.
Este dato sitúa al modelo en una posición muy ambiciosa dentro del sector. Esto es especialmente relevante porque XPeng no depende de una solución externa de Nvidia, Qualcomm u otro proveedor para el núcleo de su sistema autónomo. La compañía busca controlar todo el paquete tecnológico, desde el hardware hasta el modelo de inteligencia artificial que interpreta el entorno.
Además, el robotaxi utiliza el sistema VLA 2.0, una arquitectura de conducción autónoma basada en visión e inteligencia artificial de extremo a extremo. Es un sistema similar a Tesla Vision. Según XPeng, esta nueva generación reduce la latencia de respuesta por debajo de los 80 milisegundos. Asimismo, multiplica la velocidad de inferencia frente a la generación anterior.
Sin LiDAR y sin mapas de alta definición: la gran apuesta de XPeng
La decisión más llamativa es que XPeng ha decidido eliminar el LiDAR y los mapas HD de su robotaxi. En su lugar, el sistema se apoya en cámaras y visión artificial. Así, utiliza el modelo VLA 2.0 para interpretar la carretera, los vehículos, los peatones y las situaciones complejas del tráfico.
Es una filosofía cercana a la que Tesla lleva años defendiendo: reducir sensores costosos y confiar en una inteligencia artificial entrenada para comprender el mundo a partir de imágenes. Sin embargo, la diferencia es que XPeng pretende aplicar esta receta directamente a un servicio de robotaxi L4 en China.
La ventaja potencial es clara: menos sensores pueden traducirse en menores costes de producción, mantenimiento más sencillo y mayor facilidad para escalar la flota. El riesgo también lo es. Prescindir del LiDAR obliga a que el sistema de visión sea extremadamente robusto en lluvia, niebla, noche, reflejos, obras, tráfico denso o situaciones imprevistas.
Un robotaxi basado en el XPeng GX, pero con otro objetivo
Este robotaxi no nace desde una plataforma completamente nueva. XPeng lo ha desarrollado sobre la base GX, la misma arquitectura utilizada en su SUV eléctrico insignia. Es un modelo de seis plazas cuyo precio en China parte de 399.800 yuanes, unos 50.500 euros al cambio.
La versión de pasajeros privados y el robotaxi comparten elementos importantes, como los chips Turing AI, el sistema VLA 2.0, dirección steer-by-wire de Bosch y una arquitectura de seguridad redundante.
Sin embargo, el enfoque interior cambia por completo. Mientras el GX de cliente particular está pensado como un SUV eléctrico premium, el robotaxi se configura para servicios de transporte bajo demanda. Por eso incorpora elementos como cristales de privacidad, asientos orientados al confort, pantallas traseras de entretenimiento y controles de habitáculo por voz.
XPeng también ha anunciado tres configuraciones diferentes para su futura familia de robotaxis: versiones de 5, 6 y 7 plazas.
Una estrategia diferente a Tesla Cybercab y Geely EVA Cab
El planteamiento de XPeng no es igual al de otros competidores. Tesla, con su Cybercab, y Geely, con el EVA Cab, han apostado por vehículos concebidos desde cero como robotaxis, sin volante ni mandos de conducción tradicionales.
XPeng, en cambio, prefiere aprovechar una plataforma compartida con vehículos de producción convencional. La lógica empresarial es sencilla. Si el hardware y parte del software se validan en modelos vendidos a clientes particulares, el coste de desarrollo se reparte mejor. Además, la evolución tecnológica puede acelerarse.
Esta estrategia puede ser especialmente interesante si XPeng consigue llevar su tecnología a grandes volúmenes. Cuantos más vehículos usen la misma base, más datos, más aprendizaje y más margen para reducir costes.
Amap será uno de los socios clave para el despliegue
XPeng no quiere construir solo el coche, sino también abrir un ecosistema alrededor de su robotaxi. La compañía ya ha confirmado una colaboración con Amap, la plataforma de mapas de Alibaba, para integrar sus futuros servicios autónomos.
La idea pasa por abrir un SDK para que terceros puedan desarrollar servicios y aplicaciones sobre la plataforma de robotaxi de XPeng. Esto puede ser importante si la compañía quiere ir más allá de una simple flota experimental. Así, podrá convertir su tecnología en una red comercial con socios externos.