Varios trabajadores de Fisker explican por qué se ha llegado a fracasar
El ambicioso proyecto de Fisker hace aguas y se encuentra en una situación actual de desaparecer
Fisker, fundada por Henrik Fisker, un renombrado diseñador automotriz conocido por su trabajo en el Aston Martin V8 y el BMW Z8, ha tenido una trayectoria tumultuosa. A pesar de su experiencia y su contribución al desarrollo del Tesla Model S, Fisker ha enfrentado desafíos significativos en el mercado de vehículos eléctricos.
Henrik Fisker fundó su primera startup, que se declaró en bancarrota en 2013. En 2016, regresó con una nueva empresa, buscando aprender de sus errores anteriores. Externalizó la producción de sus vehículos a Magna International y se enfocó en ofrecer un coche más económico dirigido a la clase media para competir con el Tesla Model Y. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, la compañía enfrenta una posible segunda quiebra.
El medio Business Insider ha entrevistado a un total de 27 empleados de Fisker, donde se han conocido detalles de porque la compañía está en esta situación tan crítica y que errores se han cometido para llegar a dicha situación de bancarrota.
Un exvicepresidente de Fisker expresó su decepción al ver que los mismos errores se repetían en la nueva empresa. Los entrevistados señalaron que la difícil situación actual se debe en gran medida a la gestión interna, particularmente a la influencia de Geeta Gupta-Fisker, esposa de Henrik Fisker, quien ocupa cargos de dirección financiera y de operaciones a pesar de su falta de experiencia en la industria automotriz.
Gupta-Fisker implementó políticas de reducción de costos que llevaron a utilizar piezas de baja calidad, lo que resultó en numerosos problemas técnicos con el único modelo de la marca, el Fisker Ocean. A esto se suman fallos en el sistema de cierre de puertas y problemas de frenado involuntario, que han provocado cuatro investigaciones por parte de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carretera de Estados Unidos (NHTSA).
La empresa también fracasó en establecer un sistema eficaz para manejar órdenes de reparación y reclamaciones de garantía, lo que resultó en la pérdida temporal de millones de dólares en pagos de clientes. Además, durante la pandemia, la escasez de piezas llevó a decisiones extremas como pedir a empleados que transportaran componentes en sus maletas para evitar costos de importación.
Las críticas negativas, como la del youtuber MKBHD, quien describió el Ocean como "el peor coche que he visto jamás", desataron una ola de cancelaciones de reservas. Fisker intentó contrarrestar esto con un equipo comercial agresivo, lo que resultó en registros duplicados y clientes acosados con llamadas. La empresa incluso realizó entregas de vehículos a clientes que habían cancelado sus pedidos.
Todos estos problemas han puesto a Fisker en una posición crítica, enfrentando una segunda posible quiebra en un lapso de 11 años desde su primera bancarrota.