Smart #2: el heredero del Fortwo ya asoma y promete devolver a la marca su esencia
Smart prepara el regreso a sus raíces. Después de unos años centrada en SUV eléctricos de mayor tamaño, la marca parece decidida a recuperar el tipo de coche que realmente la hizo diferente en Europa. Es un urbano diminuto, pensado para moverse con agilidad entre calles estrechas, aparcar en cualquier hueco y responder a las necesidades del día a día en ciudad. Vamos, lo que todo conocíamos y asociábamos a Smart.
Ese cambio de rumbo no es casual. Desde que Smart pasó a operar como una joint venture al 50% entre Mercedes-Benz y Geely, su catálogo ha crecido con propuestas como los #1, #3 y #5. Además, ya ha confirmado la llegada de los futuros #2 y #6. Pero entre tanto crossover, muchos seguían esperando un heredero directo del Fortwo. Y todo apunta a que esa espera ya entra en su recta final.
El Smart Fortwo renace como Smart #2
La propia marca ya ha dejado claro que su próximo modelo urbano se llamará Smart #2 y que se situará como una de las grandes novedades estratégicas de 2026. La comercialización está prevista en 2027. De hecho, en la web oficial de Smart para Europa ya aparece el #2 asociado al año 2027. Mientras tanto, la compañía lo enmarca junto al futuro #6 dentro de su siguiente ofensiva de producto.
La importancia de este lanzamiento va mucho más allá de sumar otro coche a la gama. Smart necesita volver a conectar con la imagen que construyó durante años: la de una firma especializada en movilidad urbana. Sus modelos recientes han elevado tamaño, precio y ambición, pero también se han alejado de esa identidad tan reconocible que convirtió al Fortwo en un icono.
Un urbano eléctrico puro, pequeño y fiel al concepto original
Lo que se sabe hasta ahora encaja bastante bien con esa filosofía histórica. El futuro Smart #2 será un modelo 100% eléctrico, de dimensiones muy contenidas y con planteamiento eminentemente urbano. Además, distintas informaciones publicadas en medios del sector apuntan a que mantendrá una carrocería de dos puertas y un formato muy compacto. Esto estará en línea con el viejo Fortwo.
Plataforma específica para coches muy compactos
Otro de los puntos más interesantes es la base técnica. El nuevo modelo se apoyará en una arquitectura específica para vehículos eléctricos de pequeño tamaño. Esto debería permitir a Smart optimizar espacio interior, maniobrabilidad y eficiencia, tres claves absolutas en un coche de este tipo.
A falta de cifras definitivas de batería, potencia o consumo, la expectativa es clara: ofrecer un salto muy importante frente al antiguo EQ Fortwo. Ese fue un coche simpático y perfectamente válido para recorridos urbanos, pero resultaba demasiado limitado en autonomía para los estándares actuales.
Más autonomía que el antiguo EQ Fortwo
Ese será precisamente uno de los grandes argumentos del nuevo #2. Todo indica que mejorará con claridad el alcance del anterior Smart EQ Fortwo, cuyo radio de acción se había quedado corto para muchos conductores. En un momento en el que incluso los eléctricos urbanos más modestos ya rozan cifras mucho más competitivas, Smart no puede permitirse lanzar un coche de nueva generación que vuelva a estar penalizado por una batería escasa.
Por eso, aunque la marca todavía guarda silencio sobre la ficha técnica final, el mensaje es evidente: el nuevo biplaza tendrá que ofrecer una autonomía mucho más seria. Solo así podrá convertirse en una alternativa real dentro del segmento de acceso.
Pekín puede ser el escaparate de su primer gran adelanto
La presentación definitiva todavía no tiene fecha cerrada públicamente, pero el contexto invita a mirar hacia China. Auto China 2026 se celebra en Pekín entre el 24 de abril y el 3 de mayo, con jornadas de prensa los días 24 y 25 de abril, lo que lo convierte en un escenario muy lógico para mostrar un anticipo del modelo o incluso un concept cercano a producción.
Teniendo en cuenta que Smart pertenece hoy a una estructura industrial profundamente conectada con China, no sorprendería que eligiera precisamente ese evento para empezar a enseñar su próximo urbano eléctrico al mundo.
El detalle más curioso: ¿seguirá siendo estrictamente biplaza?
Uno de los aspectos que más debate está generando gira en torno al interior. La idea principal sigue siendo la de un coche de dos plazas, algo totalmente coherente con el ADN Fortwo. Sin embargo, ciertas declaraciones recientes del entorno de diseño han dejado abierta una pequeña incógnita sobre el aprovechamiento del espacio posterior o del maletero.
Un maletero más útil puede marcar la diferencia
En un coche tan corto, cada litro cuenta. Y ahí Smart parece haber puesto el foco: hacer un urbano extremadamente pequeño, pero más práctico de lo que cabría esperar. La posibilidad de transportar con cierta comodidad equipaje, compras o incluso una mascota de tamaño normal puede parecer un detalle menor. Sin embargo, en este segmento marca la diferencia entre un coche meramente simpático y otro realmente usable.
No sería extraño que Smart intentara exprimir al máximo la zona trasera para mejorar la versatilidad sin traicionar la esencia de un modelo pensado sobre todo para dos ocupantes.
Smart quiere volver a ser Smart
El regreso del Fortwo, ahora bajo el nombre de Smart #2, tiene mucho sentido estratégico. La marca ha demostrado que puede competir en segmentos superiores con coches más ambiciosos, pero su verdadera personalidad sigue ligada a la ciudad. Ahí es donde nació su fama y ahí es donde todavía conserva un espacio emocional que pocos fabricantes tienen.
En un mercado cada vez más saturado de SUV eléctricos, rescatar un coche pequeño, reconocible y muy enfocado al uso urbano puede ser una jugada inteligente. No será el modelo más rentable sobre el papel, pero sí puede convertirse en el más representativo para la marca.

Smart debe de tener los modelos que lo hicieron grande
Creo que Smart ha tardado demasiado en dar este paso. Expandirse hacia SUV eléctricos más grandes podía tener lógica comercial, pero en paralelo ha ido diluyendo aquello que hacía única a la firma. Cuando alguien piensa en Smart, no imagina un crossover de casi cuatro metros y medio. Al contrario, piensa en un coche minúsculo, práctico, distinto y perfecto para ciudad.
Por eso el futuro #2 puede ser mucho más importante de lo que parece. No sólo debe vender bien: tiene que reconstruir la identidad de la marca. Y si Smart acierta con el diseño, ofrece una autonomía razonable y mantiene un precio contenido, puede encontrar un hueco muy interesante en Europa. Esto es especialmente cierto ahora que vuelve a crecer el interés por coches eléctricos pequeños y más racionales.
No lo voy a negar, los actuales smart #1 #3 y #5 son excelentes coches eléctricos, a mi me encantan, y que pueden ser el complemento perfecto para que la marca tenga más presencia en más segmentos. Sin embargo, el smart #2 tenía que haber sido el primero o el segundo eléctrico de nueva generación y no diluir la esencia de la marca durante tanto tiempo. Por suerte la marca se ha dado cuenta y en 2026 conocremos el smart #2 y en 2027 lo tendremos en nuestras carreteras.