El precio de los coches eléctricos se equiparan a los de gasolina en Estados Unidos

Donald Trump apunta coche eléctrico

La tecnología de los coches eléctricos está permitiendo que los precios se equiparen e incluso en algunos casos sea inferior

La igualdad de precio entre los automóviles eléctricos (EV) y los de combustión ha disparado las ventas de los primeros en aquellos mercados que han alcanzado ese umbral tan deseado. El razonamiento es directo: los vehículos eléctricos pueden ser más limpios, más económicos al recargar y más ágiles al arrancar, pero nada de eso importa si el comprador no puede permitirse uno.

Si le demuestras al consumidor que un eléctrico cuesta lo mismo —o incluso menos— al principio, la adopción masiva se convierte en una posibilidad real.

Extrañamente, ese momento decisivo ocurrió este verano en EE. UU., en medio de una ola de incertidumbre para la industria del automóvil limpio. Pero no esperes que dure mucho.

Durante julio y agosto, el precio promedio de transacción de un EV cayó por debajo del de un coche de combustión, según datos de J.D. Power compartidos con InsideEVs.

En agosto, el precio promedio de un nuevo eléctrico fue aproximadamente 44.908 USD, alrededor de 600 USD menos que los 45.521 USD promedio de los coches de gasolina. En enero de 2023 —antes de que Tesla lanzara una agresiva ronda de rebajas— un EV promedio costaba cerca de 62.500 USD, unos 16.000 USD más que un vehículo de combustión comparable.

Esa diferencia de 600 USD puede parecer pequeña, pero representa un cambio enorme si consideras el sobreprecio histórico que han cargado los eléctricos. Las elevadas costos de las baterías, las economías de escala limitadas y la tendencia inicial de posicionarlos como modelos de lujo han mantenido los precios de los EVs persistentemente elevados, restringiendo su atractivo para el público general.

“Es algo muy reciente y poco frecuente que veamos precios de transacción de EV por debajo de los de un motor de combustión,” afirmó Tyson Jominy, vicepresidente sénior de datos y análisis de J.D. Power, usando la sigla común “ICE” para vehículos con motor de combustión interna.

Dicho fenómeno no es una casualidad del calendario. Julio y agosto fueron los meses justo después de que se aprobara la agenda política republicana con medidas que ponían en cuenta regresiva las subvenciones para vehículos limpios.

La ley “One Big Beautiful Bill Act” estableció un vencimiento al 30 de septiembre para los créditos fiscales que habían respaldado la compra de automóviles más limpios por años. Ante ese escenario, los fabricantes comenzaron a inundar los concesionarios con incentivos para vaciar el inventario antes de que muchas unidades (o su elegibilidad en estímulos) “se volvieran calabazas” a partir del 1 de octubre.

Al combinar esos descuentos “directos al cliente” con el crédito fiscal de hasta 7.500 USD, los EV llegaron a ser más baratos de comprar que los coches de combustión, al menos temporalmente.

En agosto, el gasto promedio en incentivos del fabricante por EV alcanzó casi los 7.500 USD (frente a unos 2.500 USD en los coches de combustión). Además, J.D. Power estimó que el descuento medio originado por el crédito fiscal fue de unos 5.000 USD, y esa cifra también ha crecido recientemente.

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