Mate Rimac deja de ser CEO de su propia empresa ¿Por qué?

Mate Rimac, fundador y CEO, en la sede de su compañía de coches eléctricos, dejando su cargo en un momento de cambio.
Mate Rimac, fundador y CEO, en la sede de su compañía de coches eléctricos, dejando su cargo en un momento de cambio.

Mate Rimac deja la dirección de Rimac Technology para centrarse en Bugatti: nuevo CEO y apuesta por baterías de estado sólido

Hablar de electrificación de altas prestaciones en Europa es, inevitablemente, hablar de Mate Rimac. Con apenas 38 años, el empresario croata ha logrado algo al alcance de muy pocos: dirigir simultáneamente dos compañías de alcance global, una de ellas con más de un siglo de historia. Sin embargo, ni siquiera alguien con su energía puede estar en todo. Y ha tomado una decisión estratégica de peso.

Rimac dejará la dirección ejecutiva de Rimac Technology para concentrar sus esfuerzos en su papel como CEO de Bugatti. La gestión diaria de su división tecnológica quedará ahora en manos de Nurdin Pitarevi, hasta ahora director de operaciones (COO) y figura clave en el crecimiento industrial del grupo.

Un relevo muy diferente al de Volkswagen y Porsche

Este movimiento recuerda, inevitablemente, al caso de Oliver Blume cuando tuvo que abandonar la dirección de Porsche para centrarse en Volkswagen. Sin embargo, el contexto es muy distinto. En el caso alemán, la decisión vino marcada por presiones internas del grupo. Aquí, en cambio, responde a una evolución natural del negocio.

No es que Rimac como fabricante de hiperdeportivos haya crecido sin control —el espectacular Rimac Nevera sigue siendo su icono más reconocible—, sino que la verdadera expansión ha llegado por el lado tecnológico. Rimac Technology se ha convertido en proveedor de referencia para fabricantes de todo el mundo, suministrando decenas de miles de baterías y sistemas de propulsión eléctrica a clientes OEM.

De fabricante de nicho a proveedor Tier 1

La compañía ya no es solo la creadora de máquinas extremas como el Nevera o el nuevo Bugatti Tourbillon. Hoy es un socio estratégico para grandes grupos industriales. Entre ellos destacan acuerdos con el Grupo BMW o con Ceer Motors, y se espera que en los próximos años se anuncien nuevos programas actualmente bajo confidencialidad.

En este contexto, Nurdin Pitarevi asume el mando con una hoja de ruta clara hasta 2030. Procedente de Continental AG, ha sido durante años la mano derecha de Rimac y uno de los arquitectos de su salto industrial. Su perfil combina experiencia operativa con visión estratégica, justo lo que necesita una empresa que aspira a consolidarse como proveedor Tier 1 global.

Por su parte, el puesto de COO pasa oficialmente a Marko Brkljačić, que ya venía desempeñando esas funciones de forma interina.

Foto del Rimac Nevera R

La clave: baterías de estado sólido e IA

Uno de los puntos más ambiciosos del plan estratégico es el desarrollo de baterías de estado sólido de nueva generación. Rimac firmó en septiembre de 2025 un acuerdo con ProLogium Technology, lo que apunta claramente a una colaboración tecnológica para acelerar esta transición.

Además, la compañía quiere avanzar hacia operaciones cada vez más digitalizadas, apoyadas en inteligencia artificial para optimizar procesos productivos y mejorar la eficiencia en toda la cadena de valor.

La combinación de hiperdeportivos extremos, soluciones industriales a gran escala y tecnología puntera en almacenamiento energético sitúa a Rimac Technology en una posición privilegiada dentro del ecosistema europeo de movilidad eléctrica.

Foto de la batería desarrollada por Rimac

Rimac da un paso más en su espectacular historia

Desde mi punto de vista, este movimiento no es una retirada, sino todo lo contrario: es una señal de madurez empresarial. Mate Rimac entiende que para competir al más alto nivel —y especialmente al frente de una marca como Bugatti— necesita foco absoluto.

Lo realmente interesante es que Rimac Technology ya no depende únicamente de su fundador para avanzar. Si Pitarevi logra consolidar la división como proveedor estratégico global, estaremos ante uno de los casos de éxito industrial más relevantes de Europa en la transición eléctrica.

Y hay otro detalle clave: el desarrollo de baterías de estado sólido. Si consiguen industrializarlas antes que muchos gigantes asiáticos, Europa podría ganar una batalla tecnológica que hoy parece cuesta arriba. Rimac ya ha demostrado que sabe jugar en la liga de los grandes; ahora le toca demostrar que también puede liderarla.

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