Las marcas europeas listas para crear una ola de despidos
Volkswagen prevé despedir 15.000 empleados y Dacia otros 11.000 en las próximas semanas y meses
La tímida apuesta de los fabricantes europeos por el coche eléctrico está comenzando a generar efectos negativos que, tarde o temprano, se harán más evidentes. A pesar de los obstáculos que se intentan imponer desde Europa para frenar la transición hacia la electrificación, el cambio es inevitable. Como resultado, importantes empresas del sector, como Volkswagen y Dacia, ya están enfrentando ajustes significativos en su estructura laboral, y es muy probable que no sean los únicos afectados en el futuro.
Esta semana se ha confirmado que tanto Volkswagen como Dacia están preparando recortes significativos de plantilla en Europa. En el caso de la automotriz alemana, se ha destinado una provisión de entre 3.000 y 4.000 millones de euros para ejecutar una reestructuración que afectará principalmente a sus fábricas en Alemania. Este plan responde a una esperada reducción de la demanda en los próximos años, lo que derivará en el cierre de dos o tres fábricas y la pérdida de aproximadamente 15.000 empleos. La reducción de personal también impactará en la producción, con una estimación de dejar de fabricar entre 500.000 y 750.000 vehículos anuales.
Oliver Blume, director ejecutivo de Volkswagen, ha señalado que uno de los principales factores detrás de esta medida es la creciente competencia de los fabricantes chinos. La presión que ejercen podría obligar a tomar decisiones aún más drásticas para mantener los costes bajo control.
Dacia, por su parte, también está tomando medidas para reducir su plantilla. La marca rumana, que pertenece al Grupo Renault, ha anunciado que iniciará un proceso de recortes a partir de octubre, que afectará a unos 11.000 empleados, lo que representa el 8,5% de su fuerza laboral en sus tres fábricas. Este ajuste incluirá jubilaciones anticipadas y estará enfocado en áreas donde la automatización y digitalización están reduciendo la necesidad de mano de obra, así como en sectores donde se prevé una disminución significativa de la demanda en los próximos años, en ausencia de una oferta de vehículos eléctricos clara.
Dacia también está esperando la aprobación de una ayuda estatal de 7,4 millones de euros para modernizar su planta en Rumania, como parte de un proyecto de inversión que alcanza los 17 millones de euros.
Este escenario se agrava aún más con las estrictas normativas de emisiones que entrarán en vigor en Europa en 2025. Luca de Meo, director general de Renault, ha advertido que el sector automovilístico europeo podría enfrentar multas por un total de 15.000 millones de euros debido a la falta de cumplimiento con los límites de emisiones. Estas sanciones están relacionadas con la escasa demanda de coches eléctricos y la tardía adopción de los modelos híbridos.
A todo esto se suma la amenaza de los fabricantes chinos, que ya están empezando a dejar huella en el mercado europeo, aunque aún no han mostrado todo su potencial. Los retos para los fabricantes europeos no hacen más que aumentar, y su lenta reacción frente a la electrificación podría tener serias repercusiones en un futuro cercano.