Se confirma lo esperado: El coche de Honda y Sony se cancela definitivamente

Sony Honda Afeela 1 (vista lateral)

Honda vuelve a dar un paso atrás en su ofensiva eléctrica, y esta vez el golpe alcanza de lleno a uno de los proyectos más mediáticos de los últimos años. Tras la cancelación de tres eléctricos clave de su nueva estrategia en Norteamérica, ahora también se cae AFEELA 1, el coche nacido de la alianza con Sony que debía simbolizar la unión entre automóvil, software y entretenimiento. En realidad, esto lo esperábamos todos tras la decisión de Honda. ¿Verdad?.

La noticia no es un rumor ni una filtración: Sony Honda Mobility ha confirmado oficialmente que abandona el desarrollo y el lanzamiento del AFEELA 1 y también de un segundo modelo que estaba en marcha. El movimiento retrata bien el momento que vive el sector: menos euforia que hace tres o cuatro años, más presión financiera y una revisión profunda de muchos planes que parecían intocables.

Honda y Sony apagan AFEELA antes de su llegada al mercado

Sony Honda Mobility, la ‘joint venture’ creada en septiembre de 2022 por ambos grupos, nació con una idea muy clara: mezclar la experiencia industrial de Honda con la potencia tecnológica de Sony para lanzar vehículos eléctricos de alto valor añadido. AFEELA era su gran escaparate, una propuesta que pretendía llevar al coche conectado un paso más allá.

Pero el plan se ha roto por una razón igual de clara. En su comunicado, SHM explica que el cambio de estrategia eléctrica anunciado por Honda el 12 de marzo de 2026 le deja sin parte de las tecnologías y activos sobre los que había construido su hoja de ruta inicial. Sin esa base, la compañía reconoce que ya no existe una vía viable para llevar estos modelos al mercado en las condiciones previstas.

Reuters añade además que la compañía devolverá íntegramente las reservas ya realizadas en California, un detalle que confirma que el proyecto no queda congelado, sino cancelado en firme en su formato actual.

El efecto dominó tras la caída de los Honda 0

Lo sucedido con AFEELA no puede entenderse sin mirar primero a Honda. El fabricante japonés anunció el 12 de marzo la cancelación de tres eléctricos previstos para Norteamérica: Honda 0 SUV, Honda 0 Saloon y Acura RSX. La marca justificó la decisión por el empeoramiento del entorno de negocio, la menor rentabilidad del área de automóviles y un mercado eléctrico estadounidense que, a su juicio, está creciendo más despacio de lo esperado.

Honda fue todavía más lejos al reconocer que el actual contexto hace difícil rentabilizar esos lanzamientos a largo plazo. En paralelo, revisó a la baja sus previsiones financieras y llegó a cifrar el impacto total potencial de esta reevaluación estratégica en hasta 2,5 billones de yenes, unos 13.543 millones de euros al cambio de referencia del BCE del 25 de marzo de 2026.

Con ese giro, AFEELA perdió gran parte de su sostén industrial. No era un proyecto aislado: dependía precisamente de parte de la arquitectura, la tecnología y los recursos que Honda iba a aportar dentro de su ofensiva eléctrica. Una vez desmontado ese plan, la viabilidad comercial y técnica del coche conjunto quedó seriamente tocada.

Qué prometía el AFEELA 1 y por qué llamó tanto la atención

AFEELA 1 no era un eléctrico cualquiera. Sony Honda Mobility lo presentó como un modelo fuertemente orientado al software, la conectividad y la conducción asistida. En su configuración anunciada iba a montar un total de 40 sensores: 18 cámaras, 1 LiDAR, 9 radares y 12 sensores ultrasónicos repartidos entre el exterior y el interior del vehículo. La idea era reforzar tanto las funciones ADAS como la supervisión del habitáculo.

También se planteó como un producto claramente premium. Las reservas en California arrancaron con un depósito reembolsable de 200 dólares, y el precio anunciado partía de 89.900 dólares para la versión Origin y subía hasta 102.900 dólares para la Signature. Al cambio de referencia del BCE del 25 de marzo, eso equivale aproximadamente a 77.553 euros y 88.768 euros, antes de impuestos y otros costes.

Su planteamiento encajaba perfectamente con la narrativa que dominaba el mercado en 2022 y 2023: coches eléctricos cada vez más definidos por el software, con más peso de la experiencia digital, los servicios conectados y la integración de entretenimiento. El problema es que la realidad del mercado en 2026 es bastante menos indulgente con los proyectos caros, complejos y de rentabilidad incierta. Esa es, en el fondo, la gran lección que deja esta cancelación.

Anuncio del precio del Afeela 1

Sony no sale del todo del automóvil, pero pierde su gran escaparate

Aunque AFEELA se cae, eso no significa que Sony desaparezca del ecosistema del automóvil. La compañía lleva años trabajando en tecnologías relacionadas con imagen, sensores, monitorización del conductor y ocupantes, y soluciones digitales que encajan de lleno en el coche moderno. De hecho, SHM ha dejado claro que Sony y Honda seguirán dialogando sobre el futuro del negocio conjunto.

Eso abre la puerta a un escenario distinto: menos ambición como fabricante de coches completos y más protagonismo como proveedor tecnológico o socio en áreas concretas. Para Sony, esa vía puede ser bastante más lógica que asumir el enorme coste, la complejidad industrial y los riesgos comerciales de lanzar un automóvil propio en un mercado cada vez más duro. Esta última idea es una inferencia razonable a partir de la cancelación oficial y del mantenimiento de conversaciones sobre el futuro de la ‘joint venture’.

AFEELA desaparece de la carretera, pero no de Gran Turismo 7

Hay, eso sí, una pequeña ironía en todo esto. El coche no llegará a los concesionarios, pero sigue vivo en el entorno virtual. Gran Turismo 7 incorporó el AFEELA Prototype 2024, y la propia SHM impulsó en 2025 un concurso oficial de diseños sobre ese modelo dentro del juego.

Así que, salvo giro radical e inesperado, la experiencia más cercana a conducir un AFEELA seguirá estando en PlayStation y no en el mundo real. Y vista la confirmación oficial de la cancelación, ahora mismo esa parece la única carretera que le queda a uno de los proyectos más singulares —y también más frágiles— del coche eléctrico reciente.

Un proyecto que ya de inicio tenía pinta de fracaso

La caída de AFEELA 1 deja una lectura bastante clara: no basta con juntar dos marcas potentes y envolver el producto en una narrativa futurista para asegurar el éxito. El mercado del coche eléctrico se está volviendo mucho más selectivo, y cada proyecto debe justificar con mucha claridad su coste, su posicionamiento y su valor real frente a rivales que avanzan a más velocidad y, en muchos casos, con estructuras más ligeras.

En mi opinión, AFEELA tenía algo muy atractivo sobre el papel, pero también transmitía cierta sensación de experimento caro en un momento en el que el mercado empieza a premiar justo lo contrario: eficiencia, escala, diferenciación tangible y precios más aterrizados. Como concepto era sugerente; como negocio, cada vez parecía más difícil de defender. Y eso, seguramente, explica mejor que nada por qué Honda y Sony han optado por frenar antes de que el golpe fuese todavía mayor.

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