Honda se carga sus próximos eléctricos y anuncia pérdidas millonarias
Honda frena en seco uno de los movimientos más ambiciosos de su nueva etapa eléctrica. La marca japonesa ha decidido cancelar tres de los lanzamientos que debían marcar su ofensiva EV en Norteamérica: los Honda 0 SUV, Honda 0 Saloon y Acura RSX, tres modelos que ya estaban muy avanzados y que iban a convertirse en la punta de lanza tecnológica del grupo en Estados Unidos.
La decisión no es menor. Supone asumir de inmediato un golpe contable enorme, pero en Honda consideran que seguir adelante habría sido todavía peor. La compañía ha concluido que, con la demanda de coches eléctricos enfriándose en Estados Unidos y con una presión competitiva creciente en China, insistir en estos tres proyectos solo habría multiplicado las pérdidas en los próximos años.
Honda cancela tres eléctricos clave y asume un golpe multimillonario
El anuncio oficial de Honda confirma la cancelación del desarrollo y del lanzamiento comercial de tres modelos eléctricos pensados para producirse en Norteamérica: el Honda 0 SUV, el Honda 0 Saloon y el Acura RSX. No hablamos de simples concepts ni de estudios de diseño, sino de vehículos que formaban parte de la siguiente gran fase eléctrica del grupo y que debían llegar al mercado a partir de 2026.
La factura económica también impresiona. Honda prevé registrar este ejercicio unos gastos operativos extraordinarios de entre 820.000 millones y 1,12 billones de yenes, una cifra que al cambio del BCE del 11 de marzo equivale aproximadamente a entre 4.466 y 6.099 millones de euros. Además, la compañía avisa de que el impacto total asociado a la revisión de su estrategia de electrificación podría elevarse hasta 2,5 billones de yenes, es decir, unos 13.614 millones de euros.
Por qué Honda ha preferido perder dinero ahora
La marca japonesa sostiene que la revisión llega tras una evaluación interna “cuidadosa”. El razonamiento es claro: poner en producción y vender estos tres eléctricos en el contexto actual habría provocado más pérdidas a medio y largo plazo que cancelarlos antes de su lanzamiento. En otras palabras, Honda da por amortizado el daño presente para evitar un agujero todavía mayor en el futuro.
Qué ha cambiado para que Honda dé marcha atrás
Honda no atribuye esta decisión a una sola causa, sino a una suma de factores que han alterado por completo el escenario que manejaba cuando apostó con fuerza por el coche eléctrico.
Estados Unidos ya no empuja al eléctrico como antes
Uno de los grandes problemas para Honda está en Norteamérica. La propia compañía admite que la expansión del mercado eléctrico se ha frenado en Estados Unidos por varios motivos, entre ellos la relajación de ciertas políticas ligadas a los combustibles fósiles y la revisión de los incentivos a los vehículos eléctricos. Eso cambia por completo la rentabilidad prevista para proyectos que exigían una inversión industrial y tecnológica muy alta.

China ha cambiado las reglas del juego
Honda también reconoce que en China el mercado ya no valora solo los aspectos clásicos del automóvil, como el consumo, el espacio interior o el equipamiento. Ahora pesan cada vez más las funciones definidas por software, la conectividad, la evolución continua del producto y las capacidades ADAS, un terreno en el que los fabricantes chinos han ganado mucha velocidad. Según la propia firma japonesa, no han logrado ofrecer una propuesta con una relación valor-precio superior a la de varios rivales locales, lo que ha erosionado su competitividad.
Aranceles y menor rentabilidad en Asia
A ese panorama se suma otro golpe: Honda señala que los cambios en la política arancelaria en Estados Unidos han perjudicado la rentabilidad de su negocio de gasolina e híbridos. Al mismo tiempo, admite un deterioro de su competitividad en Asia, en parte por haber destinado más recursos de la cuenta al desarrollo de eléctricos en un momento en el que el mercado se movía a otra velocidad.
Los tres modelos cancelados eran claves para la nueva era de Honda
La decisión resulta todavía más llamativa porque afecta a vehículos muy relevantes dentro de la hoja de ruta del grupo. El Honda 0 Saloon y el Honda 0 SUV fueron presentados como prototipos en el CES 2025 y estaban llamados a inaugurar la familia Honda 0 Series, una gama con fuerte protagonismo del software y del nuevo sistema operativo ASIMO OS.
Por su parte, el Acura RSX debía convertirse en uno de los lanzamientos más importantes de la marca premium en Estados Unidos. Acura lo había presentado en forma de prototipo en agosto de 2025 como un SUV eléctrico de nueva generación, previsto para 2026 y pensado como escaparate de la nueva plataforma EV propia de Honda.

La nueva prioridad de Honda: más híbridos y una estrategia mucho más prudente
Lejos de abandonar la electrificación por completo, Honda plantea ahora una reorganización profunda. La compañía ha adelantado que revisará el reparto de recursos, reforzará especialmente su gama híbrida y tratará de recuperar competitividad en mercados como India y otros países asiáticos con una estrategia más ajustada a la demanda real. También presentará en mayo una actualización de su plan de medio y largo plazo para el negocio del automóvil.
Este giro confirma algo que ya se está viendo en buena parte del sector: entre la presión de costes, la guerra de precios en China, la incertidumbre regulatoria y el frenazo comercial en algunos mercados occidentales, muchas marcas están dejando de tratar el coche eléctrico como una transición lineal y empiezan a moverse con mucha más cautela. En el caso de Honda, el híbrido vuelve a ganar peso como solución intermedia para sostener márgenes mientras redefine su próxima ofensiva tecnológica. Esta última lectura es una inferencia razonable a partir de la estrategia anunciada por la marca.
Honda no despega en la era eléctrica
La cancelación de estos tres modelos deja una sensación extraña. Por un lado, demuestra que Honda ha sido capaz de asumir una realidad incómoda antes de seguir quemando dinero en proyectos que hoy no garantizaban retorno. Desde un punto de vista financiero, probablemente era la decisión menos mala.
Pero también es un síntoma preocupante. Honda quería entrar de lleno en una nueva generación de coches definidos por software, más avanzados y con una identidad tecnológica propia, y ahora se ve obligada a pisar el freno justo cuando los fabricantes chinos aprietan más que nunca. Mi impresión es que no estamos ante un rechazo del coche eléctrico, sino ante el reconocimiento de que llegar tarde y caro a este mercado puede ser mucho más peligroso que esperar un poco más y rehacer la jugada.
Si Honda acierta con esa nueva estrategia híbrida y logra recomponer su propuesta digital, todavía está a tiempo de volver con fuerza. El problema es que, en automoción, cuando uno se retira de una carrera tan disputada, recuperar el terreno perdido casi siempre cuesta bastante más de lo previsto.
No cabe duda de que Honda está siendo noticia últimamente aunque por desgracia no para cosas positivas, y es que seguro que si eres aficionado de la Fórmula Uno, sabrás de sobra todo el lío que hay sobre el motor Honda de Aston Martin, y ahora de nuevo en el foco por la decisión que ha tomado de cargarse de lleno su gran ofensiva de coches eléctricos. ¿Qué futuro le espera a Honda? Sinceramente, no pinta nada bien.