El CEO de Ford suplica a Trump usar tecnología china en los coches eléctricos vendidos en Estados Unidos

Donald Trump visita junto a Jim Farley, la fábrica de Ford

El futuro de Ford pasa por alianzas con marcas chinas pero eso no está bien visto en Estados Unidos

El sector del automóvil podría estar ante uno de los movimientos más trascendentales de los últimos años. El consejero delegado de Ford, Jim Farley, habría mantenido conversaciones con la Administración de Donald Trump para explorar la posibilidad de que fabricantes estadounidenses colaboren con marcas chinas de coches eléctricos en suelo norteamericano.

Hace unas semanas, supimos que Ford y Geely estaban en conversaciones para lubricar una alianza histórica para fabricar coches eléctricos. Por ello, Ford ve en esta colaboración una forma perfecta de seguir siendo competitivos en un nicho donde los chinos tienen el control absoluto.

China marca el ritmo mundial del coche eléctrico

Que China lidere el mercado global del vehículo eléctrico no es casualidad. Solo en el cuarto trimestre de 2025 se matricularon cerca de 3 millones de eléctricos 100% a batería (BEV) en el país asiático. Esto representa un 16% más que en el mismo periodo del año anterior. Esa cifra impulsó las ventas mundiales por encima de los 4 millones de unidades trimestrales por primera vez en la historia.

Ante este escenario, gigantes tradicionales como Volkswagen, Toyota, Kia, Stellantis o la propia Ford han intensificado sus alianzas con fabricantes chinos para no perder el tren tecnológico. Especialmente han buscado reforzarse en baterías y plataformas eléctricas de nueva generación.

Un giro inesperado en la política estadounidense

Estados Unidos ha mantenido hasta ahora una postura muy restrictiva frente a los fabricantes chinos, con aranceles elevados y propuestas de veto por motivos de seguridad nacional. Sin embargo, según fuentes citadas por Bloomberg, Farley habría planteado a la Casa Blanca la opción de permitir joint ventures entre marcas estadounidenses y chinas. El objetivo sería producir vehículos eléctricos dentro del país.

Este tipo de acciones es muy similar a lo que China ha ido haciendo, ofrecer la posibilidad de que vengan empresas extranjeras pero siempre y cuando cuenten con un socio local. Ahora, esta propuesta está sobre la mesa de La Casa Blanca.

La propuesta pasaría por crear empresas conjuntas en territorio estadounidense, compartiendo tecnología, conocimiento industrial e incluso beneficios. Aunque las conversaciones se encuentran en una fase preliminar y no hay nada cerrado, el simple hecho de que el debate esté sobre la mesa ya supone un cambio de tono significativo.

Al parecer, el CEO de Ford trasladó esta idea al representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, al secretario de Transporte, Sean Duffy, y al administrador de la EPA, Lee Zeldin. Estas reuniones ocurrieron durante el Salón del Automóvil de Detroit celebrado el mes pasado.

El propio Trump sorprendió hace unas semanas al afirmar en el Detroit Economic Club: “Que China venga”, matizando que cualquier marca china debería fabricar en EE. UU. y contratar trabajadores estadounidenses. Un mensaje que contrasta con su tradicional discurso proteccionista.

División de opiniones en Detroit

No todos en la industria comparten la visión de Ford. General Motors habría trasladado a la Administración su rechazo frontal a la entrada de fabricantes chinos, argumentando que podría erosionar la cuota de mercado de las marcas nacionales y afectar gravemente a la cadena de suministro norteamericana.

La preocupación por los riesgos tecnológicos y de ciberseguridad sigue siendo uno de los principales frenos en Washington. Además, Trump tiene previsto reunirse el próximo mes con el presidente chino, Xi Jinping. Esto podría añadir un nuevo capítulo a este delicado equilibrio geopolítico.

El precedente de Canadá y los movimientos de Ford

Mientras tanto, Canadá ya ha dado un paso en esa dirección al alcanzar un acuerdo con China que redujo los aranceles del 100% al 6,1%. El objetivo es abaratar el precio final de los eléctricos para los consumidores.

En paralelo, Ford habría mantenido conversaciones con gigantes como BYD y Geely. En el caso de BYD, el posible acuerdo contemplaría la compra de baterías para híbridos destinados a mercados fuera de EE. UU. Con Geely, el planteamiento sería distinto: utilizar una planta europea infrautilizada y compartir tecnología eléctrica.

Si finalmente se autorizara la producción conjunta en Estados Unidos, estaríamos ante un auténtico punto de inflexión para la industria global del automóvil.

Lo que fuiste Ford y lo que eres ahora

Desde mi punto de vista, más que una amenaza, la entrada controlada de tecnología china en EE. UU. podría convertirse en un catalizador para acelerar la transición eléctrica. China lleva años de ventaja en costes, integración vertical de baterías y escalabilidad industrial. Ignorar esa realidad no hará que desaparezca.

Eso sí, cualquier alianza debería estar bien regulada y garantizar transferencia tecnológica equilibrada, empleo local y estándares de seguridad estrictos. El verdadero riesgo para los fabricantes occidentales no es colaborar, sino quedarse atrás mientras el resto del mundo avanza.

Si el mercado estadounidense se abre parcialmente, podríamos ver eléctricos más asequibles y una competencia mucho más intensa. Y, en un contexto donde el precio sigue siendo la gran barrera para el consumidor, eso podría ser justo lo que necesita el sector.

Si que me parece curioso que un gigante como Ford esté en la situación actual, su marca se ha ido degradando en esta era eléctrica donde ha tenido que ir contando con socios para lanzar sus coches eléctricos. Por ejemplo, está el caso de la alianza con Volkswagen para usar su plataforma MEB específica de coches eléctricos, lo que dio lugar al Ford Capri y Ford Explorer. Ahora la marca entra en otra fase, la búsqueda de un socio chino para impulsar la marca de nuevo en esta era eléctrica.

Si vemos ejemplos similares, vemos que la jugada de Stellantis con Leapmotor no ha salido mal del todo. Por tanto, podríamos ver algo parecido con Ford donde el gigante Geely está la mejor posicionada a día de hoy.

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