Bombazo: Ford y Geely negocian una alianza para fabricar coches eléctricos en Europa

Alianza de Ford y Geely

Una alianza estratégica para el resurgir de Ford en Europa y contaría con el gigante chino Geely. Que tiemble Europa

La industria del automóvil vive una reconfiguración profunda y acelerada. En este contexto, Ford y el conglomerado chino Geely mantienen conversaciones avanzadas para establecer una alianza estratégica de gran calado. Según fuentes citadas por Reuters, el posible acuerdo iría mucho más allá de una cooperación puntual. Incluiría fabricación compartida y el intercambio de tecnologías clave para el vehículo eléctrico y conectado.

Justo esta información de la posible asociación de Ford y Geely, viene tras conocer que Ford y Xiaomi también estaban "tanteando" el terreno aunque ha sido desmentido por ambas marcas. Sin embargo, no cabe duda que la asociación con Geely es de un calado mucho mayor.

Una respuesta directa a la presión china

El movimiento llega en un momento especialmente delicado para los fabricantes occidentales. Mientras China ha logrado acelerar innovación y reducir costes a una velocidad difícil de igualar. Por ello, marcas históricas buscan nuevas fórmulas para no quedarse atrás. En este escenario, la lógica del acuerdo es clara: Ford aportaría su red industrial y su presencia en mercados maduros, mientras Geely sumaría su músculo tecnológico y una cadena de suministro altamente optimizada.

No es un actor menor. Geely controla un amplio ecosistema de marcas globales como Volvo, Polestar, Smart, Lotus, Zeekr o Lynk & Co entre otras. Esto le permite escalar soluciones con rapidez.

Europa, el tablero principal

Las negociaciones estarían especialmente avanzadas en Europa. De acuerdo con varias fuentes, Geely podría aprovechar la capacidad ociosa de las plantas de Ford en el continente para producir vehículos destinados al mercado europeo. Por ello, esta vía permitiría a los chinos ganar presencia local sin asumir el coste de construir fábricas desde cero.

Sin embargo, este acercamiento no está exento de consecuencias. Podría tensar la relación de Ford con Volkswagen, con quien mantiene una alianza tecnológica clave. De esa cooperación han nacido modelos como el Ford Explorer y el Ford Capri eléctricos, basados en plataformas del grupo alemán.

Tecnología como moneda de cambio

La posible alianza no se limitaría a compartir líneas de montaje. Sobre la mesa también hay una colaboración técnica en ámbitos donde China ha tomado ventaja. Entre ellos se encuentran el software, conectividad, conducción asistida y electrificación. Además, tendría especial relevancia el acceso a la eficiencia de costes de la cadena de suministro china, un factor decisivo en la guerra de precios del coche eléctrico.

Para Ford, el momento es crítico. Su consejero delegado, Jim Farley, ha reconocido públicamente la necesidad de apoyarse en socios externos para recortar distancias con los fabricantes chinos. En los últimos meses se han sucedido rumores —algunos desmentidos— sobre acuerdos con empresas tecnológicas asiáticas. Mientras tanto, sí parece firme la cooperación con BYD para el suministro de baterías LFP.

Riesgos políticos y ventaja arancelaria

Pese al optimismo, el acuerdo afronta obstáculos evidentes. Cualquier colaboración que implique tecnología china puede quedar bajo la lupa de los reguladores. Especialmente en Estados Unidos, donde las restricciones por seguridad nacional al software chino son cada vez más estrictas.

Desde el punto de vista económico, el incentivo es enorme. Producir en Europa permitiría a Geely esquivar los aranceles a los vehículos eléctricos fabricados en China, que en la Unión Europea pueden alcanzar el 37,6%. En este contexto, cobra especial relevancia la planta de Ford en Valencia (España). Es una ubicación estratégica que podría encontrar en esta alianza una garantía de futuro industrial.

Ford busca aliados y los chinos es la mejor opción

Este posible pacto refleja una realidad incómoda para la industria europea y estadounidense. China ya no es solo el “taller del mundo”, sino el motor de innovación del coche eléctrico. Para Ford, asociarse con Geely no es una opción ideológica, sino una decisión pragmática para sobrevivir en un mercado feroz. Sin embargo, la gran incógnita es si Europa y Estados Unidos permitirán que estas alianzas prosperen sin poner trabas regulatorias. Esto podría terminar perjudicando, una vez más, a su propia industria.

Quien le iba a decir a Ford que llegaría a esta situación. A día de hoy necesita de forma insistente a los demás para su ofensiva eléctrica. Ya lo hemos visto anteriormente con la asociación con Volkswagen para usar la plataforma MEB que sirvió para dar luz al Ford Capri y Ford Explorer, dos modelos con un éxito contenido. Y es que me da la sensación que lo único que queda de Ford es el nombre. Además, depender del resto es algo muy peligroso.

Obviamente asociarse con un gigante como Geely permitirá en un principio a Ford volver al terreno de combate, pero.. ¿durante cuanto tiempo? ¿A qué precio? El control será chino más que americano.

Comentarios