40.000 personas siguen esperando recibir la ayuda del Plan Moves 3
Más de 300 millones de euros están pendientes de pago a los solicitantes, mientras otros siguen a la espera de aprobación
La reciente escasez de fondos del Plan MOVES III ha dejado en el aire el cobro de las subvenciones para más de 40.000 compradores de coches eléctricos en España, según estimaciones del sector automovilístico. El importe pendiente de desembolso rondaría los 300 millones de euros, una cifra que evidencia tanto el impulso real de la movilidad eléctrica en 2025 como las deficiencias del sistema actual de ayudas.
El Plan MOVES III fue prorrogado en primavera, con una inyección extra de 400 millones de euros, y de aplicación retroactiva desde el 2 de enero de 2025 hasta el 31 de diciembre del mismo año. Su gestión corresponde al IDAE, y la distribución del presupuesto entre comunidades autónomas se ha realizado en función de la población, no de la demanda real de vehículos eléctricos.
Ese criterio de reparto provocó que las dos zonas con más demanda —Comunidad de Madrid y Cataluña— agotaran sus fondos mucho antes que el resto: Madrid los consumió en julio, Cataluña en septiembre. Como resultado, al menos diez comunidades autónomas ya han cerrado sus convocatorias por agotamiento presupuestario. Aun así, dado que el Plan sigue formalmente vigente hasta diciembre, los compradores siguen pudiendo solicitar la ayuda... aunque solo entran en una lista de espera sin garantía de cobro si no se amplía el presupuesto.
Este atasco coincide con un momento de fuerte crecimiento del mercado electrificado. Sumando vehículos totalmente eléctricos e híbridos enchufables, la cuota de mercado de estos coches ya supera el 20 % en 2025. Solo los eléctricos de batería, que comenzaron el año con menos del 6 % de penetración, podrían acabar por encima del 9 %, acercándose a las 100.000 unidades matriculadas según las proyecciones del sector.
Las ayudas públicas han sido un motor decisivo para este auge, junto con la oferta creciente de modelos más asequibles —especialmente de marcas chinas— que, sumando subvenciones, pueden situarse por debajo de los 15.000 €. Además de las ayudas directas del MOVES, sigue vigente una deducción del 15 % en el IRPF, hasta 3.000 €, por la compra de un coche eléctrico. Este marco de incentivos, aunque atractivo, resulta complejo para el consumidor medio.
Sin embargo, el sector mira al cierre del ejercicio con inquietud: ni el Ministerio de Industria ni el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico han aclarado si habrá una prórroga del presupuesto del Plan MOVES III para cubrir los expedientes pendientes. El ministro de Industria, Jordi Hereu, sí avanzó que en 2026 se impulsará un nuevo esquema de ayudas asociado al futuro Plan España Auto 2030 —pero esa promesa no despeja la incertidumbre de quienes ya han comprado su coche esperando la subvención.
Ese Plan España Auto 2030, cuya presentación oficial está prevista para el próximo 3 de diciembre, aspira a ser la nueva hoja de ruta de la automoción electrificada en España. El proyecto combinaría incentivos a la compra de vehículos electrificados con políticas industriales para fortalecer la fabricación nacional de coches eléctricos y baterías, además de acelerar el despliegue de infraestructura de recarga. Una de las novedades más destacadas sería que la gestión de las ayudas recaería directamente en el Estado, con un fondo único para todo el país —evitando que la falta de fondos en una comunidad penalice a sus ciudadanos. También se contempla que la subvención pueda aplicarse directamente en el momento de la compra, en el concesionario, evitando que el comprador tenga que adelantarlos y esperar meses por el reembolso.
Pero la gran incógnita que persiste hoy es el futuro de esos más de 40.000 expedientes ya presentados bajo el MOVES III. Si no hay una solución clara —sea mediante ampliación de presupuesto, prórroga técnica o absorción en el nuevo Plan Auto 2030— muchos compradores podrían sentirse engañados y reclamar seguridad jurídica. Las patronales del sector advierten que, sin una respuesta rápida, esta incertidumbre ya está fraguando un freno en las ventas: algunos concesionarios aseguran que se están perdiendo pedidos de vehículos eléctricos, y temen que diciembre quede paralizado a la espera de conocer los detalles del nuevo esquema de ayudas.
Aunque el Gobierno confía en que el Plan Auto 2030 corrija los defectos del MOVES y garantice una transición más estable a medio plazo, para muchos, lo urgente ahora es asegurar que quienes ya apostaron por la movilidad eléctrica no se queden colgados sin una respuesta.