Se agota el Plan Moves 3 en 9 comunidades autónomas ¿Y ahora qué?
Las ayudas a la compra de coches eléctricos en España llega a su fin en 9 comunidades autónomas
Lanzado en 2021 con el objetivo de impulsar la movilidad eléctrica en España, el Plan MOVES III se ha convertido, con el paso del tiempo, en un ejemplo claro de cómo una buena idea puede fracasar por una ejecución deficiente. Tres años después de su puesta en marcha, el programa sigue sin consolidarse como un verdadero motor del cambio. España continúa rezagada en la carrera europea hacia la electrificación del transporte, y muchos expertos coinciden en señalar al Plan MOVES como uno de los principales obstáculos, no precisamente por su dotación económica, sino por la complejidad administrativa que lo rodea.
El talón de Aquiles: burocracia y demoras interminables
Aunque las ayudas ofrecidas por el plan son, en muchos casos, superiores a las disponibles en otros países del entorno europeo, su aplicación práctica deja mucho que desear. La burocracia asociada al proceso ha generado situaciones absurdas: hay beneficiarios que han tenido que esperar más de un año para recibir el importe prometido. Ante esta realidad, varios fabricantes han optado por adelantar las ayudas a sus clientes a través de fórmulas de financiación propias, intentando compensar las carencias del sistema público.
Esta falta de agilidad en la gestión ha provocado una creciente desconfianza por parte del consumidor, que a menudo se enfrenta a un laberinto de trámites, documentación y plazos inciertos. La percepción generalizada es que el Plan MOVES se ha convertido más en un obstáculo que en un incentivo real.
Un mercado que comienza a despegar… pero sin respaldo suficiente
Pese a las dificultades, el mercado de vehículos electrificados en España ha comenzado a mostrar signos alentadores. Durante los primeros ocho meses de 2025 se han matriculado más de 138.000 turismos eléctricos e híbridos enchufables, lo que representa un crecimiento interanual del 98 %. De estos, los eléctricos puros (BEV) ya alcanzan una cuota de mercado del 8,1 %, mientras que los híbridos enchufables (PHEV) se sitúan en torno al 9,9 %. Aunque aún lejos del promedio europeo —que entre enero y julio se eleva al 15,6 % para los BEV—, la tendencia al alza es innegable.
Esta evolución responde a una oferta cada vez más amplia y competitiva, así como al interés creciente del consumidor por alternativas más sostenibles. Sin embargo, este impulso podría truncarse si no se actúa con rapidez. La paradoja es evidente: justo cuando el mercado empieza a ganar ritmo, el principal programa de apoyo pierde fuelle.
Fondos agotados en el 85 % del mercado: el avance podría frenarse en seco
El auge en las matriculaciones ha tenido un efecto colateral inesperado: el presupuesto disponible del Plan MOVES III se ha agotado en nueve comunidades autónomas, entre ellas las más relevantes en términos de volumen —Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía, Galicia, Navarra, Aragón, Cantabria y el País Vasco—. Estas regiones concentran el 85 % de las ventas de turismos electrificados en todo el país.
Ante esta situación, la patronal ANFAC ha lanzado una advertencia clara. Su director general, José López-Tafall, ha alertado del riesgo real de estancamiento en el último tramo del año si no se destinan nuevos recursos de forma urgente. Según sus palabras, "la respuesta clara de la demanda a los planes, observable en los datos del año, debería ser motivo suficiente para asignar nuevos fondos y acelerar su distribución mediante un sistema más directo y eficiente".
Un futuro que depende de decisiones políticas valientes
El Plan MOVES ha quedado atrapado entre intenciones políticas ambiciosas y una gestión deficiente. Mientras tanto, otros países europeos avanzan a mayor velocidad, gracias a marcos regulatorios más simples y ayudas más accesibles. España no puede permitirse quedarse atrás si quiere cumplir con sus compromisos climáticos y formar parte de la transición energética europea.
Durante la Feria del Vehículo Eléctrico de Madrid (VEM), el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, reconocía que el país necesita una “movilización de fondos públicos” y apelaba a la necesidad de un gran pacto institucional que involucre a todas las administraciones y fuerzas políticas. Un llamamiento que, por el momento, no ha encontrado la respuesta contundente que el sector reclama.
El momento es clave: el mercado ha demostrado que está dispuesto, pero requiere respaldo estable y eficaz. Sin una actuación rápida, corremos el riesgo de desperdiciar un impulso que ha costado años construir.