Se investigan 16 accidentes de robotaxis pero que no son de Tesla
La expansión de los robotaxis en Estados Unidos avanza rápido, pero cada nuevo incidente recuerda que la conducción autónoma todavía está en una fase delicada. Avride, una compañía que desarrolla tecnología autónoma y que opera algunos vehículos a través de Uber, acaba de quedar bajo la lupa de las autoridades estadounidenses tras varios accidentes registrados en Texas.
El caso llega justo cuando Tesla también intenta ganar terreno en este negocio con sus robotaxis basados en el Model Y y mientras prepara el futuro Cybercab, un vehículo diseñado para circular sin volante ni pedales. Por otra parte, la investigación a Avride puede convertirse en una nueva señal de advertencia para todo el sector.
La NHTSA investiga 16 accidentes de Avride
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos, la NHTSA, ha abierto una investigación sobre 16 accidentes relacionados con vehículos equipados con el sistema de conducción autónoma de Avride.
Los incidentes se produjeron en Dallas y Austin, Texas, y en todos ellos el sistema automatizado de conducción estaba activado. Ahora bien, los vehículos circulaban con un operador de seguridad sentado en el puesto del conductor. Esta es una práctica habitual en las fases iniciales de despliegue de este tipo de servicios.
Según el regulador, los accidentes dejaron daños materiales y una posible lesión leve. Así, la investigación busca determinar si el sistema autónomo de Avride fue capaz de responder correctamente a situaciones reales de tráfico. También analizará si sus decisiones pudieron poner en riesgo a pasajeros, peatones u otros conductores.
Cambios de carril, vehículos detenidos y obstáculos
La preocupación de la NHTSA no se limita al número de siniestros, sino al tipo de comportamiento detectado. Además, el organismo apunta a posibles fallos del sistema, como cambios de carril hacia la trayectoria de otros vehículos. Indica igualmente falta de reacción ante coches parados o circulando lentamente, y colisiones con objetos estacionarios que ocupaban parcialmente el carril.
Estos escenarios son especialmente importantes porque forman parte del tráfico urbano cotidiano. Así, un robotaxi no solo debe seguir una ruta o respetar señales. También tiene que interpretar maniobras inesperadas, obstáculos parciales y situaciones ambiguas con la misma seguridad —o más— que un conductor humano.
Avride, por su parte, ha defendido que los incidentes se produjeron con operadores de seguridad entrenados a bordo y que muchos de ellos ocurrieron a baja velocidad. Por otro lado, la compañía asegura que colaborará con la NHTSA para explicar su tecnología y sus protocolos de seguridad.

Un golpe en plena carrera por dominar el robotaxi
La investigación llega en un momento clave. Avride presta servicio público de pasajeros en Dallas desde diciembre de 2025 y parte de sus vehículos operan dentro de la plataforma de Uber. Esto hace que cualquier duda sobre su seguridad tenga un impacto directo en su imagen y en sus planes de expansión.
Tesla también está moviendo ficha en Texas. Actualmente, la compañía ya utiliza el Model Y para sus primeras operaciones de robotaxi y quiere llevar más adelante al mercado el Cybercab, un biplaza concebido sin volante ni pedales. Sin embargo, para que ese vehículo pueda funcionar como Tesla lo ha planteado, necesitará autorizaciones específicas para circular sin conductor humano.
Mientras tanto, Waymo continúa siendo la referencia más fuerte en Estados Unidos. Sus vehículos eléctricos Jaguar I-Pace ya operan sin conductor de seguridad en varias ciudades. Además, la empresa prepara la incorporación de nuevos modelos para ampliar su flota.
La confianza será más importante que llegar primero
La carrera del robotaxi no la ganará necesariamente quien anuncie más ciudades o prometa más vehículos, sino quien consiga demostrar que su tecnología es segura de forma constante. Por ejemplo, el caso de Avride muestra que tener un operador de seguridad no basta si el sistema autónomo toma decisiones discutibles en maniobras tan habituales como cambiar de carril o esquivar un obstáculo.
La conducción autónoma tiene un enorme potencial para reducir accidentes, mejorar la movilidad urbana y transformar el transporte. Pero para que el público la acepte, las empresas tendrán que ganarse la confianza con datos, transparencia y resultados reales, no solo con presentaciones ambiciosas.
Cada accidente bajo investigación afecta a una compañía concreta, pero también al conjunto del sector. Por esta razón, Tesla, Avride, Waymo y el resto de actores saben que el gran desafío ya no es solo tecnológico: es convencer a la sociedad de que subirse a un coche sin conductor puede ser tan normal como pedir un VTC desde el móvil.