Figure muestra dos robots humanoides ordenando un dormitorio: ¡Yo quiero uno para casa!
Dos robots humanoides trabajando en la misma habitación, sin instrucciones paso a paso ni un coordinador central que les diga qué hacer. Esa es la nueva demostración de Figure, que ha mostrado a dos unidades equipadas con Helix-02 reorganizando un dormitorio completo en menos de dos minutos.
La escena es relevante porque no se limita a enseñar tareas aisladas. Los robots caminan, manipulan objetos rígidos y deformables, abren puertas, recogen basura, colocan ropa y colaboran para hacer una cama. Todo ello mediante una única política neuronal Vision-Language-Action, capaz de convertir lo que ven sus cámaras en acciones físicas.
Figure muestra a dos humanoides ordenando una habitación
La robótica humanoide está entrando en una etapa en la que ya no basta con saber hacer una tarea concreta. En hogares, almacenes o fábricas, los robots tendrán que compartir espacio con personas, objetos en movimiento y otros robots. Eso obliga a interpretar escenas dinámicas, reaccionar en tiempo real y coordinarse sin que todo esté previamente programado.
Figure quiere demostrar ese salto con su nuevo vídeo. Dos robots humanoides Helix-02 son capaces de ordenar un dormitorio: abren una puerta, cuelgan ropa, guardan unos auriculares, cierran un libro, tiran basura a una papelera, colocan una silla bajo el escritorio y trabajan juntos para hacer la cama.
Lo más interesante es que no existe un planificador común entre ambos. Tampoco hay intercambio de mensajes ni un sistema central que reparta las tareas. Cada robot analiza la habitación desde sus propias cámaras y deduce la intención de su compañero observando sus movimientos, de una forma similar a como dos personas se coordinan al estirar una sábana.
Helix-02 combina locomoción, equilibrio y manipulación
Según Figure, toda la demostración funciona con una única red neuronal aprendida. No son varios controladores específicos para cada acción, sino un sistema que amplía sus capacidades conforme recibe nuevos datos.
Durante la prueba, Helix-02 realiza movimientos que exigen una coordinación compleja. Para abrir una puerta, el robot localiza el picaporte, lo acciona, tira de la puerta hacia dentro y reajusta su postura para mantener el equilibrio. También empuja una silla de oficina bajo un escritorio usando todo el cuerpo, apoyándose en la posición de los pies, el tronco y los brazos para generar fuerza de forma controlada.
La manipulación fina también tiene protagonismo. Uno de los robots transporta una prenda y la cuelga en un perchero, una acción difícil porque la tela se deforma, se pliega y puede ocultar los puntos de contacto. También recoge unos auriculares, los reorienta en el aire y los coloca sobre un soporte estrecho.
Hacer la cama, el reto más complicado
La parte más exigente llega cuando ambos robots colaboran para hacer la cama. El edredón no tiene una forma fija ni puntos de agarre claros. Cambia constantemente al estirarse, doblarse o caer sobre el colchón.
Cada humanoide debe elegir dónde agarrar, anticipar el movimiento del otro y corregir su acción en tiempo real. Si uno tira demasiado o se adelanta, modifica por completo el problema que debe resolver su compañero. Esa coordinación sin comunicación directa es uno de los grandes puntos de la demostración.
Además, todo ocurre en menos de dos minutos. En ese tiempo, los robots caminan por la habitación, cambian de tarea, manipulan objetos rígidos, articulados y blandos, accionan una papelera con pedal manteniendo el equilibrio sobre una pierna y cooperan alrededor de un objeto grande sin estorbarse.
Una misma inteligencia para distintas tareas
Figure asegura que Helix no ha sido rediseñado para esta escena concreta. La misma arquitectura que ya había aprendido tareas de logística, doblado de ropa, limpieza de cocinas o recogida de salones se aplica ahora a la reorganización colaborativa de un dormitorio.
Ese punto es importante porque apunta a robots humanoides menos dependientes de programación manual. En lugar de diseñar cada movimiento, el sistema aprende nuevas capacidades añadiendo datos y manteniendo el mismo enfoque de base.
Avances esperanzadores que parecen no reales
La demostración de Figure no significa que mañana vayamos a tener dos robots humanoides haciendo la cama en casa, pero sí deja una idea clara: la robótica útil no puede depender de coreografías cerradas. El verdadero avance está en integrar muchas habilidades dentro de una misma secuencia.
Abrir una puerta, manipular ropa, empujar muebles o coordinarse con otro robot son retos enormes por separado. Verlos combinados en una tarea doméstica aparentemente sencilla muestra hacia dónde se dirige el sector. Aun así, queda por comprobar cómo responderá el sistema en habitaciones desordenadas de verdad, con obstáculos imprevistos, poca luz o personas moviéndose alrededor.
Es cierto, que los vídeos mostrados por Figure, como el que vimos hace un tiempo ordenando un salón o poniendo el lavavajillas parecen sacados de una película de ciencia ficción, o incluso que estos robots realmente estén programados para solo esa función y no gestionen por si mismo las actividades, aunque hay que confiar a lo que dice y muestra realmente Figure. ¿Tú que opinas?