Bosch se la juega en China: conducción autónoma Nivel 3, frenos sin conexión mecánica y el coche eléctrico del futuro
Bosch pisa el acelerador en China. El gigante alemán ha convertido al mayor mercado automovilístico del mundo en una de sus piezas clave para crecer en movilidad eléctrica, conducción automatizada y nuevas arquitecturas electrónicas para el coche del futuro.
La compañía no solo está vendiendo más, también está reforzando su papel como socio tecnológico de los fabricantes chinos, muchos de ellos protagonistas de la transformación que vive el sector. Y entre sus apuestas más importantes destaca una: llevar la conducción automatizada de Nivel 3 a las carreteras chinas.
Bosch refuerza su negocio en China y prepara el salto al Nivel 3
China sigue siendo el gran motor de crecimiento para la industria del automóvil. En 2025, el país produjo 34,5 millones de turismos y vehículos comerciales pesados, lo que supone más de un tercio de la producción mundial. En ese contexto, Bosch Mobility ha cerrado el último ejercicio con unos ingresos en China de 122.300 millones de yuanes, unos 15.100 millones de euros, tras crecer alrededor de un 5%.
El dato más relevante es que más de la mitad de esas ventas proceden de fabricantes chinos. Es decir, Bosch ya no es únicamente un proveedor extranjero con presencia local, sino un actor plenamente integrado en el ecosistema automovilístico chino.
Conducción automatizada: Bosch ya prueba funciones de Nivel 3 en China
Uno de los campos donde Bosch está creciendo con más fuerza es el de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS. La compañía asegura que en China ya hay una demanda creciente de soluciones más avanzadas, especialmente de funciones de Nivel 3.
La diferencia es importante. En los sistemas de Nivel 2, el coche puede acelerar, frenar y girar por sí solo, pero el conductor debe mantenerse atento en todo momento. En el Nivel 3, en cambio, el vehículo asume la responsabilidad de la conducción en escenarios concretos, permitiendo al conductor retirar las manos del volante y apartar la vista de la carretera bajo determinadas condiciones.
Desde marzo de 2026, Bosch cuenta con licencia para probar vehículos con funciones de conducción Nivel 3 en tráfico real en Wuxi, China. Su sistema está pensado para autopistas y vías rápidas urbanas, puede funcionar hasta 120 km/h, realizar cambios de carril automáticos y operar con condiciones de visibilidad de hasta 300 metros.

Inteligencia artificial para superar los límites de los sistemas tradicionales
Bosch asegura que el avance hacia el Nivel 3 se apoya en una evolución clara: el uso intensivo de inteligencia artificial. Frente a los sistemas basados principalmente en reglas predefinidas, la compañía está introduciendo IA en todos los componentes de software, combinándola con una arquitectura de seguridad redundante.
Esta estrategia resulta clave para convencer a los fabricantes, ya que un sistema de conducción automatizada no depende únicamente de cámaras, radares o sensores. También necesita frenos, dirección, electrónica de a bordo, software, computación de alto rendimiento y una integración precisa entre todos los elementos del vehículo.
Aquí Bosch juega con ventaja. Su cartera cubre desde radares de séptima generación hasta sistemas de frenado, dirección, motores eléctricos, semiconductores y plataformas de control del vehículo.
Frenos y dirección by-wire: la base del coche definido por software
Otra de las grandes apuestas de Bosch es la tecnología by-wire, tanto en frenos como en dirección. En lugar de depender de conexiones mecánicas tradicionales, estos sistemas transmiten las órdenes mediante señales electrónicas.
En el caso del brake-by-wire hidráulico, Bosch combina un nuevo actuador de freno con un sistema ESP tradicional. La compañía ya ha firmado contratos de suministro con cinco fabricantes y prevé iniciar la producción en serie para turismos particulares a mediados de 2026. Además, este sistema también llegará a plataformas de robotaxi cuya producción está prevista para 2027.
La dirección steer-by-wire también será una pieza importante para los próximos vehículos eléctricos y automatizados. Bosch destaca que permite variar la respuesta de la dirección según la situación: más suave para aparcar, más directa en carreteras reviradas o más deportiva en conducción exigente. En China, varios fabricantes locales ya han apostado por esta tecnología, que comenzará su producción en serie este año en distintas plataformas.

Bosch también quiere liderar la electrificación
La electrificación es otro de los pilares de la estrategia de Bosch. La empresa ya ha fabricado más de 25 millones de componentes para vehículos electrificados y en 2026 suministrará más de 7 millones de sistemas y componentes para coches eléctricos e híbridos en todo el mundo.
En China trabaja con más de 30 fabricantes, un dato que refleja la importancia del país en su negocio. Bosch está mejorando sus motores eléctricos para reducir pérdidas de eficiencia hasta en un 30%, optimizando elementos como las chapas eléctricas, las bobinas y la refrigeración.
Para coches pequeños y compactos, la compañía apuesta por bobinas de aluminio en lugar de cobre, una solución que permite reducir peso y costes. En modelos de altas prestaciones, Bosch asegura que puede aumentar la densidad de potencia del motor eléctrico en un 50%, alcanzando hasta 16 kW/kg.
También avanza en soluciones más integradas, como su eje eléctrico 6 en 1, que reúne motor eléctrico, transmisión, inversor, cargador de a bordo, convertidor DC/DC y unidad de distribución de energía. Esta solución entrará en producción en serie con clientes chinos este año.