Xiaomi crea una filial para fabricar baterías y motores eléctricos
Xiaomi sigue moviendo ficha para reforzar su negocio de coches eléctricos. La compañía china ha creado una nueva filial centrada en componentes clave para vehículos eléctricos, un paso que apunta directamente a una mayor independencia tecnológica y productiva.
La nueva empresa tendrá actividad en áreas como baterías, motores eléctricos y sistemas de control electrónico, tres elementos fundamentales para el rendimiento, el coste y la eficiencia de cualquier coche eléctrico moderno. Con este movimiento, Xiaomi deja claro que no quiere limitarse a diseñar y vender vehículos, sino que aspira a controlar cada vez más partes críticas de su cadena de suministro.
Xiaomi crea una filial para baterías, motores y electrónica
Según informan varios medios chinos a partir de datos de Tianyancha, la nueva sociedad se llama Beijing Xiaomi Jingxu Technology y fue registrada oficialmente el pasado 30 de abril. Su capital social asciende a 10 millones de yuanes, unos 1,26 millones de euros al cambio aproximado.
El objeto de negocio de esta filial incluye componentes esenciales para vehículos eléctricos, como baterías, motores eléctricos y sistemas de control electrónico. Además, la estructura de propiedad apunta a que la compañía está integrada dentro del ecosistema de Xiaomi, ya que estaría controlada de forma indirecta al 100% por Xiaomi Intelligent Technology.
Hasta ahora, Xiaomi había apoyado su desarrollo en acuerdos con grandes proveedores. En baterías, la marca ha trabajado con CATL en paquetes tipo CTP y también con BYD Fudi en soluciones con química LFP. Sin embargo, la creación de esta nueva sociedad muestra que la empresa quiere ganar autonomía en tecnologías clave.
Un paso más para reducir la dependencia de proveedores
El coche eléctrico depende de tres grandes pilares técnicos: la batería, el motor y la electrónica de potencia. No solo son componentes esenciales desde el punto de vista del rendimiento, sino que también representan una parte muy importante del coste final del vehículo.
Por eso, tener más control sobre estas áreas puede ayudar a Xiaomi a mejorar márgenes, asegurar suministros y acelerar el desarrollo de nuevos modelos. La compañía ya había demostrado interés por la integración tecnológica con sus propios motores HyperEngine V6s y HyperEngine V8s, desarrollados internamente.
La nueva filial encaja dentro de esa estrategia. Xiaomi no parece querer romper con sus socios actuales, sino construir una posición más fuerte dentro de la cadena de valor. En un mercado tan competitivo como el chino, depender menos de terceros puede marcar la diferencia entre crecer de forma ordenada o encontrarse con cuellos de botella.
Una fábrica de baterías de 15 GWh en el horizonte
Este movimiento llega además en paralelo a otro proyecto importante. Medios chinos señalan que una planta de baterías con una capacidad anual prevista de 15 GWh podría comenzar su actividad este mismo año.
La fábrica estaría situada cerca de la planta de Xiaomi en Yizhuang y formaría parte de un proyecto conjunto en el que participan CATL, BAIC, Jingneng y Xiaomi Auto. Por ahora, no se ha concretado si allí se producirán celdas, módulos, packs completos o solo determinados componentes.
En cualquier caso, la localización tiene mucho sentido estratégico. Contar con una instalación de baterías cerca de su fábrica de coches permitiría a Xiaomi reducir tiempos logísticos, mejorar la coordinación industrial y responder con más rapidez a la demanda.
Xiaomi Auto busca consolidar su crecimiento
La división de coches eléctricos de Xiaomi ha crecido a gran velocidad desde el lanzamiento del SU7, su primer modelo. La marca ha logrado una enorme visibilidad en China y se ha convertido en uno de los nuevos actores más vigilados del sector.
Además, Xiaomi Auto ha conseguido alcanzar rentabilidad en un periodo muy corto para una división automovilística recién creada. Según las cifras conocidas, el negocio de vehículos eléctricos habría cerrado 2025 con un beneficio operativo superior a 110 millones de euros.
Para 2026, Xiaomi se ha marcado un objetivo ambicioso: entregar 550.000 vehículos. A comienzos de mayo, la compañía habría cubierto aproximadamente el 20% de esa meta, por lo que necesitará acelerar durante los próximos meses. La llegada de nuevos modelos y versiones, como el YU7 GT y el SU7L, debería ayudar a impulsar las entregas.

Xiaomi quiere jugar en primera división
La creación de esta filial confirma que Xiaomi no ve el coche eléctrico como una aventura secundaria. La compañía está invirtiendo en las piezas que realmente deciden el futuro del sector: baterías, motores y electrónica.
Es un movimiento lógico y, al mismo tiempo, muy ambicioso. Xiaomi puede seguir apoyándose en gigantes como CATL o BYD, pero cuanto más conocimiento propio acumule, más capacidad tendrá para diferenciar sus coches y defender sus márgenes.
La gran pregunta es si podrá mantener este ritmo sin perder calidad ni eficiencia. De momento, Xiaomi está demostrando que ha entrado en la automoción con mucha más seriedad de la que algunos esperaban.