smart #2: el pequeño eléctrico que apunta a un precio por debajo de 22.500 euros
El smart #2 apunta a convertirse en uno de los eléctricos urbanos más esperados de Europa, pero su éxito dependerá en gran parte de una cifra: el precio. Aunque la marca aún no ha confirmado la tarifa oficial, las últimas declaraciones de smart Europe sugieren que la versión de acceso podría situarse por debajo de los 22.500 euros, una cantidad que lo colocaría en una posición muy interesante frente a otros coches eléctricos pequeños.
El futuro smart #2 ya empieza a perfilarse como uno de los coches eléctricos urbanos más interesantes para Europa, pero hay un dato que puede decidirlo todo: su precio. La marca todavía no ha cerrado la tarifa oficial, aunque las últimas declaraciones de sus responsables apuntan a una cifra especialmente llamativa para un eléctrico biplaza de nueva generación.
Si smart cumple con lo insinuado, el nuevo heredero espiritual del Fortwo podría arrancar por debajo de los 22.500 euros. Una cantidad que, sin convertirlo necesariamente en un coche barato, sí lo colocaría en una zona muy atractiva dentro de un mercado donde los eléctricos pequeños siguen siendo escasos y, en muchos casos, más caros de lo esperado.
El smart #2 podría costar menos de 22.500 euros
El precio del smart #2 se ha convertido en la gran pregunta alrededor del nuevo urbano eléctrico. La marca ha dejado caer una pista muy clara: al ser preguntado por una posible horquilla entre 20.000 y 25.000 euros, Wolfgang Ufer, máximo responsable de smart Europe, indicó que el modelo de acceso estaría por debajo del punto medio de esa franja. Traducido a números, eso sitúa la referencia en menos de 22.500 euros.
No es una confirmación definitiva, pero sí una señal importante. smart todavía no ha comunicado el precio final y previsiblemente lo hará coincidir con la presentación del modelo de producción, prevista para el Salón de París de octubre de 2026. La propia marca ya confirmó que el smart #2 de serie debutará en París este otoño.
Una cifra clave para no repetir errores del eléctrico urbano
El problema de muchos coches eléctricos pequeños no ha sido su planteamiento, sino su precio. Sobre el papel, un urbano eléctrico tiene todo el sentido: tamaño reducido, bajo consumo, facilidad de uso en ciudad y costes de mantenimiento contenidos. Sin embargo, cuando la tarifa se acerca demasiado a la de coches más grandes, buena parte del atractivo desaparece.
Por eso, el smart #2 necesita acertar con la cifra final. Si realmente se coloca por debajo de 22.500 euros, la marca podrá defender mejor su propuesta: un coche muy compacto, biplaza, diseñado específicamente para ciudad y con una tecnología bastante superior a la del antiguo Smart EQ Fortwo.
¿Y si smart consigue acercarlo a los 20.000 euros?
Hay un matiz interesante. Antes de esta referencia de los 22.500 euros, algunas informaciones apuntaban a que smart estaba trabajando para que la versión básica del #2 pudiera situarse incluso por debajo de los 20.000 euros. Esa sería una cifra mucho más agresiva y, probablemente, mucho más difícil de alcanzar en el contexto actual de costes, baterías y equipamiento.
Aun así, la diferencia entre salir por 19.990 euros, 21.990 euros o 22.490 euros puede ser enorme a nivel comercial. En un coche urbano, cada 1.000 euros pesan mucho más que en un SUV familiar. El comprador de este tipo de vehículo suele buscar practicidad, ahorro y una factura razonable, no solo diseño o imagen de marca.
El precio tendrá que justificar una batería de 35,7 kWh
El smart #2 no será simplemente un cuadriciclo moderno ni un coche eléctrico limitado a desplazamientos mínimos. La marca habla de una batería de 35,7 kWh, una autonomía objetivo cercana a 300 kilómetros WLTP y carga rápida del 10 al 80% en menos de 20 minutos. Son cifras muy ambiciosas para un coche de apenas 2,79 metros de largo.
Ahí está precisamente el equilibrio que debe encontrar smart. Si el coche ofrece una autonomía realista, carga rápida y una experiencia más refinada que la del antiguo Fortwo, un precio en torno a los 22.000 euros podría tener sentido. Pero si la versión de acceso llega demasiado limitada en equipamiento o autonomía práctica, el argumento perderá fuerza.