Rolls-Royce y su próximo SUV de lujo será totalmente eléctrico

Rolls-Royce-Spectre-Lunaflair

La marca premium por excelencia, Rolls-Royce, también apostará por el segmento SUV totalmente electrificado

Rolls-Royce dio un paso histórico en 2023 con la llegada del Spectre, su primer modelo eléctrico de producción en serie. En aquel momento, la marca británica anunciaba una ambiciosa hoja de ruta que contemplaba la transición total a vehículos eléctricos de batería (BEV) a partir de 2030. Sin embargo, el contexto actual del mercado premium ha sembrado dudas sobre si ese calendario podrá cumplirse tal y como se había planteado inicialmente.

El freno en la electrificación del lujo no es una percepción aislada. Desde JBR Capital, empresa especializada en financiación de vehículos de alta gama en Reino Unido, advierten de un claro enfriamiento en la demanda de coches eléctricos dentro de este exclusivo segmento. Darren Selig, fundador y director comercial de la compañía, explica que mientras los eléctricos ganan terreno en el mercado generalista, en el lujo ocurre justo lo contrario.

Según sus datos, los eléctricos de altas prestaciones apenas representan hoy menos del 3 % de los contratos de financiación gestionados por la firma, mientras que los modelos de gasolina han incrementado su peso de forma notable, alcanzando el 85 % en 2025 frente al 74 % registrado en 2023. Esta tendencia ha llevado a fabricantes como Aston Martin, Bentley o Lamborghini a replantear sus estrategias, retrasando el lanzamiento de eléctricos puros y apostando por mantener motores V8 y V12 más allá de 2030.

Pese a este escenario, Rolls-Royce parece decidida a no dar marcha atrás en su ofensiva eléctrica. De acuerdo con información publicada por Automotive News, la marca ya trabaja en su próximo gran lanzamiento cero emisiones: un SUV eléctrico que llegará previsiblemente en 2027. Este nuevo modelo se situará por debajo del Cullinan en tamaño, pero mantendrá intactos los estándares de lujo y exclusividad, siguiendo una lógica similar a la que separa a los Ghost y Phantom dentro de la gama.

Para su desarrollo, la firma británica recurrirá al conocimiento tecnológico de su matriz, BMW. Aunque no utilizará la plataforma Neue Klasse, sí empleará una evolución de la actual arquitectura de aluminio de Rolls-Royce, integrando componentes eléctricos de última generación procedentes del grupo alemán.

Entre ellos destacan las nuevas celdas cilíndricas de sexta generación de BMW y una arquitectura eléctrica de 800 voltios, lo que permitirá cargas ultrarrápidas y una mayor eficiencia energética. Gracias a estas mejoras, todo apunta a que el futuro crossover superará ampliamente los 530 km de autonomía homologada en ciclo WLTP que ofrece actualmente el Spectre.

La estrategia eléctrica de Rolls-Royce no se limitará a este SUV. Paralelamente, el propio Spectre recibirá una actualización de calado, mientras que los rumores apuntan a que la próxima generación del Phantom, prevista para finales de 2028, también apostará por la propulsión eléctrica. Aún está por ver si el futuro Phantom IX convivirá con versiones de combustión, si se solapará temporalmente con el Phantom VIII o si la marca se atreverá a cerrar definitivamente la etapa de los motores térmicos en su modelo más emblemático.

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