En 5 años las baterías de coches eléctricos costarán menos de 3.000 euros

Batería de un coche eléctrico

Un estudio asegura que el coste de reemplazar una batería en un coche eléctrico estará por debajo de los 3.000 euros, mucho menos que cambiar un motor de combustión

En 2030, el coste de sustituir una batería de 100 kWh podría situarse entre 3.800 y 4.200 euros, o en el caso de un paquete de 75 kWh, alrededor de 2.900 euros.

La batería es el componente más caro de un coche eléctrico: puede representar entre el 17 % y el 30 % del coste total de fabricación. Por eso, reparar o cambiar una batería hoy día resulta extremadamente caro: los costes pueden oscilar entre unos 4.000 y 30.000 euros, según si hay que sustituir un módulo, varios módulos o toda la unidad. La cifra varía con la química de la batería, la marca o el diseño; en algunos casos, el precio de la reparación alcanza o incluso supera al del vehículo usado.

Este problema genera la percepción de que un coche eléctrico se deprecia más rápido que uno convencional, lo que debilita su atractivo en el mercado de ocasión. Pero un estudio reciente sostiene que, para 2030, esta preocupación podría desaparecer: cambiar una batería completa podría ser más barato que reparar un motor térmico. Aunque el optimismo del informe parece algo extremo.

El análisis lo firma Recurrent, una firma especializada en estudios sobre baterías de vehículos eléctricos. Parte de la premisa de que los compradores de eléctricos usados temen tener que afrontar el reemplazo de una batería depreciada. Sin embargo, Recurrent sostiene que esa barrera desaparecerá gracias a una drástica caída en los costes de las baterías.

Por ejemplo, según Goldman Sachs, el precio por paquete (pack) podría bajar a 64 USD/kWh para 2030. Pero hay estimaciones más ambiciosas: el Rocky Mountain Institute (RMI) proyecta un coste de 32 a 54 USD/kWh para las celdas, lo que equivaldría a packs por debajo de 50 USD/kWh.

Con esas cifras, Recurrent estima que el reemplazo de una batería de 100 kWh costará entre 4.500 y 5.000 $ (unos 3.800‑4.200 €) y uno de 75 kWh, cerca de 3.400 USD (≈ 2.900 €). Según ellos, este coste sería comparable o incluso inferior al de reparar un motor térmico dañado.

Además, apuntan a que el mercado de baterías usadas o de “segunda vida” crecerá, de modo que un propietario de coche de ocasión podría negociar una compensación por la batería usada, reduciendo el coste neto del reemplazo en unos 10‑20 USD/kWh.

Factores que están detrás de esta tendencia

  1. Química LFP (litio-ferrofosfato)
    Estas baterías usan materiales más económicos (hierro y fósforo frente a níquel o cobalto), lo que reduce el coste por kWh. Hacia finales de 2024, las celdas LFP alcanzaron precios mínimos: 59 USD/kWh. Modelos como las versiones de acceso del Tesla Model 3/Y o coches más asequibles ya incorporan baterías LFP por esta razón.
  2. Mejora en densidad y eficiencia
    A medida que los fabricantes logran más capacidad energética con menos materiales, baja la proporción de metales costosos (níquel, cobalto) por unidad de energía, lo que reduce el coste del pack.
  3. Economías de escala y competencia
    A medida que la producción se multiplica y se intensifica la competencia global, los costes industriales muchas veces caen. Por ejemplo, Goldman Sachs calcula que los precios de las baterías podrían caer a 80 USD/kWh en 2026.
  4. Regulación y reciclaje
    La nueva normativa europea sobre baterías (reglamento de la UE) exige desde 2024 que los dispositivos incorporen porcentajes mínimos de materiales críticos reciclados (litio, cobalto, níquel, plomo). Eso podría encarecer los packs en el corto o medio plazo.
    A su vez, un uso más eficiente del reciclaje y la reutilización en baterías de segunda vida podría contribuir a abaratar costes.

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