Porsche 718 eléctrico: nuevas pistas apuntan a que Boxster y Cayman sí llegarán
Porsche no ha dicho todavía la última palabra sobre el futuro del 718. Después de meses marcados por rumores, retrasos técnicos y dudas sobre la viabilidad del proyecto, desde Australia llegan ahora mensajes mucho más optimistas sobre el sucesor eléctrico de los actuales Boxster y Cayman. La marca no concreta calendario. Sin embargo, sí deja entrever que el coche sigue avanzando.
La clave está en que ya no se habla tanto de una cancelación inminente. Ahora se habla de cuándo podrá llegar al mercado un deportivo que lleva años atrapado entre la ambición tecnológica de Porsche y las enormes exigencias dinámicas. Además, convertir un biplaza ligero en un eléctrico digno del escudo de Stuttgart no es sencillo.
El Porsche 718 eléctrico sigue adelante, aunque todavía sin fecha
Daniel Schmollinger, máximo responsable de Porsche Cars Australia, ha asegurado que la marca continúa desarrollando el relevo eléctrico del 718 y que incluso ha podido conducirlo. Sus palabras son importantes porque, aunque no despejan la incógnita del lanzamiento, sí refuerzan la idea de que el proyecto no está parado. Según explicó, todavía no pueden decir cuándo llegará. Sin embargo, sus sensaciones al volante fueron muy positivas.
Todo apunta a que la nueva generación del Porsche 718 debutará primero como modelo 100 % eléctrico. Lo que sigue sin estar claro es si la firma alemana acompañará esa ofensiva con variantes híbridas o incluso con alguna versión de combustión. Por ahora, eso no ha sido confirmado públicamente.

Un desarrollo mucho más complejo de lo previsto
Porsche lleva años trabajando en los sustitutos eléctricos del 718 Boxster y del 718 Cayman. Sin embargo, el camino ha sido todo menos sencillo. El gran problema ha estado en casar tres factores que no siempre se llevan bien: el comportamiento deportivo que se espera de un Porsche, el peso adicional de la batería y el coste de una arquitectura capaz de cumplir con el nivel de exigencia de la marca.
En un deportivo de motor central y dimensiones contenidas, cada kilo cuenta. Y ahí es precisamente donde los ingenieros habrían encontrado uno de sus mayores quebraderos de cabeza: cómo mantener la agilidad, el tacto y la precisión de conducción que han hecho del 718 uno de los referentes entre los deportivos compactos.
La batería, el gran cuello de botella del proyecto
Una parte importante de los retrasos no ha venido solo del coche en sí, sino también de su cadena de suministro. La anterior estrategia de electrificación de Porsche apostó por una vía de alto riesgo. Es decir, depender de una fuente muy concreta para las celdas de alta densidad energética, con Northvolt como proveedor clave y Valmet como socio para el ensamblaje de paquetes de baterías en Alemania.
Ese plan se fue complicando con el paso del tiempo. Northvolt terminó entrando en insolvencia y parte de sus activos acabaron en manos de Lyten, mientras que Valmet también se retiró del proyecto de Kirchardt tras los retrasos acumulados. El resultado fue un escenario muy delicado para Porsche. Así, la marca se quedó sin una hoja de ruta pública y clara para asegurar el suministro de baterías de este modelo.
Sin plan público alternativo
Lo más llamativo es que, al menos de forma oficial, Porsche no ha detallado todavía un plan alternativo para resolver esa parte crítica del programa. Esa falta de visibilidad es la que alimentó en febrero las informaciones que apuntaban a que la cúpula de la compañía, ya bajo la dirección de Michael Leiters, estaba valorando cancelar el 718 eléctrico antes incluso de su debut comercial.
Audi también manda una señal positiva
En medio de ese clima de incertidumbre, Audi ha aportado otra pista relevante. La firma de los cuatro aros ha reafirmado su compromiso con la versión de producción del Concept C. Este modelo utilizará tecnología relacionada con la plataforma del futuro 718 eléctrico.
Ese movimiento tiene peso porque, si Audi mantiene sus planes, parece difícil pensar que Porsche vaya a desmantelar por completo la base técnica sobre la que también se apoyará ese proyecto. De hecho, el mensaje trasladado desde Audi a sus empleados fue claro. El suministro de la plataforma por parte de Porsche no está en cuestión.
Qué podemos esperar ahora del nuevo 718
A día de hoy, la sensación es que Porsche no ha renunciado al 718 eléctrico. Sin embargo, tampoco tiene cerrado del todo su calendario. La marca sigue afinando un coche que debe cumplir una misión muy complicada: demostrar que un roadster y un coupé eléctricos pueden seguir ofreciendo el ADN de un Porsche deportivo sin convertirse en productos excesivamente pesados, caros o alejados de la experiencia que esperan los puristas.
La gran incógnita ya no es solo técnica, sino también estratégica. Si Porsche consigue resolver el apartado de la batería y contener el peso, el 718 eléctrico puede convertirse en uno de los lanzamientos más importantes de la nueva etapa de la marca. Pero si esos problemas persisten, cada retraso seguirá alimentando la duda sobre si realmente hay hueco para un biplaza eléctrico de estas características.
Porsche, un valiente en la era eléctrica y ahora tiene que dar un paso mas
Porsche se la juega mucho más con este coche de lo que parece. El 718 no es un simple modelo de acceso: representa una forma muy concreta de entender el coche deportivo, más ligera, más directa y menos filtrada que en segmentos superiores. Por eso, si la marca logra trasladar esa esencia a un eléctrico, el golpe sobre la mesa será enorme.
Ahora bien, también creo que Porsche está chocando con una realidad incómoda: no todos los formatos encajan igual de bien con la electrificación actual. En berlinas o SUV premium, el peso extra de la batería se disimula mejor. En un deportivo compacto, no. Y ahí está el auténtico examen. Si alguien puede hacerlo bien, seguramente sea Porsche, pero el mero hecho de que el proyecto haya sufrido tantos vaivenes ya deja claro que no basta con electrificar: hay que hacerlo sin traicionar el carácter del coche.
Desde un primer momento, he visto como Porsche ha intentado ser una marca disruptora en la era eléctrica. Para ello tenemos que remontarnos al Porsche Taycan. Cuando muy pocas marcas apostaban por los coches eléctricos, Porsche lanzó un impresionante eléctrico. Siguió los pasos con una apuesta también arriesgada. Es decir, convertir a la nueva generación de su coche más vendido, el Macan, en una opción exclusivamente 100% eléctrica. Y ahora la siguiente gran apuesta pasa por el Porsche 718 eléctrico. ¿Te lo imaginas? Pues creo que pronto conoceremos mucho más.