Lyten obtiene luz verde para adquirir Northvolt; el cierre de la operación apunta a octubre

Fábrica de Lyten

El gran proyecto europeo de fabricante de baterías pasará a ser de Lyten, una empresa norteamericana

El futuro de Northvolt, una de las compañías más emblemáticas del sector europeo de baterías, comienza a despejarse tras meses de incertidumbre. La empresa estadounidense Lyten ha recibido la aprobación definitiva de la Inspektionen för strategiska produkter (ISP), la autoridad sueca que regula productos estratégicos, para culminar la adquisición de los activos de Northvolt en Suecia y Alemania. Con este último visto bueno, el cierre de la operación se espera entre mediados y finales de octubre, según confirmó el administrador concursal Mikael Kubu.

Una compra inesperada que gana solidez

La noticia de la compra causó sorpresa cuando se anunció a principios de agosto. Lyten, fundada en 2015 en San José (California), es un actor mucho más pequeño que Northvolt, pero con una propuesta tecnológica diferenciada: desarrolla baterías de litio-azufre, mientras que Northvolt había apostado por celdas de níquel-manganeso-cobalto (NMC). En un principio, la diferencia de tamaño y enfoque hacía difícil imaginar un desenlace favorable, pero el plan ha ido cobrando fuerza hasta contar ya con todos los permisos necesarios.

El futuro de la gigafactoría en Heide

Uno de los puntos clave de la adquisición es la planta de Heide, en Schleswig-Holstein (Alemania), conocida como Northvolt Drei. El proyecto contempla una capacidad de 15 GWh anuales y hasta 3.000 empleos directos, además de otros 6.000 a 7.000 puestos indirectos en proveedores y servicios asociados. Sin embargo, no está claro si Lyten mantendrá íntegros esos planes. El avance de las obras también ha sido limitado: hasta la pasada primavera apenas se habían completado trabajos de infraestructura y acondicionamiento del terreno, sin grandes progresos en la construcción de la fábrica.

Otro aspecto delicado son los 700 millones de euros en subvenciones comprometidos por el gobierno federal alemán y el estado de Schleswig-Holstein. A día de hoy no se sabe si Lyten podrá acceder a esas ayudas. Conviene recordar que Northvolt ya había recibido unos 600 millones de euros previos que ahora forman parte del procedimiento concursal.

De Skellefteå a Gdansk: los otros activos en juego

Más allá de la planta alemana, Lyten también asumirá la gestión de las instalaciones de Northvolt en Skellefteå y Västerås (Suecia), además de la fábrica de sistemas de almacenamiento energético en Gdansk (Polonia). La compañía ha adelantado que su objetivo no es abandonar la tecnología NMC, sino complementarla con sus propias celdas de litio-azufre, lo que le permitiría diversificar la oferta para clientes europeos.

La reestructuración de su equipo europeo

En paralelo, Lyten ha formado un equipo de gestión en Europa que está compuesto, en buena parte, por antiguos directivos de Northvolt. Este movimiento busca garantizar continuidad y aportar confianza a socios y clientes que habían quedado en el aire tras la quiebra. Un ejemplo es Scania, que en pleno proceso de insolvencia se había inclinado por baterías de CATL, pero que ahora ha vuelto a mostrar interés en retomar conversaciones con la futura Northvolt bajo el paraguas de Lyten.

Obstáculos en Norteamérica

Mientras Europa ofrece nuevas oportunidades, la expansión al otro lado del Atlántico se complica. En Canadá, el proyecto de Northvolt en la provincia de Quebec ha quedado en suspenso después de que las autoridades locales decidieran retirarse y no aportar más fondos públicos. Esta decisión supone un revés para los planes de Lyten de afianzarse también en Norteamérica.

Una apuesta arriesgada con gran potencial

Con esta operación, Lyten da un paso de gigante en su ambición de convertirse en un actor global dentro de la industria de baterías. La integración no estará exenta de retos: desde la negociación de las ayudas públicas hasta la definición de la estrategia tecnológica y de empleo. Pero si logra superar esos obstáculos, la compañía californiana podría no solo rescatar la infraestructura y el know-how de Northvolt, sino también reactivar la confianza en un proyecto que había simbolizado la independencia energética europea frente a Asia.

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