NIO vuelve a la senda de los beneficios y ahora quiere vender sus propios chips
Nio ha conseguido algo que hasta hace no mucho parecía lejano: cerrar un trimestre en beneficios después de encadenar varios periodos con pérdidas millonarias. El fabricante chino de coches eléctricos habría superado los 1.200 millones de yuanes de beneficio en el cuarto trimestre de 2025. Este giro financiero llega tras una etapa de profundos ajustes internos impulsados por su consejero delegado, William Li.
La mejora no se explica únicamente por un mayor control del gasto. También ha sido clave la reorganización de algunas de las áreas más costosas de la compañía. Especialmente importante ha sido la división de chips, que durante años supuso una fuerte carga para las cuentas del grupo. Ahora, esa apuesta empieza a devolver parte de la inversión. Así, se perfila como una nueva vía de ingresos para Nio.
Nio deja atrás las pérdidas y firma su primer trimestre rentable en mucho tiempo
El fabricante chino ha dado un paso importante en su proceso de saneamiento financiero. Después de varios trimestres marcados por pérdidas de miles de millones de yuanes, la compañía habría logrado volver a números negros en el cuarto trimestre de 2025. El beneficio habría sido superior a los 1.200 millones de yuanes.
Este cambio de rumbo coincide con una batería de reformas aplicadas por William Li. Las reformas se han centrado en apretar el control de costes, revisar proyectos con un gasto muy elevado y buscar fórmulas para que determinadas divisiones dejen de depender por completo de la financiación interna.

La división de chips, de foco de gasto a activo estratégico
Uno de los negocios que más pesaba en la estructura de costes de Nio era el desarrollo de semiconductores propios. La compañía llevaba tiempo invirtiendo grandes sumas en esta área. Tanto es así, que Li llegó a asegurar en un foro del sector celebrado en 2025 que desarrollar un único chip NX9031 había costado lo mismo que levantar 1.000 estaciones de intercambio de baterías.
Antes de su reestructuración, el equipo de chips de Nio contaba con más de 600 profesionales y una organización casi equiparable a la de una empresa especializada del sector. La unidad cubría desde el diseño front-end y back-end hasta las fases de validación y testeo. Esta dimensión era poco habitual para un fabricante de automóviles.
Nio buscó financiación externa para aliviar la presión financiera
A mediados de 2025, la dirección de la empresa habría pedido a distintas unidades de negocio que exploraran vías de financiación externas. Dentro de ese proceso, la división de chips fue la que mostró un avance más claro. Esto fue especialmente por su potencial para cerrar acuerdos de suministro fuera del propio grupo.
Ese movimiento resultó clave. En lugar de seguir asumiendo en solitario todo el coste del desarrollo, Nio empezó a apoyarse en alianzas y estructuras societarias pensadas para compartir inversión. Además, esto les permitió reducir riesgos y abrir la puerta a nuevos clientes.
El chip M97, la pieza con la que Nio quiere monetizar su tecnología
Según distintas fuentes del sector, la división de chips de Nio habría colaborado con Axera Semiconductor en el desarrollo del chip M97, un producto que ya habría completado su tape-out, es decir, la fase en la que el diseño queda cerrado para pasar a fabricación.
Este procesador estaría orientado al ámbito de la conducción asistida avanzada y, sobre el papel, jugaría en una liga ambiciosa. Su capacidad de cálculo superaría los 700 TOPS. Por lo tanto, esto lo situaría frente a alternativas como el Journey J6P de Horizon Robotics, anunciado con 560 TOPS.
La joint venture con Axera y OmniVision abre la puerta al suministro a terceros
Tras escindir su negocio de chips en una filial independiente, Shenji Technology, Nio constituyó una empresa conjunta junto a Axera Semiconductor y OmniVision Technologies. A través de esta sociedad, el grupo aspira a comercializar el M97 para otros fabricantes de automóviles. Este paso es muy relevante porque convierte una inversión interna en un negocio con proyección comercial.
Además, las mismas fuentes apuntan a que Shenji y Axera también trabajarían en un segundo chip de perfil más asequible, conocido internamente como 9031e. Este componente estaría pensado para competir en un escalón inferior del mercado, frente a soluciones como el Journey J6M, con 128 TOPS.
Licencias tecnológicas y reparto de costes: así ha mejorado Nio sus cuentas
La nueva estrategia no solo pasa por vender chips a otros fabricantes. También incluye licencias tecnológicas. Según la información publicada en China, Nio ya habría ingresado varios cientos de millones de yuanes en concepto de autorizaciones tecnológicas. Mientras tanto, la cooperación con Axera en la segunda y tercera generación de chips habría permitido repartir los costes de desarrollo.
Ese punto es especialmente importante. En una industria donde la inversión en semiconductores puede dispararse con rapidez, compartir gasto y obtener ingresos por propiedad intelectual puede marcar la diferencia entre un proyecto deficitario y una unidad rentable.
El mercado chino ve una oportunidad para sustituir chips extranjeros
Los analistas del sector consideran que el mercado chino del automóvil ofrece una oportunidad muy clara para que los chips nacionales de asistencia a la conducción ganen terreno frente a proveedores internacionales. Muchos fabricantes siguen apoyándose en hardware de Nvidia, cuyos costes no son precisamente bajos.
En este contexto, se habla de chips Orin-X con precios de entre 300 y 500 dólares, es decir, alrededor de 275 a 460 euros al cambio aproximado. Mientras tanto, las soluciones Thor pueden superar los 1.000 dólares, unos 920 euros. Con la presión competitiva que vive actualmente el coche eléctrico en China, la reducción de costes se ha convertido en una prioridad absoluta. Por ese motivo, esto favorece a actores locales como Horizon Robotics, Momenta o incluso marcas que desarrollan tecnología propia.
Pero la oportunidad podría no durar para siempre
Pese a ese potencial, no todo juega a favor de Nio y del resto de fabricantes que quieran vender chips a terceros. El margen de oportunidad podría estrecharse en poco tiempo por varios motivos.
Por un lado, los grandes proveedores especializados continúan acelerando su hoja de ruta. Por otro, existen dificultades geopolíticas y tecnológicas ligadas al acceso a procesos avanzados de fabricación de semiconductores. A eso se suma una barrera comercial nada menor: no todas las marcas estarán dispuestas a comprar componentes clave a un competidor directo.
La era actual genera nichos de negocios como los semiconductores y NIO quiere ser partícipe
La evolución de Nio demuestra algo que llevamos tiempo viendo en la industria china del automóvil: ya no basta con vender coches eléctricos, ahora la batalla real está en controlar la tecnología crítica y convertirla en negocio. La marca ha entendido que desarrollar chips propios solo tiene sentido si esa inversión acaba generando retorno más allá de su gama de vehículos.
A mi juicio, la parte más interesante no es tanto el beneficio puntual del cuarto trimestre, sino el cambio de enfoque. Nio parece haber pasado de una estrategia de expansión costosa a una fase más pragmática, donde cada división debe justificar su valor. Eso puede darle oxígeno financiero, pero también obligará a la compañía a demostrar que su tecnología realmente interesa fuera de casa.
También hay un punto delicado: vender chips a otros fabricantes suena bien sobre el papel, pero en la práctica no será sencillo. El sector es duro, los proveedores especializados llevan ventaja y muchos grupos preferirán no depender de una marca rival para un componente tan sensible. Aun así, si Nio logra consolidar esta vía, podría haber encontrado una palanca muy valiosa para reforzar su negocio en plena guerra de precios del coche eléctrico.
Esta era tan cambiante en el sector de automoción está dando muchas oportunidades a los grandes fabricantes para encontrar nuevos nichos de negocios, negocios que antes no tenían cabida y que ahora tienen todo el sentido del mundo. Esto es lo que vemos de NIO, un fabricante más o menos reciente de China que no solo apuesta por coches eléctricos tecnológicos, sino en ofrecer toda su tecnología a terceros. Así logran que esa división de desarrollo y tecnología sea rentable por si misma.